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septiembre 22, 2013

VAGO- LOS POEMAS DE LUIS S. MASETTO (Fragmentos) - TAL NITZÁN

FOTO: Iris Nesher


Luis Sebastián Masetto es un gran poeta argentino difunto,
no muy conocido. Apareció por primera vez en el cuarto y penúltimo poemario de la poeta y traductora israelí Tal Nitzán, con poemas del único libro publicado en su vida, 'Vago', supuestamente traducidos al hebreo por Nitzán.
Gradualmente fue cobrando vida, poemas y menciones suyas aparecieron en libros de otros poetas hebreos, hasta que en un acto de justicia poética fue re-traducido al castellano por el poeta y traductor Gerardo Lewin, y publicado por Ediciones Pen Press.



VAGO (1)


I



Aquel que anda, sangrante entre los hombres
cuidará, ante todo,
sus maneras. Será sobrio.
No pasará en instantes
de la penumbra a la luz.
Trocará oscuridad
por sombras otras,
lo umbrío por 
las tinieblas exteriores
y el lloro
por el crujir de dientes. (2)





VII


Felices aquellos cuyos ojos se posan
en los rincones de su cuarto,
los que miran la carne de la urbe sin ser vistos,
los que sus distancias miden en sonoras ondas,
los que por propia voluntad desgarran sus ventanas
pues ellos heredarán
toda la plenitud de lo oscuro
y lo que allí se oculta.



X


Luego de tres días sin tregua
si fuesen lluvia todas tus ilusiones

sobre ti, en este instante, reales, caerían.




XIII


La luz fermenta,
hay un caudal de sangre bajo el cielo.
Tras ella,
suave como la misericordia,
sobre las manchas de verdín
que surgieron como pudor
en las mejillas de los ángeles
desperdigados en el parque
y en las hojas que se agitan
y en los ojos vacíos
y en el descenso
en los negros muslos
de la joven de mármol
en el círculo vacío de la fuente –
la lluvia resbala,
sin color,

sin voz.


XVIII


Turbias gotas en las pestañas de la ciudad. Amanece.
Los edificios, obstinada muralla contra el sol.
Suspira la portentosa maquinaria oxidada.
Los muchachos arriban con sus multiplicadas chaquetas,
con sus cabellos a un costado amalgamados,
con sus rapaces colmillos.
No temas.
Ama a tus párpados que soportan, cada mañana,
el buen aire en el que pululan designios.
Perdona a tu ojo derecho. (3)
Pide sólo por lo imprescindible (la moneda
que te lleva de una a otra calle,
de una hora a la siguiente).

XXI

El ancho de la avenida se adecua
a la fuerza del viento
que el filo del obelisco corta,
se recuesta pesado sobre el río de gentes
que se debaten entre una orilla y otra
y, con los hombros plegados,
como ocultando un secreto vergonzante,
como el infame que esconde su vileza
conservan, codiciosos, el calor de sus cuerpos.


XXIV


La idea colmó la habitación
como mil voces al unísono.
Las muchachas, melancolía y fobia,
se recostaron contra tu cuerpo
sofocando tu aliento en sus aromas.
Las acciones que jamás realizaste
de piedra se volvieron, se agrietaron,
la hierba las cubrió.


XXX


Aquel que anda sangrante
entre los hombres
vestirá una sonrisa como un traje.
con los codos gastados,
una sonrisa como un farol de calle descompuesto
que iluminara noche y día.
Aquel que anda entre los hombres
con sonrisa encendida.

XXXVI


La puerta que se cierra a mis espaldas
o se trata quizás del golpe subterráneo,
lo que se derrama en mis prendas, mis cabellos
y se estanca, como agua, a mis pies
El tiempo.



Notas:
(1). 
El poemario, originariamente de treinta y seis estancias, dibuja un doble movimiento: centrífugo, hacia una ciudad que es al mismo tiempo la Buenos Aires terrenal - y al mismo tiempo un ideal de metrópolis - y centrípeto, hacia ese cuarto cerrado que es a la vez real y metafórico.

(2). "Mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas exteriores: allí será el lloro y el crujir de dientes", Mateo 8:12. La mixtura entre motivos católicos y paganos o telúricos como la caverna son típicos de la primera poética de Masetto.

(3). Referencia a Mateo 5:29: " Si tu ojo derecho te hace pecar, arráncalo y tíralo".



