Páginas

.

.
Mostrando las entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas

mayo 13, 2015

POEMAS DE MIYÓ VESTRINI




En el patio de Anaïs Nin

En el patio de Anaïs Nin
dilapido mi muerte

perdida pero obstinada, lleno el vaso de agua para
el sudor de la madrugada y estiro la colcha viendo la
arañita quieta en el techo, siempre con el frío de la
noche anterior, siempre lo mismo,

y de ese patio, recuerdo sobre todo el olor,
aquel encuentro que nadie tomó en cuenta,
porque el día era muy gris
y temíamos
la gente amaneciera triste.

Había lo imprevisible en ese patio.
La estatua del niño de mirada inconmovible,
toquecitos de cielo, lluvia y palomas.
Un viajero que mentía para no llegar a su destino.
Un extraño transeúnte de abril.
Un asesino desencantado por la brisa
que decía no tengas miedo, son ruidos
de madera de algún vecino melancólico,
de algún aparecido. Y seguía rondando,
miraba y medía la niebla, casi pasaba
a otro tiempo, tiempo para que no
empezara nada nuevo.

En el patio de Anaïs Nin,
despiertan a veces los días malos

despiertan el agua y las campanas y las
palabras rigurosas y el furor ciego de los
solitarios y el golpe sobre los ojos y los
que te ven, como si nada pasara. Todo un
enojo de graznidos, bullas, desazones,
confusiones, monotonías, hasta la quietud
de la muerte, cuando será inútil ya agitarse.

En el patio de AnaÏs Nin,
los tragos son dulces y demoníacos

dan vueltas y más vueltas,
aplauden a mi amado

el más amado de los lunáticos.

En el patio de Anaïs Nin,
no se aceptan extraños

y menos aquellos que vengan de coléricas comarcas.

En el alto techo, habrá tiempo para tu cuerpo y el mío

nada diré de tu bienaventuranza, de tus
mañanas de jazmín, de tus insoportables
desastres. Correrás bajo el paso rápido
de las nubes y darás el santo y seña junto
a la fuente.

En el patio de Anaïs Nin,
cuando duermes y me amas,
es ahora el día de todas las furias juntas.


Los paredones de primavera

No enseñaré a mi hijo a trabajar la tierra
ni a oler la espiga
ni a cantar himnos.
Sabrá que no hay arroyos cristalinos
ni agua clara que beber.
Su mundo será de aguaceros infernales
y planicies oscuras.

De gritos y gemidos.
de sequedad en los ojos y la garganta.
de martirizados cuerpos que ya no podrán verlo ni oírlo.
Sabrá que no es bueno oír las voces de quienes exaltan el color del cielo.

Lo llevaré a Hiroshima. A Seveso. A Dachau.
Su piel caerá pedazo a pedazo frente al horror
y escuchará con pena el pájaro que canta,
                              la risa de los soldados
                              los escuadrones de la muerte
                              los paredones en primavera.

Tendrá la memoria que no tuvimos
                              y creerá en la violencia
                              de los que no creen en nada.


Ciertas jornadas se hacen largas

Ciertas jornadas se hacen largas.
                                                           Nadie pregunta cómo las paso.
El rostro de los agresores
                                              se mezcla
                                                       con el de los agredidos
No se sabe
                    cuántos sobreviven
                                                        a la masacre.


Muy poco y muy gris el tiempo que te queda

Soy frágil
para los amados.
Algún asesino más poderoso
más fuerte
me interceptó cuando cruzaba
el callejón de los cuchillos
                                               y me atajó.
Silencio mujer
dijo
de nada valdrá tu queja
en este momento
ni en los otros.

Muy poco
y muy gris
el tiempo que te queda
en esta madrugada de perros realengos
y borrachos asustados.

Déjame un instante
dije,
medir la luz que todos los días
me recibe y me abandona.

Déjame llorar un rato a solas.
Pero sólo había frío
                                 en el callejón de los cuchillos.


No vuelva más por aquí

Al infierno todo esto
y duró años sin irse al infierno.
Por eso he venido a verla.

Si usted estuviera tan deprimida,
¿pensaría en todo esto? ¿Habría
venido a verme?

Sólo le falta decir:
dígalo, no lo escriba.

Vamos a ver. Explíqueme lo que
siente. Sé que está sola y no
sabe qué hacer. Haga un esfuerzo

La habitación me gusta.
El sol alterna con la
penumbra. Trato de no
carraspear. Mantenerme
inmóvil. Pienso en un
carnero con grandes
cuernos, caminando
sobre la alfombra persa.

Usted está cargada de cosas, ¿entiende?
Cosas rudas. Unas detrás de otras.
Su madre, por ejemplo.
Y su padre. ¿Qué ha pasado?

Me gustaría visitar la casa.
Es una casa de madama fina y
escrupulosa. Siento que me
achanto sobre la silla. Es el
momento de llevarle flores a
alguien. De emborracharse. De
llevarse por delante media vida.
Estoy asustada.

Tiene que volver atrás. Vivir lo
que no vivió realmente. Es un
viaje muy largo. Muy largo. Aproveche
ahora cuando está al borde
del barranco. Escriba, pero unas
líneas solamente. Piense.

Sí. Eso es. Haré el amor, pero
unos minutos solamente. Lloraré,
un poquito nada más. Gritaré, pero
lo justo. Ningún sonido discordante.
Está contra reloj, la pobre. Trataré
de no olvidar su rostro
para reconocerla cuando
aparezca en sociales.

Cuénteme algo importante. Una
situación importante, como la que
vive ahora. Desea estar sola,
encerrarse, ¿verdad? ¿O quizá
desea morirse?
¿Ha tenido ideas raras?

