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junio 17, 2012

POEMAS DE MAYA ANGELOU

Foto: John Loengard


LOS HOMBRES

Cuando era joven, tenía la costumbre de mirar
detrás de las cortinas
a los hombres que iban y venían por la calle. Hombres viejos, borrachos.
Hombres jóvenes, más ácidos que la mostaza.
Los veía. Los hombres siempre
están yendo a alguna parte.
Ellos sabían que yo estaba ahí. Con quince
años, y famélica.
Se paraban debajo de mi ventana
con los hombros en alto, como los
pechos de una adolescente,
y la cola del traje palmeándoles
las nalgas,
los hombres.

Un día te toman con delicadeza 
entre sus manos, como si
fueras el último huevo crudo de la tierra. Después
aprietan. Un poquito nomás. El
primer estrujón es agradable. Un abrazo rápido.
Suaves hasta tu indefensión. Un poquito
más. Y empieza a doler.  Te arrancan una
sonrisa que patina en el miedo. Cuando
se acaba el aire,
el cerebro te explota, estalla breve y feroz
como la cabeza de un fósforo. Hecho trizas.
Es tu jugo
el que baja por sus piernas. Manchándoles los zapatos.
Mientras la tierra vuelve a enderezarse
y el gusto trata de retornar a la lengua,
tu cuerpo ya se cerró. Para siempre.
No existen llaves.

Después la ventana se cierra toda sobre
tu mente. Ahí, detrás
del oscilar de las cortinas, caminan los hombres.
Sabiendo algo.
Yendo a alguna parte.
Pero esta vez, nada más voy a
pararme y mirar.

A lo mejor.



UNA PRESUNCIÓN

Dame tu mano

Haceme lugar
para que te lleve
y  te siga
más allá de este furor de la poesía.

Dejá para los otros
la intimidad
de tocar las palabras
y el amor por la pérdida
del amor.

A mí
dame tu mano.




POR TELEVISIÓN

Las noticias por televisión transforman
un día a medio usar en
un despilfarro de desolación.
Si nada extraordinario precede
a los anuncios catastróficos,
seguro no les sigue nada, salvo
las caras de ojos tristes de
los chicos huesudos,
barrigas distendidas
que se burlan de la desnutrición.
¿Por qué siempre son 
negros?
¿A quién esperan?
Las costillas de cordero
dan asco y no se pueden
comer. Hasta el
arrollado de arvejas está intacto
en mi plato. Su inocencia
combinada con la esperanza
indefensa de esas caras.
¿Por qué esperan 
los chicos negros? 
¿Quién va a llevarles
arvejas y costillas de cordero,
y una mañana más?




RECUERDO

El peso lento 
de tus manos, alborotando las abejas
que anidaron en mi pelo, tu sonrisa en la
pendiente de mi mejilla. Te apretás 
sobre mí esta vez, 
encendido, derramando
urgencia, y el misterio fuerza
mi razón

Cuando te retirás,
junto con la magia, cuando
nada más el olor de tu
amor me queda entre
los pechos, entonces, solo
entonces, puedo devorar con gula
tu presencia.



TOCADOS POR UN ÁNGEL

Nosotros, desacostumbrados al valor
exiliados del placer
enroscados en la caparazón de la soledad
hasta que el amor baja de su templo sagrado
y se presenta ante nuestros ojos
para liberarnos a la vida.


Llega el amor
y en su tren vienen éxtasis
viejos recuerdos de gozo
antiguas historias  de dolor.
Y si somos audaces,
el amor arranca de nuestras almas
las cadenas del miedo.


Al calor de la luz del amor
abandonamos nuestra timidez
nos atrevemos a ser valientes
Y de pronto vemos que el amor
nos cuesta todo lo que somos
y todo lo que podemos ser.
Y sin embargo es el amor
lo único que nos libera.


DESPERTAR EN NUEVA YORK

Las cortinas imponen su voluntad
contra el viento,
los chicos duermen,
intercambiando sueños
con los serafines. La ciudad
se arrastra despierta por
los pasamanos del subte; y 
yo, una alarma, despierta como
un rumor de guerra,
me estiro hasta el amanecer,
sin solicitar y desoída.




EL TIEMPO QUE PASA

Tu piel como el amanecer
la mía como el musgo

Una describe el principio
de un final innegable.

La otra, el final de un
principio seguro.