Traducción al hebreo de TAL NITZAN (Jaffa, ISRAEL)

       Re-traducción del hebreo al castellano de GERARDO LEWIN (ARGENTINA, 1955)



LUIS SEBASTIÁN MASETTO (ARGENTINA, 1938-1985)






octubre 25, 2012

POEMAS DE YONA WALLACH




MASTURBACIÓN (fragmentos)



Nuevamente te acostaste con Don Nadie
amaste su mirada vacía
abrazaste su cuerpo ausente.

Los ojos de tu amante miraban hacia un punto lejano
no hacia ti no en ti:
tan joven y ya tan amargo.

El amor que penetró tu carne un momento
tu cuerpo se inunda de calor y tu alma
desde la punta del cabello
hasta los órganos internos,

dejándote nuevamente con Don Nadie
que recorre tu cuerpo con ninguna mano
que responde sin emoción ni gestos
a las caricias sin calor –

Le has mostrado el poema a tu joven amante
que responde con ira. Dice: es malo,
no es un poema en absoluto y se da vuelta,
quizás piensa que él es Don Nadie,

(…)

Don Nadie hiela tus emociones congela
tu cuerpo el frío se extiende por tus miembros
helando tu rostro enviando un nervioso temblor
desde la curva de la mejilla hasta el ojo opuesto extirpando
el florecer de emociones emitiendo el gusto del dolor
a la garganta a las distintas zonas del cuello y de la espalda.

Le explicas a tu amante qué significa el tiempo
del amor: cinco minutos son como horas
incluso como cinco horas, hay de todo tipo, vale la pena
aprovechar cada momento que tengamos
es imposible a la mañana antes del trabajo
amar tres horas es necesario calentarse y basta
lo toma a la apurada y trata pero se decepciona
no le gusta tan rápido
desea mucho más de lo que hay,
pero es inteligente: ésta es la ocasión la oportunidad
única que quizás no regrese en su corta vida
hay que modificar un poco las ideas y adaptarse
otra vez está solo consigo y contigo
y demanda toda la fuerza de una noche
en un único y breve amanecer.

(…)

Pero la poesía es sólo un asunto técnico
adquirido durante años de vida
el héroe vivirá en cualquier forma poética
como tercera persona o primera o segunda,

comprenderá también esto,
vivirá como primera persona o segunda o tercera
él deja la impresión principal
de vivir como tercera persona consigo mismo
habla de sí como si fuera él como si fuera alguien
que ya no soportas,
alguien distinto, por completo distinto, él o su sexo,
del que teme al que envidia,
el sexo es él, él se lo otorga,
eres su madre lo educas
le devuelves su confianza su fe en sí mismo
te encuentras con Don Nadie y aprendes
acerca de otra gente acerca de otro él
que incluso puede ser todo tipo de seres
unes a él mismo su sexo cercenado
soy yo el que siente yo el que percibe,
yo mi cuerpo mi alma yo mismo mi carne misma,
que adquirirá cultura apreciará las óperas y las emociones,
generalizará con mayor facilidad acerca de otros de su clase,
porque los frutos del amor de corta vida son,
mucho más que éstos, los de un poema.



CUANDO VENGAS

Cuando vengas a acostarte conmigo,
ponte uniforme policial.
Yo seré el criminal de poca monta
y tú serás el policía.
Tortúrame,
arráncame secretos,
no seré el macho recio,
confesaré,
me quebraré,
cantaré al minuto,
entregaré a medio mundo.
Escúpeme,
patéame el vientre,
párteme los dientes,
que vengan a buscarme en ambulancia
hacia el futuro
hacia el mañana.



CUANDO VENGAS II

Cuando vengas a acostarte conmigo
viste la toga del juez.
Yo seré el ínfimo reo
y a tí que tanto te gustan los disfraces
que tienes para cada ocasión un atuendo distinto
no te despojes abrázame con tu negra toga
bajo la cual estarás desnudo.
Enciérrame
yo seré el ínfimo reo
el criminal existencialista
el que a sí mismo se condena
a mil muertes diarias
no viviré para siempre
moriré en el próximo minuto
falto de identidad como el eterno errante.
Transfórmate en la ley
ponte una peluca blanca sobre tu cabezota
fóllame de parado
métemela hasta que no sepa dónde estoy.
Juega a esos jueguitos que sólo tú conoces
porque de otra manera no sabría que se trata de tí
porque de otra manera no sabría quién eres
haz que sepa.