¿Quién me pondrá las manos
encima cuando esté muerta?
Los muertos de Elías huelen
a perros. No lo quiero. Se
muere la gente y uno se bebe
un trago. Todos estos muertos
y uno aquí, con ideas raras.

Vamos a ver. Usted es una niña.
Tiene diez años. No le teme a
nada, ni siquiera a los murciélagos.
Su madre la toma del brazo.
La lleva a pasear por el pueblo.
Le habla de demonios y aparecidos.
Usted se resiste a ese brazo que
la envuelve toda. ¿Fue entonces
cuando sintió miedo?

Pueblos y demonios. ¿Qué sabe
ella de todo eso? Vine a preguntarle
por el infierno de los desaparecidos.
Y me devuelve a la ciudad, a la luz
que me llevará a la penumbra.
Antes de cerrar la puerta, me dice:

¡no vuelva más por aquí!



(de Pocas virtudes)

Valiente ciudadano

A María Inmaculada Barrios

Morid con el pensamiento
cada mañana y ya no
temeréis morir.
(Tratado Hagakuse)

Dame, señor,
una muerte que enfurezca.
Una muerte tan ofensiva
como a los que ofendí.
Una muerte que soporte la lluvia
de Santiago de Compostela,
y de paso,
mate a los que me ofendieron.

Dame, señor,
esa muerte de la intemperie
que sorprende y tranquiliza.
Haz que esté largando mocos y lágrimas,
suplicando piedad
y deseando muerte ajena.

Haz, señor,
que aquel hombre con piel inédita
reconozca en mí al animal de los olivares.
Que su cuerpo pese sobre el mío
y haga dulce
la entrada al fuego.

Te prometo haberlo visto todo.
La misma culpa con la que nací,
el mismo furor.
Haz, señor,
que esté escuchando a Vinicio de Moraes
y a María Betania
y prometiendo que mañana,
lunes,
me inscribiré en un curso para aprender brasileño.

Que venga la muerte
cuando descubras en mí
alguna oculta intención de poder
y cuando sepas,
por tus informantes,
de mis maniobras para pasar la historia.
Cuando te digan, señor,
que he agotado todos los recursos de la fatiga
sin pedir clemencia,
entonces, señor,
dame duro.
Haz que este golpe que tengo en la frente
por abrir puertas a cabezazos
se ponga
rojo,
latiente,
doloroso.

Supongamos, señor,
que eres el bing-bang.
Que ningún territorio escapa a tu vigilancia.
Que los hots-dogs son tema de tu predilección.
Que tu deseo de mí es parte obscena
de tu personalidad.
Entonces, señor,
examina mi estómago abultado
por los espaguetis de Portofino
por las favadas del Guernica
por los pasteles de coliflor de mi madre
por los largos tragos de cerveza y ron.

Espía, señor, los rostros de mi espejo en el espejo,
yo, la pusilánime astuciosa
la del dedo en el aire
abanicando a la aburrida concurrencia.

Podrías venir al cine, señor.
Veríamos Brazil,
La vaquilla,
Un día de campo,
El cartero y Gatsby.
Me escucharías
sacudida por la risa
y el temor.

Permíteme, señor,
contemplarme cómo soy:
el rifle en la mano
la granada en la boca
destripando a la gente que amo.

Acuéstate conmigo en la madrugada, señor,
cuando mi respiración es un golpe de piedras
en la corriente del río.

Y verás como nada,
ni siquiera la leche de tus cantares,
puede darme una muerte que me enfurezca.


Caricia

La mitad de lo que le ocurra
a mi hijo,
será culpa mía.
Qué bien.
Lo digo así,
recubierta de collares y lunares,
veinticuatro horas después de enviarte a París,
y supieras lo que es estar lejos de casa.
Llega hasta a mí
tu rostro de adolescente despeñado,
levantado hacia un profesor ansioso de enderezar
a este pequeño viejo rico.
Hay que ser fuerte,
te dicen:
sólo si lo eres tendrás derecho a cumplir
dieciocho años
y oler la cocaína que quieras.
Y vomitarte sobre la vajilla de tu madre
en la cena ofrecida
para celebrar tu regreso.
Por ahora,
te sacude el frío en el dormitorio de los grandes
y aprietas la medalla que te regaló tu novia
en el aeropuerto.
No he terminado contigo, decía la tarjetica,
prefiero que lo hagan otros.
Y firmaba:
mami te quiere.
Te sacaron de la galería de espejos
para que no rompieras el diseño de la arquitectura holandesa.
Aun antes de tu llegada
ella sufría de baby blues
porque,
¡ay!, gemía,
no estoy preparada para ser madre.
Ahora eres tú,
quien no está preparado para ser hijo.
Odias lo que está bien,
odias lo que está mal.
Estás perdido entre Le Pere Lachaise
y la rue Delambre.
No hay suficientes recuerdos como tú quisieras.
Ya juegas con la inmortalidad:
pobre rata,
qué poco vales en la apuesta,
te gritan los transeúntes a la caída del sol.
Miras el papel higiénico
impregnado de tu caca de niño triste.
De niño malo
enviado a París con un recuadro en el cuello:
menor viajando solo.


