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agosto 25, 2019

POEMAS DE C.D. WRIGHT (según ST)

Foto de Marnie Crawford Samuelson cortesía de Blue Flower Arts a través de The New Yorker



Asunto: Felicidad, en persecución de esta


                Es 2005, justo antes del derrumbe.
Acá estoy, en un laberinto, y yo hecha un lío.
Estoy situada en la esquina de Hidrovía
y Bluff. Necesito tu ayuda. Vas a encontrarme
a la izquierda del cementerio, donde a la noche
los árboles se ponen especialmente conversadores,
donde la niebla y el alcohol borran la orilla.
Ardemos para hacernos cantar el uno al otro;
para evitar que el lago hierva, que la tierra
sea roca. Estamos corriendo en tiempo azteca,
el quinto y último ciclo. Con los ojos encendidos/apagados.
Deberíamos ser el uno para el otro mercuriocromo
bálsamo de abeja o manzanilla. Deberíamos ser cemento,
vidrio y spandex. Deberíamos ser digitales o
por lo menos, precoces. Ser el pájaro carpintero real. Invisible
excepto para el observador más avezado.
Vamos a ser polvo de estrellas. Residuos antiguos
de nada. Aliento transcurrido. No,
primero tenemos que ser hielo. Ser uñas. Ser dientes.
                                                                          Ser relámpago.



Más blues y la verdad abstracta

Doy marcha atrás por encima de algo blando y grande,
en sueños me sale pelo en el pecho.
El chico del diario viene a cobrar
con un pitbul. Llamo a la abuela
y dice: Bueno, vos sabés
la muerte es la muerte y nadie más.

A la mañana estamos en la oscuridad,
incluso a fines de diciembre
el zuchini sigue en el balcón.
Llamo a la abuela para que me dé un consejo
y dice: Oh, ya sabés
yo cultivaba tantas cosas.

Además está el sangrado frecuente,
los pezones sensibles y la podredumbre
abajo de la alfombra. Si no voy a ver
a un médico despiadado es
otra especulación mecánica.
La abuela dice: Gracias a las lonas azules
y a los olmos de Eileen Briscoe
la casa se mantiene fresca.

Bueno, abuela entonces, dejame
que te pregunte, le decís:
Cómo hace un cuerpo para levantarse otra vez y
enjuagarse la boca en la canilla. Y cómo
hace un cuerpo para plantar un ciruelo
o volverse a acostar arriba de otro cuerpo
o pasarle el hilo a una espaldera. Cómo sigue
secando los cubiertos. Prepara trucha arcoiris. Clava las tejas.
Compra una bolsa de cebollas. Bate claras a nieve. Sí,
cómo es que el gato sigue
lamiéndose desde la uñadeldedo hasta el agujerodelculo.
Y cómo es que un cuerpo parte
el pan con la palabra cuando la palabra
se partió. Una. Y. Otra vez.
Con el vino. Y la hogaza,
Y el vaso excelente
del cuerpo. Y ella dice:
Aunque. El. Cielo Se. Venga. Abajo.
Mi. Rosa. De. La. Paz. Está. En. Flor.



Intimidad

Los animales abandonan
la seguridad de los árboles

Los sensores de luz reaccionan
a los pasos de todos los que llegan

Para retrasar el crecimiento de las algas

Hay que correr de la ventana
a los peces.

Ella está más quieta que el agua
como vestida de vidrio

Como si toda vida pudiera llegar a su fin
dentro del radio de su cama

Más allá del arrecife de árboles una playa no se ve
la propia bahía apenas respira

En la otra ala de la casa
un botecito espera el esclarecimiento



Árboles flotantes

dejaron una cama abierta delante de un espejo
un espejo observa largamente una cama con atención

la luz digita la casa con su propios acústicos

uno de ellos escribe esto
uno tiene papel

cama de cauces hinchados teorías y resortes
cama de ojos y plumas que gotean

buena parte de la noche el aire toca los brazos
los brazos se extienden al aire

con sus torsos girando hacia un ovillo
de sonido: el trueno

noche de heces de mapache y cabezas de piedra vandalizadas
noche de besos profundos y catamenia

la cara de él con esta luz: la de un saurio
la de ella: ceniza como el tisú de un nido de avispas

uno explora el corredor de los abetos
su línea azul pálido
uno vigila: sans serif

“¿Te oí decirles que naciste
en un tren?”