CUANDO VENGAS III

Ven, acuéstate conmigo como Dios
sólo en espíritu
Tortúrame en cuanto te sea posible
Sé lo eterno incognoscible
Abandóname a mi sufrimiento
Sumergida en aguas profundas
sin tocar jamás la tierra.
Ni siquiera en la mirada
o en el sentimiento
o en el diluvio
aguas abajo y arriba
jamás cielo
aire abierto
el sitio abierto más cerrado del mundo
un sitio abierto
siempre un sitio cerrado abierto
ni abierto ni cerrado
vale decir cerrado abierto
vale decir no cerrado ni abierto
que jamás cese
de ver desde arriba todo
de ver desde arriba el paisaje
Sé sólo espiritual
limpio dolor aislado dolor como un sonido
no tocaré jamás
no sabré jamás
no sentiré jamás
lo real
nunca



QUÉ CRUELDAD

En el gran patio cuadriculado
peleaban los ejércitos
simbólicas batallas
(eso lo entendí después)
Yo estaba preocupada
no veía sangre
pero sabía
que estaba en lo cierto
Largas horas
combatieron los guerreros
el motivo
lo olvidaron hace tiempo

La gran campana de oro
le llevé a mi madre
En el patio el cerezo florecía
y entre las flores tejían las arañas.

Qué belleza dijo mi madre
Qué crueldad
dije yo.





de "Tat Hakará niftajat kmo menifá (El inconciente se abre como un abanico). Poemas escogidos 1963-1985." Editorial HaKibutz HaMehujad, 1992.




Traducción al castellano de Gerardo Lewin (http://decantasion.blogspot.com.ar/)



YONA WALLACH (ISRAEL, 1941-1985)


 

octubre 22, 2012

POEMAS DE TAL NITZAN



EL PUNTO DE LA TERNURA

at the hour when we are

                                                             trembling with tenderness
                                                             lips that would kiss
                                                             form prayers to broken stone.
                                                                                        T.S. Eliot (*)



Aquí reside la ternura.
Aun si al corazón, en su mutismo,
se lo tragó la urbe como a piedra;
debes saber: éste es el punto de la ternura.

Dame tu mano en el mundo.

Vi a una madre hablar a su hijo odios,
asolar con palabras,
vi plegarse un edificio hasta el polvo,
con lentitud, un piso dentro de otro.

Cuánto debemos apiadarnos,
cuánto apaciguar.

Cuando se cierra la noche
sobre una nuca que no fue besada
ya no hay remedio:
a todo ahogo,
en cada garganta,
hay una sola cura.

Mira, sencillamente, éste es el punto.





*Epígrafe: "A la hora en la que estamos... / Temblando de ternura / Labios que hubieran besado/ Forman plegarias a piedras rotas." T.S. Elliot (Del poema: “Los hombres vanos”, traducción: Tal Nitzan)




POR EJEMPLO

Hubiera atrapado mi rostro entre los pechos
del luchador de sumo.

Me hubiera escondido
entre sus elevaciones y sus valles.

Él me hubiera recogido sin amor y por lo tanto
sin causar dolor. Sin comprensión y sin
lo opuesto de la comprensión.

No hubiera bebido palabras de mi boca
ni replicado mi respiración
ni hubiera visto en mí tal o cual rostro -

A duras penas hubiera sentido que di
contra sus carnes.




TISHREI **

De acuerdo a los sonidos que - uno a uno - se apagan,
es vísperas de fiesta.
De acuerdo al descenso leve de la tiranía del calor
- hojas muertas amarillean entre las veredas -
es alguna festividad otoñal.

Como gorriones al alba,
voces de niños se apretujan contra el silencio.
Pérdida sobre pérdida, acumulada.
Aquel que lleva clavada en su interior, como un carozo, la tristeza,
ve excedidas sus fuerzas
por el más suave contacto con una mano humana
o por el cabeceo a las puertas de algún edificio.

Agotadas de estío, las calles yacen
como después de una tormenta de ira,
y si hubiera reposo en su reposo,
si en alguna parte existiera un susurro marino
- qué mano podría asirlo.

Aquel que lleva en su interior obstinada tristeza
atraviesa telarañas de diálogos que vagan a su paso,
se le caen monedas, esquirlas a sus pies:
pérdida sobre pérdida, acumulada.




**NT: Tishrei es el primer mes del calendario hebreo correspondiente a setiembre/octubre. Fuente: wikipedia.




LA PRIMERA EN OLVIDAR

Todo será borrado en retroceso. En el final,
inclinando tu cuerpo su estatura hacia el piano,
tu cabeza ladeada, tu tercio de sonrisa-
demasiado cortos para tus medidas dinteles, camas.
En el camino quedarán almacenes y grúas
a lo largo del río, óxido y esculturas taurinas,
aquellas calles, vacías hasta el desconcierto.