Zanahoria rallada

El primer suicidio es único.
Siempre te preguntan si fue un accidente
o un firme propósito de morir.
Te pasan un tubo por la nariz,
con fuerza,
para que duela
y aprendas a no perturbar al prójimo.
Cuando comienzas a explicar que
la-muerte-en-realidad-te parecía-la-única-salida
o que lo haces
para-joder-a-tu-marido-y-a-tu-familia,
ya te han dado la espalda
y están mirando el tubo transparente
por el que desfila tu última cena.
Apuestan si son fideos o arroz chino.
El médico de guardia se muestra intransigente:
es zanahoria rallada.
Asco, dice la enfermera bembona.
Me despacharon furiosos,
porque ninguno ganó la apuesta.
El suero bajó aprisa
y en diez minutos,
ya estaba de vuelta a casa.
No hubo espacio donde llorar,
ni tiempo para sentir frío y temor.
La gente no se ocupa de la muerte por exceso de amor.
Cosas de niños,
dicen,
como si los niños se suicidaran a diario.
Busqué a Hammett en la página precisa:
nunca diré una palabra sobre tu vida
en ningún libro,
si puedo evitarlo.


El dolor

Doblé con cuidado sus camisas
y vacié la gaveta de la mesa de noche.
Dada la magnitud de mi dolor,
leí a Marguerite Duras,
hostil y dulzona ella,
tejiendo un chal para su amado.
Al quinto día,
abrí las cortinas.
La luz cayó sobre el cubrecamas manchado de grasa,
el piso lleno de desechos,
el marco de la puerta descascarado.
Tanto dolor,
por cosas tan feas.
Miré una vez más su cara de ratón
y tiré todo por el bajante de la basura.
La vecina,
alarmada por semejante volumen de basura,
me preguntó si me sentía bien.
Duele, le dije.
En mi buzón colocaron un anónimo:
el que tenga un amor
que lo cuide
que lo cuide
y que no ensucie el bajante de basura de la comunidad.

(De Valiente ciudadano)

XIV

Escucha cómo paso de largo.
Propicio es el tiempo
para el brazo
que reposa
sobre tu flanco.
Para un primer canto de alondras,
para una mansa vereda
y un olor de piernas en reposo.
Escucha cómo paso de largo
y todo se hace tan frágil,
tan triste.

(de El invierno próximo)



Poema

Frente al dinosaurio de ojos pardos supe que
el retorno de mis antepasados se acercaba.
A su costado el anciano moribundo encendía
una hoguera de azufre.
Llovía
Apoyé mi mano sobre su boca húmeda de ternura presintiendo en la piedra
el paso de un cascabel infantil
y habló el dinosaurio de ojos pardos:
«Llévate la lluvia que apaga mi fuego ancestral y camina hacia el país de los eternos ahorcados.
El perro negro clavado en el centro de cuatro árboles
te hablará del hombre de tu única noche muerto
sobre la ebriedad de las puertas del mal cerradas»
Detrás del anciano moribundo sonrió mi abuelo
apretando contra sí su reloj de oro.
Sentí nostalgia por las doncellas misteriosas.
Todo había muerto.
A mis pies quedaba la herrumbre del dinosaurio
de ojos pardos y se acercaba inevitable,
el grito de mis antepasados.
A mis espaldas silbó un gato negro.
Era el ojo lunar de mi primer aullido frente al dolor.
        Maracaibo, Abril 1956

(de Revista Arquitrave 21, Octubre, 2005).


Órdenes al corazón

Cuando leí lo de la muerte súbita: “Un deprimido que envía órdenes a su corazón para que se detenga”, sentí pánico. Comencé a escuchar el esfuerzo desmesurado de mi corazón, tucún, tucún, desde hace cincuenta años. Dios, cómo debe estar de cansado. De aburrido. Órdenes y contraórdenes. Vive, muérete, encógete, ensánchate. Desde que le hago caso, se ha puesto más grande. Invade mi sombra. Me tumba cuando camino. Me marea. Sé que estoy a punto de darle la orden final. Pero no importa tanto eso, sino que es él quien sabe que la orden está por llegar. Y me trata de apresurar. Eso me irrita. Me enoja. Ya no le molestan tanto el cigarrillo, los tragos y las arrecheras. Simplemente está impaciente. Esperando la orden. Y ahora soy yo la que no quiere que se detenga. Necesito tiempo. Un poco más. No quiero morirme pareciéndome a mi madre. Mortifica esa imagen de espejo al derecho, sin fondo, copia fiel en la que no aparece mi odio mesurado. El tumulto es grande. La memoria es grande. Todo se ha puesto grande. Entre costilla y costilla, el corazón está creciendo. No lo maldigo, porque desde que leo la Biblia para el aliviar el insomnio, repito palabras de furia bien medida. A la medida de Dios. Nunca había leído rencores y venganzas y amenazas tan espectaculares. La frase budista de Beatriz es más apacible. No logré aprenderla de memoria. Pero ella jura que cambia el karma. Si la repito, mi rostro despedirá efluvios positivos. Pura alegría, pura emoción. Y qué va, cuando manejo y me veo por el retrovisor, despido pura mierda. Pura crispación. Dicen que la gente a punto de morir ve la película de su vida en segundos. Para variar, hasta en eso he sido lenta. Cuadro a cuadro, desgraciada. Y disfrútalos. Ningún episodio tiene sentido. Algo así como una bola de billar de un mal jugador.

Mira, yo la conocía de nombre solamente. Me gustaba su manera de escribir. Sí, me entrevistó varias veces, hace tiempo. Era buena, pero andaba como ida, captaba y escribía. Muy superficial. De todos modos era la mejor. Era mi amiga y no cobro nada por el entierro. A  mi mujer no le gusta mucho la idea, pero pienso que se lo debo. Tú sabes, era generosa, muy dada a la entrega. ¿Orlando? Se parecían y no llegaron a caer bien. A él lo salvó el prestigio y el apoyo de una mujer. Ella se quedó en el camino, a medias, sin respaldo de nadie.

Demasiado arrecha.