lo que empieza con un susurro y termina con un gruñido
gruñido en el que se revela el color verdadero de la lengua

el susurro del peine y el roce innegable del denim
el respaldo a rayas de la silla y el escalón embarrado

color sopa de piedra y guantes de jardín
color de la comida la melaza y el esfagno

las perchas agarradas a sus abrigos
una bombita blanca y difusa a su cable

las huellas adentro de nosotros
repiten las huellas de afuera

las palabras arañadas regresan a sus mangas

los vestidos de lunes a viernes
se tragan las caderas anchas de los fines de semana

una cara es estudiada como una llave
por el misterio de lo que una vez abrió

“No te quise despertar
cerebro de ángel”

tinta de ojos  venas y fonemas
la tinta completa los sentimientos

un espejo que mira en silencio a una puerta
puerta sin cerradura sin cerradura

la habitación que él te mete dentro
la habitación que se te cae encima

él a ella la endereza como a los abetos
ella a él se le acerca como a los abetos

si uno desaparece uno se queda
si uno se queda el otro desaparece o no

de lo contrario mi hermoso toldo verde
de lo contrario no se agita ni una hoja


Todo bien entre hombres y mujeres

Está escrito en barro, manteca
y salsa barbacoa. Las paredes y
los pisos antes eran hermosos.
Las medias se sacaban blancas y casi formando un par.
Del membrillo con fuego bacteriano
al final salieron dos tarros de
jalea. Las caminatas largas fortalecen
la espalda. Yo con un orzuelo
y vos con herpes febril. Ojos
tenemos pero siempre somos presa
de los dientes del otro. Los torrentes
nos sobrepasan. El trueno no le hizo daño
a nadie que conozcamos. El río que nos
atraviesa es sucio y hondo. La mano
izquierda mantiene el ritmo. Cuidado
con la cabeza. Ningún fuego debería
dejarse sin vigilar. Sobre todo cuando hay viento. Cada
uno recibe gratis un cuchillo del ejército suizo.
Está claro que las primeras lenguas son
de práctica. La impresión
que me hicieron los tuyos me la llevo a la tumba. Es
tan triste tan espeluznante tan hermoso.
Bendecilo. Tenemos tan poco tiempo
para aprender tanto… El río
corre sucio y hondo. Tapá la lechuga.
Decile noche. Oh, alma.  Fluí. En su lugar.

Avisos personales

Algunas noches duermo con el vestido puesto. Tengo los dientes
chicos y parejos. No sufro de dolores de cabeza.
Desde 1971 o antes, estoy buscando un banco
donde sentarme a comer mi queso con pimentón en paz.
Si esto fuera Tennessee y cruzando ese río, Arkansas,
esta noche me encontraría con vos en Memphis del Oeste. Podríamos
pasar un buen rato. Peligro, hombro débil.
No recostarse ni apoyarse en mí. Todavía estoy tratando de encontrar un trabajo
para el que una máquina no esté mejor preparada.
Vi gente morirse de dinero. Mirá a Admiral Benbow,  Desearía
que viniéramos equipados con órganos luminosos como ciertos peces.
Lo que me recuerda un hecho poco conocido:
si fuéramos a la velocidad de la luz, este domo
se encogería mientras nosotros aumentamos de peso.
No es que la ruta sea empinada y torcida.
Con esta humedad, los arreglos los hago a la noche. No soy una
de los millones que vieron la cara de Monroe
en la luna. Yo cuando miro esa cara quedo en blanco.
Viviría en hoteles si lo pudiera costear. Gané premios
de deletreo y crol australiano. Hace mucho mucho.
La abuela se casó con un hombre que se llamaba Iván. Los hombres le decían
Eve. Más raro, a decir verdad, es que en años de perros yo esté allá arriba.


Versiones en castellano de Sandra Toro




Re: Happiness, in pursuit thereof


             It is 2005, just before landfall.
Here I am, a labyrinth, and I am a mess.
I am located at the corner of Waterway
and Bluff. I need your help. You will find me
to the left of the graveyard, where the trees
grow especially talkative at night,
where fog and alcohol rub off the edge.
We burn to make one another sing;
to stay the lake that it not boil, earth
not rock. We are running on Aztec time,
fifth and final cycle. Eyes switch on/off.
We would be mercurochrome to one another
bee balm or chamomile. We should be concrete,
glass, and spandex. We should be digital or,
at least, early. Be ivory-billed. Invisible
except to the most prepared observer.
We will be stardust. Ancient tailings
of nothing. Elapsed breath. No,
we must first be ice. Be nails. Be teeth.
                                                   Be lightning.




More Blues and the Abstract Truth

I back the car over a soft, large object;
hair appears on my chest in dreams.
The paperboy comes to collect
with a pit bull. Call Grandmother
and she says, Well you know
death is death and none other.

In the mornings we’re in the dark;
even at the end of June
the zucchini keep on the sill.
Ring Grandmother for advice
and she says, O you know
I used to grow so many things.