Lo que los empujó a todos a sus casas,
nos incitó, quizás, el uno hacia el otro.
Denso era el tiempo
y salinoso, nos exigía ser veloces -
permíteme ser la primera en olvidar:
dondequiera que huyamos,
causaremos dolor.
Mi retirada se prolongará más allá de la tuya,
en el hotel barato la almohada sintética me expulsará
del sueño. ¿Morderé tu nombre

o golpearé mi cabeza contra otro sueño? Inclinado
hacia mí, hacia el piano - no hace falta
que escribas, permíteme cerrar, ser la primera-
quién creerá, a fin de cuentas,
bajo este duro sol,
en las palabras que emitían nuestras bocas
en el aire congelado, como nubes.


Traducción de Gerardo Lewin

TAL NITZAN (Jaffa, ISRAEL)


diciembre 18, 2010

POEMAS DE GERARDO LEWIN



Patio


El limonero de casa es infeliz.
¿Hay otro modo de decirlo?

Vive, pero no ha dado frutos
y en su tristeza amarillenta
me insinúa: deja ya de regarme...

¡Ah! ¡Si sólo pudiera irme lejos!

Ahora, en esta fresca noche de primavera vieja,
yo escribo y él deja caer una hoja seca.

 
Agujero negro


Hasta aquí llegó mi amor.

Ah, viejo Spock,
te has vuelto triste,
puto y miserable.

Orillas de este vórtice negro,
colapso en la trama del alma,
umbral en el que todo acaba:
siento la extrema oscuridad
llamando,
tironeándome los pelos.

Mierda.

Viejo vulcano herido de nostalgia,
llorando los ríos congelados de la infancia,
ese aire rojo.

Sumidero infinito de mundos,
desgarro en la carne del dios,
agujero negro que eyectará
hasta la eternidad estas palabras:

En el principio
fue la luz.


Lo que hay en el cajón

Los poetas padecen la vigilia veloz
del cazador; el alma insomne, alerta.
La emoción es animal fugaz,
su cadáver sublima en un vaho impreciso,
se diluye en una nada sin registros.
Esto es lo que arrojó la noche,
lo que hay en el cajón:
Manos que tiemblan.
Feroz puñal, desnudo puño,
aburrimiento. Al subir al avión,
como un presagio, tu sonrisa.
Aquí faltan textos, momentos
del sueño en los que fui feliz,
el sobresalto irrespirable del día,
lo que quedó sobre la mesa,
abandonado.
Habrá que hallar
sutil belleza inexplorada,
diseccionar, mentir.
Reemplazar ojos muertos
con bolitas de vidrio:
otro trofeo expuesto
en el barroco museo del instante.


Fin de Contrato


Sé que mi vida se repliega ahora
a una trinchera móvil
cavada en húmedas cajas de cartón
en estallidos súbitos y ansiosos
de cintas de embalar voraces.

Aquí fue donde bailamos
el rockanroll de las patatas fritas.
En esta cama casi muero.
Llorabas desconsolada en esa silla
y yo sólo atinaba
a besarte las manos.

En el final el eco rebotando
de pared a pared
y obstinados imanes
aferrándose a la heladera muerta.

Sumisos, obedientes,
nuestros fantasmas
cancelarán las deudas,
nos buscarán sonriendo en los espejos,
regresarán correspondencia
a desesperanzados remitentes.

El polvo de los años
se asentará cantando
sobre estos pasos últimos,
este murmullo incontinente...

Silencioso llanto de babosas
en el patio:
las despedidas las abruman,
pobres bichos.


Otra Felicidad

...compañera de los años reales...
Enrique Lihn

No quiero escribir ahora ese poema
donde dije
tú y yo fuimos felices en otra vida,
fuimos felices, sonreíamos
desde fotografías enmarcadas sobre un piano,
nos habíamos amado
y acudieron a nosotros niños,
altos y hermosos jóvenes
que habíamos engendrado en otra vida.

No quiero escribir ahora sobre eso,
esa felicidad intensa,
esa dicha que de tan grande
desborda los límites
de esa otra vida que vivimos,
insistiendo en atraerme a imaginarios imposibles
como un planeta inmenso y grávido,
lastimando mis ojos:
no podría resistirme
a escribir para siempre.

Mi mundo todo se derrumba soñándote,
como si los años vividos fueran nada
y sólo los otros,
los felices inventados fueran ciertos.

Casi de qué me vale aferrarme a la mesa,
a la promesa de una tarde de amor
o a los todos endebles artilugios
de fingir existencia:
otro verá mi rostro en el espejo.