De Órdenes al Corazón. (Gentileza de http://letramuerta.com.ve)





MIYÓ VESTRINI (FRANCIA/VENEZUELA, 1938 -1991)




junio 12, 2012

POEMAS DE VÍCTOR "EL CHINO" VALERA MORA

Foto: Vasco Szinetar


TENDRÁ QUE SER ASÍ

Sinuosos tiempos, estaciones, caminos que nos tocan,
propicios para el heroísmo más completo
o para guardarnos como cautelosos erizos.
Tempranamente fuimos aventados al margen de las cosas más simples y necesarias,
clavados con alambradas alrededor de nuestra sangre
y candados en la boca para oscurecernos.

No tenía remedio
la vida atada a lo melancólico.

Terribles días.

Pero recoge las páginas donde los enamorados escriben cortando con navajas,
revisa los libros
busca en las grandes piedras talladas y en los manuscritos del mar,
desde Gutemberg hasta las dos Declaraciones de La Habana
busca, acumula, reúne, clasifica,
sal a la calle con balanza y metro, pesa y mide
blanco y negro, amor y olvido, agua y fuego,
filo geográfico y campana celeste.
Al final todo más claro.
Bañamos nuestra cabalgadura solo una vez en aguas del mismo río.

Camina a paso de monte y hazte amigo del viento
que llevará los pesares al sitio de tu arrebato.
Que los solitarios no te enfaden, pero resuélvete en multitud.
Habla lo necesario con la gente sencilla
y a su lado vive con ardor.

A los soberbios embóscalos, tírales por mampuesto.

Si nada tienes llénate de coraje y pelea hasta el final.

No te amargues.

Agarra a la amargura por los cuernos y rómpele la nuca
y si la muerte te señala, sigue cantando
y en el primer bar que encuentres pide un trago de viejo ron
y bébete la mirada de la novia y bébete su risa
y la proximidad de su cadencia y el saludo de su cabellera.
Bébete la vida.

No hay que dejar que el camello de la tristeza pase por el ojo de nuestros corazones


CANCIÓN DEL SOLDADO JUSTO

"A los montes me voy, me voy completo
y espero regresar de igual manera
Si me cortan las piernas y las manos
asiré el caminar con los anhelos
Si me arrancan los ojos y la lengua
nueva guitarra agitará banderas
Si me quitan la tierra donde piso,
yo vengo desde un río de asperezas
que antes me llevó y ahora me lleva
Si me tapan los oídos con que oigo
a mis hermanos pálidos y hambrientos,
hablaré seriamente con el aire
para que se abra paso hasta los sesos
Y si una bala loca se enamora
de mis sienes violentas,
yo seguiré pensando con los huesos
Me voy a despeñar sobre los crueles
que han hecho de la patria un agujero
y si no asiste el pecho a la camisa
y me matan de muerte sin lucero,
esperadme, os lo pido caminando,
que yo regresaré como los pueblos
cantando y más cantando y más cantando".


NUESTRO OFICIO

Por este empecinamiento del corazón
en hacerse horizonte por completo:
nosotros, que hemos participado
en los grandes acontecimientos históricos,
que hemos ayudado en lo construido
aún con un poco de tristeza,
digamos, casi mucha.
Guardamos
toda nuestra radiante alegría
para lo que construiremos
cuando el pueblo llegue.
Podemos caer abatidos
por las balas más crueles
y siempre tenemos sucesor:
el niño que estremece las hambres consteladas
agitando feroz su primer verso.
O el otro, el de la disyuntiva,
que no sabe si hacerse flechero de nubes
o escudero del viento.
Jamás la canción tuvo punto final.
Siempre deja una brecha, una rendija,
algo así, como un hilito que sale,
donde el poema venidero pueda
ir halando, ir halando, ir halando,
halando hasta el mañana.
Nosotros los poetas del pueblo,
cantamos por mil años y más...


CERCO

Desempleado, sin un centavo en el bolsillo,
sin combates, sin nada que hacer,
digo, no tengo acceso a la alegría,
no tengo derecho al más pequeño de los saludos
y menos aún al amor.

Sólo la blasfemia me es dada, sólo la blasfemia
y las hambres mas hondas me son dadas.

Pero sabedlo,
esto no va a durar toda la vida.

Vosotros devoradores de la canción,
que durante sombras seculares me habéis tenido
acorralado en este cerco de tristezas:
¡escuchadme bien!
es cierto que estoy hecho para grandes decepciones
y cierto también, preparado,
para inexorables alegrías que vendrán.

Tengo necesidad del mañana
no me juzguéis cruel por mis actos.


POEMA EN TORNO A UN MARINERO
Torre del mar, tú seguirás cantando.
PABLO NERUDA

Recuerda, Luis Camilo.
Recuerda aquel domingo que llegué a tu casa,
soltero al sol, lleno de voces fáciles,
voces silenciosas, casi de amigos íntimos.
Tal vez el mar se nos quedó muy lejos
(ahogado en algún rincón del mundo)
Recuerda que sentimos al mismo tiempo nuestra propia distancia
El mar marino con los hombres cansados de torres petroleras.
Torres de acero frío, pero coronado de botas y fusiles.
Las torres petroleras no cantan Luis Camilo.
No pueden cantar.
Escupen, escupen sombra, latigazos que nos llagan el alma
No hablamos de pescadores
saliendo de la vida
con grandes canastos llenos
de peces de vela de marinos.
Tan sólo lloramos en silencio,
silenciosamente con vergüenza homicida.
Hoy en el pelo sufres las terribles paredes
donde tu voz y tu familia habitan,
difícil para tus ojos de Porlamar errante,
para tu verso estibador de antiguos camaradas.
Lanza de luz, es tu sonido
gaviota en pie de guerra.
Limonero del mar, hortelano
cantor de vuelo y roce.
Tu corazón, esquila y alborada,
abriendo todos los párpados caídos.