Then there’s the frequent bleeding,
the tender nipples, and the rot
under the floormat. If I’m not seeing
a cold-eyed doctor it is
another gouging mechanic.
Grandmother says, Thanks to the blue rugs
and Eileen Briscoe’s elms
the house keeps cool.

Well. Then. You say Grandmother
let me just ask you this:
How does a body rise up again and rinse
her mouth from the tap. And how
does a body put in a plum tree
or lie again on top of another body
or string a trellis. Or go on drying
the flatware. Fix rainbow trout. Grout the tile.
Buy a bag of onions. Beat an egg stiff. Yes,
how does the cat continue
to lick itself from toenail to tailhole.
And how does a body break
bread with the word when the word
has broken. Again. And. Again.
With the wine. And the loaf.
And the excellent glass
of the body. And she says,
Even. If. The. Sky. Is. Falling.
My. Peace. Rose. Is. In. Bloom.



Privacy 

The animals are leaving
the safety of the trees

Light sensors respond
to the footfall of every guest

To retard the growth of algae

The fishes must be moved
from the window

Stiller than water she lies
As in a glass dress

As if all life might come to its end
within the radius of her bed

Beyond the reef of trees a beach cannot be seen
the bay itself barely breathing

In the other wing of the house
a small boat awaits elucidation


Floating Trees 

a bed is left open to a mirror
a mirror gazes long and hard at a bed

light fingers the house with its own acoustics

one of them writes this down
one has paper

bed of swollen creeks and theories and coils
bed of eyes and leaky pens

much of the night the air touches arms
arms extend themselves to air

their torsos turning toward a roll
of sound: thunder

night of coon scat and vandalized headstones
night of deep kisses and catamenia

his face by this light: saurian
hers: ash like the tissue of a hornets’ nest

one scans the aisle of firs
the faint blue line of them
one looks out: sans serif

“Didn’t I hear you tell them you were born
on a train”

what begins with a sough and ends with a groan
groan in which the tongue’s true color is revealed

the comb’s sough and the denim’s undeniable rub
the chair’s stripped back and muddied rung

color of stone soup and garden gloves
color of meal and treacle and sphagnum

hangers clinging to their coat
a soft white bulb to its string

the footprints inside us
iterate the footprints outside

the scratched words return to their sleeves

the dresses of monday through friday
swallow the long hips of weekends

a face is studied like a key
for the mystery of what it once opened

“I didn’t mean to wake you
angel brains”

ink of eyes and veins and phonemes
the ink completes the feeling

a mirror silently facing a door
door with no lock no lock

the room he brings into you
the room befalls you

like the fir trees he trues her
she nears him like the firs

if one vanishes one stays
if one stays the other will or will not vanish

otherwise my beautiful green fly
otherwise not a leaf stirs



Everything Good between Men and Women 

has been written in mud and butter
and barbecue sauce. The walls and
the floors used to be gorgeous.
The socks off-white and a near match.
The quince with fire blight
but we get two pints of jelly
in the end. Long walks strengthen
the back. You with a fever blister
and myself with a sty. Eyes
have we and we are forever prey
to each other’s teeth. The torrents
go over us. Thunder has not harmed
anyone we know. The river coursing
through us is dirty and deep. The left
hand protects the rhythm. Watch
your head. No fires should be
unattended. Especially when wind. Each
receives a free swiss army knife.
The first few tongues are clearly
preparatory. The impression
made by yours I carry to my grave. It is
just so sad so creepy so beautiful.
Bless it. We have so little time
to learn, so much... The river
courses dirty and deep. Cover the lettuce.
Call it a night. O soul. Flow on. Instead.


Personals

Some nights I sleep with my dress on. My teeth
are small and even. I don't get headaches.
Since 1971 or before, I have hunted a bench
where I could eat my pimento cheese in peace.
If this were Tennessee and across that river, Arkansas,
I'd meet you in West Memphis tonight. We could
have a big time. Danger, shoulder soft.
Do not lie or lean on me. I'm still trying to find a job
for which a simple machine isn't better suited.
I've seen people die of money. Look at Admiral Benbow. I wish
like certain fishes, we came equipped with light organs.
Which reminds me of a little known fact:
if we were going the speed of light, this dome
would be shrinking while we were gaining weight.
Isn't the road crooked and steep.
In this humidity, I make repairs by night. I'm not one
among millions who saw Monroe's face
in the moon. I go blank looking at that face.
If I could afford it I'd live in hotels. I won awards
in spelling and the Australian crawl. Long long ago.
Grandmother married a man named Ivan. The men called him
Eve. Stranger, to tell the truth, in dog years I am up there.






C.D. WRIGHT (EE.UU., 1949-2016)


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