                                        Versiones en castellano de Sandra Toro


MEN

When I was young, I used to
Watch behind the curtains
As men walked up and down the street. Wino men, old men.
Young men sharp as mustard.
See them. Men are always
Going somewhere.
They knew I was there. Fifteen
Years old and starving for them.
Under my window, they would pause,
Their shoulders high like the
Breasts of a young girl,
Jacket tails slapping over
Those behinds,
Men.

One day they hold you in the
Palms of their hands, gentle, as if you
Were the last raw egg in the world. Then
They tighten up. Just a little. The
First squeeze is nice. A quick hug.
Soft into your defenselessness. A little
More. The hurt begins. Wrench out a
Smile that slides around the fear. When the
Air disappears,
Your mind pops, exploding fiercely, briefly,
Like the head of a kitchen match. Shattered.
It is your juice
That runs down their legs. Staining their shoes.
When the earth rights itself again,
And taste tries to return to the tongue,
Your body has slammed shut. Forever.
No keys exist.

Then the window draws full upon
Your mind. There, just beyond
The sway of curtains, men walk.
Knowing something.
Going someplace.
But this time, I will simply
Stand and watch.

Maybe.



A CONCEIT

Give me your hand

Make room for me
to lead and follow
you
beyond this rage of poetry.

Let others have
the privacy of
touching words
and love of loss
of love.

For me
Give me your hand.

Televised

TELEVISED


Televised news turn
a half-used day into
a waste of desolation.
If nothing wondrous preceded
the catastrophic announcements,
certainly nothing will follow, save
the sad-eyed faces of
bony children,
distended bellies making
mock at their starvation.
Why are they always
Black?
Whom do they await?
The lamb-chop flesh
reeks and cannot be
eaten. Even the
green peas roll on my plate
unmolested. Their innocence
matched by the helpless
hope in the children's faces.
Why do Black children
hope? Who will bring
them peas and lamb chops

and one more morning?




REMEMBRANCE

Your hands easy
weight, teasing the bees
hived in my hair, your smile at the
slope of my cheek. On the
occasion, you press
above me, glowing, spouting
readiness, mystery rapes
my reason

When you have withdrawn
your self and the magic, when
only the smell of your
love lingers between
my breasts, then, only
then, can I greedily consume
your presence.



TOUCHED BY AN ANGEL

We, unaccustomed to courage
exiles from delight
live coiled in shells of loneliness
until love leaves its high holy temple
and comes into our sight
to liberate us into life.

Love arrives
and in its train come ecstasies
old memories of pleasure
ancient histories of pain.
Yet if we are bold,
love strikes away the chains of fear
from our souls.

We are weaned from our timidity
In the flush of love's light
we dare be brave
And suddenly we see
that love costs all we are
and will ever be.
Yet it is only love
which sets us free.



AWAKING IN NEW YORK

Curtains forcing their will 
against the wind,
children sleep,
exchanging dreams with 
seraphim. The city
drags itself awake on 
subway straps; and
I, an alarm, awake as a 
rumor of war,
lie stretching into dawn, 
unasked and unheeded. 



PASSING TIME

 
Your skin like dawn
Mine like musk

One paints the beginning
of a certain end.

The other, the end of a
sure beginning.









MAYA ANGELOU (EE.UU.,  1928- 2014)

9 comentarios:

  1. Sandra, así como lo recibí de Pedro Donángelo, te otorgo el premio Liebster blog como reconocimiento a tu trabajo. Es una buena posibilidad para estar en red. Irene Frydenberg.

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  2. Busqué a Maya y os encontré a vos. Aún me duran: escalofrío y lamento. Alegría y pena, porque estábais ahí. Y yo, sediento, ¡me retrasé tanto!

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  3. Gracias a uds. por dejar testimonio de su visita...

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  4. muy bueno. Me hizo recordar a otra poeta de su color. Lucille Clifton. ¿La conocen?

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  5. Gracias, Sandra, por esta selección. No la conocía y ahora que he leído algo sobre su vida, más me estremece su poesía.

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  6. No conocía esta autora, me interesó y leí su biografía y parte de sus poemas . Me gusto mucho . Gracias por publicar

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  7. Busque a Maya y encontre tu pagina.me calaron hondo sus poemas.no se tuve la impresion de haberla conocido antes que hoy.me enamoro.gracias por publicar

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