Vivo despellejando el horizonte,
gritando fuertemente
al oído del hombre, al ojo de la tierra:
--¡Este poeta es pulso y sangre enarbolada,
potro crepuscular
viene del mar en llamas y a golpear el viento!
No pasará la muerte mientras siga tu canto
rompiendo todo parque sin luna,
toda mirada triste y escapada
en este golpe de sal a las espigas,
el folletín bancario, llamado "Casas Muertas",
este sueño de cuentos infernales.

Nos abrazaremos en el camino más ancho de Venezuela
y hablaremos de marinos, Marinero.


San Juan de los Morros, 1956

De "Canción del soldado justo" (1961)


SIEMPRE LA GUERRA

Todo esta lejos de haberse hundido
el arca y los nuevos profetas
mas dignos que el nivel de las aguas
Vivimos
Seguiremos combatiendo
La felicidad es difícil de atrapar
Quien lleve rama de olivo en el pico
no debe anunciarse ante el incendio
Es de alegrarse
Del monte bajaran barbudos gavilanes
Incorruptibles y será la liberación
Estamos lejos
El panfleto y las consecuencias inmediatas son míos
Yo me celebro en la poesía como quien celebra su boda en un cuchillo
Soy el testimonio más fiel de mi país en guerra
Un día se resolverá el fuego de mi vida
La rata dorada dio un salto en el vacío.
(1964)


AH, MI PAÍS

Ah, mi país, qué pródigo con tus muertos
y qué rencor con quienes viven
Ah, mi país, cómo regalas coronas fúnebres
a los hundidos en las sombra
y en cambio tantas estrellas mezquinas
a quienes respiran todavía sobre tierra
Si tienes un lirio y un clavel
ponlos frente a los ojos
de quienes ven la luz mostrar su fuente
y pueden sorbo a sorbo probar el agua
de la gracia del mundo y sus germinaciones.
Ah, mi país, con nosotros abstente
de graves elegías por el amor que regalamos
sin causa de gloria y sin fin ni esperanzas
de vana inmortalidad
Guárdate tus halagos y danos una señas
de que los latidos que nos animan
no son piedras de estatua.


POR QUÉ DIABLOS PONERSE UNO A LLORAR

He llegado tarde al reparto de los panes.
He llegado un poquito después de quien me fue invitando.
Hoy con mi peso y estatura
y unas ganas terribles de sentarme a comer
sin modo con qué hacerlo.
Hay razón,
pero no puedo asolarme en las aceras
a llorar con la cabeza entre las manos.
Jueves exactamente a una y cuarto de esta agonía
en "Los Núñez" el señor presidente
debe tener ya la barriga repleta.
El cardenal en palacio con su barriga repleta.
Los socialcristianos ahítos de carne humana.
Banqueros empresarios gerentes usureros
con las barrigas rebosantes de plenitud
acariciando el orgullo del cigarrillo
y entonando, todos, loas al cielo:
-"Oh qué hermosa es la vida".
-"Cuánto nos queda por vivir".
Pero no es solamente en mis asuntos
donde aletean voces hambrientas.
No soy yo solamente.
Somos miles y miles de desempleados,
millones de campesinos sin tierra,
los obreros recibiendo su salario de miseria
al final de cada jornal de muerte.
Entonces, digo aquí mismo.
-Por qué diablos ponerse uno a llorar,
si no estamos solos a una y cuarto exactamente.


AMANECÍ DE BALA

Amanecí de bala
amanecí bien magníficamente bien todo arisco
hoy no cambio un segundo de mi vida por una bandera roja
mi vida toda la cambiaría por la cabellera de esa mujer
alta y rubia cuando vaya a la Facultad de Farmacia se lo diré
seguro que se lo diré asunto mío amanecer así
esta mañana cuando abrí las puertas con la primera ráfaga
alborotando tumbando todo entraron a mis pulmones
los otros poetas de la Pandilla de Lautréamont
grandes señores tolerados a duras penas por sus mujeres
al más frenético le pregunto por su libro vagancia city
como me gusta complicar a mis amigos los vivo nombrando
el diablo no me llevará a mí solo
ella antiguamente se llamaba Frida y estaba residenciada en Baviera
en una casa de grandes rocas levantadas por su amante vikingo
sus locuras en el mar de los sargazos
hay sol hasta la madrugada y creo que jamás moriré
sin embargo deseo que este día me sobreviva
soy desmesurado o excesivo y no doy consejos a nadie
pero hoy veo más claro que nunca y quiero que los demás participen
hermoso día me enalteces desenfrenada alegría
no tengo comercio con la muerte no le temo
llevo en la sangre la vida de cada día soy de este mundo
bueno como un niño implacable como un niño
guardo una fidelidad de hierro a los sueños de mi infancia
en este punto soy socrático él y yo elevamos volantines
restituimos la edad de oro el "qué habrá" al final del arco suspendido
ahora mismo se está mudando un río
hoy una morena de belleza agresiva me dijo pero si estás lindo
entonces yo le dije acaso no sucede cada dos mil años pierdo el hilo
día de advenimiento de locos combates de amor a altas temperaturas
desnudos nos hundimos en las agua del mismo río


OFICIO PURO

Cómo camina una mujer que recién ha hecho el amor
En qué piensa una mujer que recién ha hecho el amor
Cómo ve el rostro de los demás y los demás cómo ven el rostro de ella
De qué color es la piel de una mujer que recién ha hecho el amor
De qué modo se sienta una mujer que recién ha hecho el amor
Saludará a sus amistades
Pensará que en otros países está nevando
Encenderá y consumirá un cigarrillo
Desnuda en el baño dará vuelta
a la llave del agua fría o del agua caliente
Dará vuelta a las dos a la vez
Cómo se arrodilla una mujer que recién ha hecho el amor
Soñará que la felicidad es un viaje por barco
Regresará a la niñez o más allá de la niñez
Cruzará ríos montañas llanuras noches domésticas
Dormirá con el sol sobre los ojos
Amanecerá triste alegre vertiginosa
Bello cuerpo de mujer
que no fue dócil ni amable ni sabio.