Y yo seré una canción amada y olvidada,
meciéndose dormida en la remota punta de la lengua,
en los blancos desiertos de la memoria muerta,
en los intactos vacíos del silencio...



El lamento del viejo hombre lobo

A Héctor Urruspuru

Amor, ya no me encierres esta noche.

Yo, que fui una bestia atroz,
que quise matar gente,
me echaría a tus pies
como un animalito amable.

Licántropo,
podría haberte dicho aullando
que las balas de plata
eran sólo metáforas.
¿lo hubieras comprendido?

Oscurece. No mires este rito:
es un proceso lento y vergonzoso,
es una amnesia deformante
en la que todo duele,
una torcida danza de gruñidos.

Vete. No quiero salpicarte de ruindad.

Yo fui una fuerza libre,
una voracidad para comerme el mundo.
Hoy, miserable, voy robando bolsitas
de eukanuba en el súper

y eso que está en el vaso
son mis dientes.


Isidoro Cañones contempla las ruinas de Mau Mau


De nada, Cachorra, nos valió creernos
un trazo inmortal en el papel.

Puntual, aquí está el día, el tedio,
la transfiguración de lo que amé
en grácil materia anonadada,
despojo inerte de sacras, magnas francachelas.

Fueron vastos, placenteros océanos,
inexplorados continentes desnudos,
nuestro jolgorio y gloria.

Hubo una guerra y los Cañones
construyeron la patria.

Una vez más, pido la cuenta.
Ya rancia, la manteca cayó.

Lo que tuvo que ser:
dios inclemente
o redentor demonio
me quita
lo bailado.

A Mónica Nozzi
A Carlos Antig
A Alejandro Méndez Casariego

Todos ellos, ex-personajes de historietas


Mickey is back


En el retorno del aprendiz de brujo
suena fantástica la sinfonía
de la indemnización o del poder,
de la palabra ausente en el conjuro.

Nada lo detendrá: la desafiante engañifa reina
y un atareado ejército de escobas
hace agua.

Los viejos magos nos ahogamos
en este mismo río.
La marea se lleva los círculos de tiza
desde los que invocábamos
a los grandes demonios de la tierra y sus amantes,
la danzarina gota que endulzaba las uvas,
la arena seca, el fuego.

Ya nadie espera nada de nosotros,
displicentes abismos nos lavan el color de los ojos
y un burbujeo muerto son todas nuestras frases.
Triste verdín nos corona y corroe.

En la cresta de venideras olas,
en lo alto de su trono usurpado,
él
tararea,
feliz.


Tristeza invadiendo


Y por si fuera poco
la tristeza invadiendo.
No como invadir países,
la casa de un amigo a medianoche
o el corazón de alguien a balazos.

No es el amor o el odio
que en un instante de aire
te asaltan y devoran.
La tristeza es distinta:
se arropa en humo blanco
como quien sube a un barco de manera imprevista
y mira a la distancia las riberas amadas.

No es sencilla la vida de quien ha decidido
morirse de tristeza.
Su tarea es continua y diminuta:
alguien que se despide
de todas las palabras
y al cabo de los años
solamente ha guardado
esta única frase:
vosotros que aquí entrais,
dejad toda esperanza...


Último invierno en Polonia


Eran seis o siete cadáveres balanceándose,
colgando silenciosos de un largo travesaño.

En la foto los mece un viento helado.

Al pie una leyenda en yidish que olvidé
y que ahora traduzco:

Estos son los nombres
de los muertos sin patria,
de los muertos sin rostro,
de los muertos sin madre,
de los muertos que no fueron sumados
a la cuenta final
en el último invierno de Polonia.


Solenopsis Invicta

La hormiga roja aspira a ser
el bicho más malo del planeta.

En los abismos perfecciona
venenos contra el mundo.

Emprende breves, cruentas
campañas de conquista.

Soy su presa, mi voluntad enajenada ¡ay!
por su mejunje inexorable. Pica.

He de matar personas,
regar rincones con migas de pan negro,
aprender su escritura de detritus.

La hormiga roja aspira
a una voz poética reconocible.

"Con denodado esfuerzo,
con ímpetu creciente,
sacrificando todo..."

Los poemas que escribe
son casi siempre abandonados,
como piedra menuda,
aquí o allá.

Soy el esclavo de la hormiga roja,
de su inaudita ambición literaria:

"...por estrechos caminos recorriendo,
- rosal, castaño -
por enemigas sendas transitando,
- nogal, malvón,
albaricoquero,...-

Poesía fórmica: no es tan terrible,
una vez que le captás la onda.




GERARDO LEWIN (Argentina, 1955)