 MÁS QUE HOMO LUDENS

Esa rosa atravesada en la conversa
puede ser el anuncio o el destello
lo digo yo que he pasado y visto pasar
terribles situaciones
Entonces
si la poesía no es hecha por todos
el asunto de los llamados buenos poemas
está en que los seres y las cosas
inmediatos al poeta sufren la tragedia
Por eso el desamparo y el terror
de semejante aventura.


VE Y ATRAPA UNA ESTRELLA VOLANTE

2

Cuando el príncipe Felipe Fermoso
descendía la escalera del carro imperial
todos los caballos blancos enmudecieron
ante el grave perfil de su dueño
Y TUS OJOS LAURA MÁS ALTOS
QUE LOS MONTES NEVADOS DONDE TÚ NACISTE
ADONDE NO QUISIERAS REGRESAR
Felipe Fermoso tenía veinte años
y su alegría era la cabellera suelta
de la única hija del hijo de un antiguo
vendedor de fogatas
Y ME DECÍAS QUE LA NIEBLA Y EL FRÍO DE NAVAJA
HERÍAN TUS OJOS
TUS OJOS QUE SOLO SON LIBRES A LA ORILLA DEL MAR
Desde el sitio de Granada
caballeros vestidos de rigor
trajeron la noticia de la muerte del rey
y el desconsolado corazón subió al trono
sin poner ni quitar nada a su nombre
Y TUS OJOS QUE LLEVAN EL NOMBRE DEL RÍO
DONDE SE HUNDEN LOS SUEÑOS
y llegó el día
una nube de moros y ángeles crueles
oscureció el cielo del reino
Felipe ayudado por los hombres
peleó bravamente
pero los ríos eran más poderosos
que los pobres de la tierra
y tuvo que sucumbir y fue aventado
por sobre los vientos de la mar Atlántica
Y TUS OJOS PARA SER INFIEL
Y EL SOL DE LOS VENADOS EN NUESTRAS MANOS
en 1567 Felipe vino y fundó
el Este de la ciudad de Caracas
y sobre las paredes y los puentes grabó sus memorias
Y LOS VIAJES DE REGRESO Y LA MÚSICA DE JAZZ
Y TUS OJOS LAURA Y LOS POETAS LOCOS BAJO LA LLUVIA
esta es la historia de Felipe Fermoso
que fuera príncipe y rey
y que nadie ni yo ni nadie dirá a ciencia cierta
cuándo se pondrá el sol en la barba
del más bello poeta destronado
Y COMIENZA MI REINO SOBRE LAS DOS COLINAS
DE TUS OJOS CÁLIDOS Y EXTENDIDOS
COMO EL MAPA DEL CONTINENTE EN LLAMAS


TEORÍA Y SOLFEO

Cuando amo despejo las terrazas
La noche es el sol contenido en los huesos
de las bestias muertas
Mis espaldas hendidas por la mecánica celeste
En tu cuerpo me tenso como un arco
y derribo las puertas y estallo en las alturas
y la rama dorada se me ofrece
Voy hasta el fondo
El asunto es de pura animalidad
Somos tú y yo y la poética.
De "Amanecí de bala" (1971)


EL CAMINO

 Vecino a mis propósitos
           --La verdad puede discutirse
           y es un material esencialmente polémico
           Pero el error es implacable e invencible
                  y porque yerro es
                                                     en el vivo
He tomado el camino ancho como un cabello
y tal vez dé con mis huesos y mis sueños
                                en el fondo del abismo
Sé de muchas cosas y otras tantas ignoro
y también sé que el talento
                    no es una simple posesión
sino una responsabilidad
                    bastante peligrosa por cierto
Este es mi pensamiento
y lo digo
              no importa las consecuencias
Hoy no tengo ni un clavo donde amarrar un gallo
y un fuego distinto a otras artes me sostiene

LABERINTO

Yo he bebido aguas de oro de la mujer amada.
Yo he bebido sangre sudor y lágrimas
de la amistad de la mujer amada
Vapuleado por los celos y las incomprensiones
he bajado a los dos infiernos y he visto
una gran sombra y una puerta secreta.


De "Del ridículo arte de componer poesía" (1994)

MUDANZA

El paso que has dado
no te acerca al desastre
Sabemos
hay un viejo pleito
entre distancia y olvido
Una sorda querella
entre esos dos tormentos sin concilio
Ud. se ha ido un poco más lejos
también un poco más alto
e inaccesible un poco también
Pero no terror, no tristeza, no valium


RETRATO

En Valera donde a Isidoro Antonio y a Elena
Se les ocurrió semejante arbitrariedad
los peces no duermen
porque los ríos tienen techo de zing
Y como no he sido nombrado
Para hacer el ridículo papel de zurcidor
de amores desleídos y rotos
digo aquí no más con mis rabietas
que soy el convidado de bahareque
el sacudido por las pasiones
el que desemboca donde nace.



LAS MUJERES NO ME DAN SOSIEGO

Las mujeres no me dan sosiego
por eso mi vida siempre ha ido mal
cuando va bien va peor
siempre ha ido muy mal
la que me toca apenas se queda esperando
ver mi corazón volar hecho pedazos
algún día será de otro modo
Sísilo hermano de la costa
Filibustero
aún no hemos perdido nada
nos quedan las manos es un prodigio
el sinfín de cosas que se pueden hacer
yo sólo pido que me dejen usarlas
meterlas en la candela
nunca como esta noche tantas mujeres en la calle
me niego a dormir parece comienzo de mundo.


CONFESIONES DE UN PAPELERO ESTRAFALARIO

Confieso que mi ya famosa terquedad
ha de permitirme un día
conducir la patria de papeles por un desierto.

Confieso que mi desprestigio no tiene límites
que soy desdeñoso en el vestir
lo que se dice un desastre de la moda.

Confieso que me gusta estar
entre mis viejos alegatos y los amigos
y las canciones que dan en el alma
y los tragos y los asuntos del corazón
y no colgar deshecho en llanto
de una viga de corbatas.

Confieso que la novela camina más rápido
que la poesía
pero no llega tan lejos
que en mi primer millón de años
de posteridad seré llamado
el impecable caballero de las tinieblas.



SEIS

            (tablero de radio 1930)

Yo vine a la ciudad porque deseaba verte
y disqué el número de tu casa y del otro lado me respondieron
"temprano arregló las maletas y se marchó"
entonces pregunté por dónde y me dijeron
anoche durmió tranquilamente
y dije que no entendía
en este instante viaja camino de Ontario o Capetown
o quizá esté volando sobre Damasco o Mar del Plata
o Johannesburg o Port Maritzburg o Durban
Y EL SUEÑO DE TUS OJOS ERA LONDRES
y cada vez entendía menos y dentro de poco
revisarán su equipaje y su pasaporte en Trichy
en Delhi en Calcuta en Bloemfontein
y no hallaba dónde ponerme cuando servían
un ligero desayuno en un café de Nanking Road
de Pretoria de Colombo de Bombay de Tirana
Y EL SUEÑO DE TUS OJOS ERA LONDRES
yo golpeaba mis sienes para comprender y tú
vestida de invierno por las calles de Dublin
de Moscú de Kimberley de Madrás de Sidney
y no veía el motivo y por favor señor
"corte la comunicación" es tarde ya
Laura duerme desnuda en la pinacoteca del Vaticano
en el templo de Siva en algún lugar de Sarajevo
de Brazzaville de Dakar de Melbourne
Y EL SUEÑO DE TUS OJOS ERA LONDRES
entonces yo dije ahora sí que me desgracié
y regresé al pueblo y abrí el libro de John Donne
para ver por qué te gusta tanto la ciudad en tinieblas
y después mirando papeles personales encontré que en 1930
ni tú ni yo habíamos nacido ni los aviones eran tan veloces
PERO EL SUEÑO DE TUS OJJOS ERA EL MUNDO EN REDONDO


MASSERATTI 3 LITROS

A seiscientos kilómetros por hora cuestiono todo
no tengo paz ni sosiego y digo cuestiono todo
me dejo llevar me gusta cuando me sucede
el animal que soy sobre las catedrales husmeando
mi desmedido desenfado mi boca salvaje
cerrando y abriendo puertas espantosas
la micromáquina filmadora de sueños
una escalera una antorcha para quemar la nueva Babilonia
desde arriba y desde abajo asalto el círculo
esta noche dormiré en los tejados para no comprometer a nadie
de paso me orino en el parque de los escritores
nos conducimos por dentro y por fuera
enero sin suéter cuello de tortuga es conflictivo
nada cae por su propio peso menos la desdicha
a esta velocidad soy el único que ha visto lo lejos y lo inmediato del desorden
conozco tales deidades que me da risa
entonces he aqui al hombre que no tenia sombrero y necesitaba
trabajar con sombrero y salió a la calle con su mujer desnuda
sobre su cabeza y en la parada del carrito por puesto encontró a su amigo
del alma y éste le preguntó
-“Esa no es Eloísa” y el le dijo
-“Sí pero no creo que se note mucho” y el amigo del alma le respondió
-“Bueno la verdad que regular”
y cuando entró a la oficina se armó la grande y después
se hizo costumbre y a cierta distancia de tiempo
mandó a hacerle algunas reparaciones en aquellos lugares
donde se hacen hebillas y se componen sombreros y se la forraron
toda por dentro con tafetán rojo y le rodearon la cintura
con una cinta brillante
y no diga usted adornada con plumas de aves exóticas
porque el asunto es serio si lo sabré yo era tanta la necesidad
que se olvidó
y dejó a su mujer colgada de un clavito y se fue
y como todo alucinado que se estima no tengo remedio
lo que aún no hemos visto no es un cementerio de elefantes
ni un buque fantasma ni la consagración de la primavera
lo mío es un masseratti 3 litros
una potente máquina
una agonía de turbinas
mejor si trae consigo los sonetos a Orfeo
qué tiempo lleva escribir un gran poema
inscribirlo después en el grand prix de la posteridad
allá los que se desviven para que el tiempo no los mate
yo me pongo mi chaqueta al revés me voy silbando
miren que dije chaqueta
y dije camisa de fuerza y dije insulina y dije metrasol
pero no miren que no dije terapia ocupacional ni gallo tuerto
lo que aún no se ha visto no son mis celos rabiosos
ni los manuales de econometría para gerentes de empresas
hacen falta barras de dirección y puntas de ejes
alto octanaje y ácido de batería
yo le decía a Cecilia que ningún mundo de agua
era obstáculo para esas largas y bellas piernas suyas
hacen falta tuercas y tornillos rosca fina
despejados platinos y cigüeñales resistentes
al frío con los académicos comedores de ortigas
ahora es que va a dar guerra el Che
necesitamos vestirnos de monte
insurgentes o muertos sin memorias
trágame con cerveza amor mío soy una ostra
sangre de mi sangre
amor bajo el inventario de tus ojos
amor sin comprender que dos bastan para la cercanía
amor tienes que arreglar los papeles menos extraños
y tomar el avión en las estaciones del paraíso perdido
amor a quien miro con el sol derecho volar sin retorno
en el viento soluble
el viejo Orígenes consideraba
que entraríamos rodando en forma esférica
otro es mi problema para qué la poesía
todos los yanquis son unos hijos de puta
hay que matarlos donde estén
no puedo vivir sin conflicto
esta mañana amanecí locamente enamorado de Corea del Norte
yo quiero un estallido atómico
demasiado hemos trabajado para los dioses
en el resplandor del hongo haremos que trabajen ellos
más veloz tiro la casa por la ventana
el sabio penalista dice que el verbo hacer es ilimitado
podemos cantar bailar escribir leer
y también robar estafar violar ofender
en eso estamos hijos míos
yo convierto a las mujeres en armas de guerra
luego ellas deciden vertiginosamente
el comandante entró por las costas del nordeste
mi trago favorito es una parte
de vodka una parte de ginebra una sombra de limón
en este planfleto puedo romperme los dientes
mi vida vale un comino
vorazmente me gustan todas las cosas
mi rostro enloquece en el paisaje
me celebro en la poesía
como quien celebra su boda con un cuchillo
esto fue dicho esto ha sido sostenido
todo el mundo es la ausencia de todo sujeto
estoy sumergido
cuesta bastante mantener un buitre
poder explicar con certeza
cómo el futuro llegará  a vuestras vidas
decir predecir ahondar más hondo
siempre el infinito al desnudo
mi corazón es más luminoso
que todos los soles tragados por la tierra
No iremos al cine a ver la vida del siervo de dios
claro está que nació en isnotú del estado Trujillo
y como uno también es de ese estado
y qué diablos hace este señor aquí
me enerva el chovinismo de gran aldea
¡eh! guerrilleros
el tiempo de los verbos nada importa
según lo que hemos pesado visto y medido
vendrán dias terribles
el que piense llorar como un bendito
que vaya comenzando
yo dentro de la burbuja bailo pata pata
hoy recibí carta de mi amor mi amor está por llegar
escribo palotes porque esta agonía no es de hoy
esta agonía no es ni hija ni patrimonio de las armas liberadas
la muerte venezolana era ya sin nosotros
la muerte boba
la muerte sin papeles sin paga sin reclamo
la muerte arboladura de los poderosos
vieja costumbre mal acostumbrada
descomunal zamuro devorando vivos a los pobres
el orgullo lo que nadie puede negarnos
es la irresistible trasendencia desde nuestras caidas
y la violenta muerte del enemigo
aprendimos a matar salto adelante
hablamos largamente de la hipófisis
ese tirano desconocido sentado en nuestra silla turca
hay que echarlo afuera para que la confusion sea total
el problema es encontrar la puerta llenar el cuarto de agua
aun cuando en ello dejemos el orden el sub-orden la especie
la estancia del viejo linaje
debemos ahondar para seguir
no olviden cruzo el laberinto a seiscientos kilómetros
la raiz cuadrada de un rayo de luz más todos los sueños
estamos desquiciados pero ni esto tenemos de tontos
por eso dije críticamente
lo que aún no se ha visto es el país girar enloquecido
estoy en mi oficio
quién puede descansar en el filo de una hojilla
un barril de pólvora es un barril de pólvora
claro dirán los expertos qué mas puede ser
lo que yo digo es dónde conseguir uno para volar los códigos establecidos
uno se mete en cada lío de miedo esto no da dividendos
vivo en el mismo sitio cúantos querrán verme vestido de madera
hoy somos aire esparcido pero mañana
el hombre dobló la cintura hacia adelante
su ojo izquierdo rodó por tierra sin inmutarse
digo sin inmutarse el hombre no el ojo sería el colmo
luego tomándolo cuidadosamente lo colocó en su sitio
al instante moría de susto estaba al revés se vio por dentro
si quieres historia hazla tú mismo
urgentemente seguimos necesitando barras de dirección
la más radiante noticia de año nuevo
los comandos vietcong toman la ofensiva
desean algo más bien
para un sinfin de personas un pernil de cordero
o de ternera de leche de unos 2 kilogramos y medio
60 dientes de ajo 1 vaso de ron
2 décimas partes de un litro de vino blanco muy dulce
un poco de manteca de cerdo sal y pimienta
si empezamos al amanecer al atardecer el fuego estará listo
alrededor del más terrible tablero de ajedrez
cenarán algo que durante siglos viene rodando
pernil al ajillo a la manera de Heráclito de Efeso
luego vendrán unas truchas al vino rojo el más rojo
servidas bajo el resplandor de nuestras banderas
vivimos en un perenne combate
que cada quien elija su destino
un hombre camina dando y recibiendo golpes
atrás deja la semántica y los deberes ciudadanos
agua y pez al mismo tiempo
destruye lo posible para no ser aniquilado
nos obliga a llevar un vaho de pistolas en la nuca
que nadie duerma tranquilamente
¡oh! ese amor suyo por la guerra de los pueblos
ofendidos considerarán que esto no es un poema
y tienen razón tal ves una canción de cuna
ahora sé que estoy loco por completo
pero se acabó la cantinela se acabó la coba
a partir de mi la palabra es un escalofrío
ahi queda esto
subo y arranco mi potente masseratti 3 litros
rafagueante doy mis sesos contra un muro
después el otro infierno

Mérida, 1968


VÍCTOR VALERA MORA (VENEZUELA, 1935-1984)