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enero 15, 2011

POEMAS DE ANNA AJMÁTOVA





SEGUNDA DEDICATORIA
O.A.G.S. (8)
¿Eres tú, Psique-Confusión (9)
      quien, moviendo el abanico negro y blanco,
            te inclinas hacia mí?
¿Quieres decirme en secreto
      que ya has cruzado el Leteo (10)
            y respiras otra primavera?
No me dictes, yo misma oigo:
      El chaparrón se aferra al tejado,
            oigo murmullos en el felpudo.
Alguien pequeño se dispuso a vivir,
      Se hizo verde y mullido, e intentará
            brillar mañana en su nuevo impermeable.
Duermo:
            ella sola está sobre mí
      allí, lo que la gente llama primavera
            y yo llamo soledad.
Duermo.
            Veo en sueños nuestra juventud
ese cáliz que pasó por él.
            Te lo devolveré,
si quieres, como recuerdo,
      como llama pura en la arcilla
            o copo de nieve en una tumba abierta.



(8) O.A.G.-S. Olga Afanasevna Glebova-Sudeikina. Según Zhirmunski (1976513) esta dedicatoria fue escrita el día en que Ajmátova conoció la muerte de Sudeikina ocurrida en París el 20 de enero de 1945. Sudeikina, mujer del diseñador Serguei Sudeikin, era cantante, bailarina y actriz. Fue la gran amiga de Ajmátova y aparece en el Poema sin héroe como una de sus dobles, identificada por los personajes que interpretó Psique-Confusión, Colombina, Ninfa con pies de cabra, Paloma, Muñeca de Petersburgo.
(9) Psique-Confusión. (Nota de Ajmátova) "Confusión" La heroína de la obra teatral del mismo nombre de Yuri Beliaev
(10) Leteo: Río mitológico de los infiernos, en cuyas aguas bebían las almas de los muertos para olvidar su vida pasada.


CAPÍTULO TERCERO
Y bajo el arco de la calle de las Galeras…(93)
A. Ajmátova

En Petersburgo nos encontraremos de nuevo (94)
O. Mandelstam

Era el último año...(95)
M. Lozinski
      

     Petersburgo 1913. Digresión lírica. El último recuerdo de Zárskoe Seló (96). 
El viento, recordando o profetizando, murmura.
Las hogueras calentaban las Navidades
   Y caían de los puentes las calesas (97)
      y toda la ciudad en duelo flotaba
hacia un destino desconocido
   por el Neva o a contracorriente,
      sólo para huir de sus tumbas.
En la calle de las Galeras ennegreció el arco,
   en el Jardín de Verano cantaban sutiles las veletas,
      y la plateada luna creciente
         iluminaba la Edad de Plata. (98)
Porque por todos los caminos,
   porque por todos los umbrales,
      avanzaba lentamente una sombra.
El viento arrancaba los carteles (99),
   bailaba el humo la Prisiadka (100) en los tejados
      y las lilas olían a cementerio.
Maldita por la zarina Avdotia (101),
   dostoievskiana y endemoniada (102),
      la ciudad se sumergía en su bruma.
y de nuevo de la oscuridad emergía
   un viejo y ocioso Petersburgo.
      Como en una ejecución redoblaba un tambor
y siempre en el siniestro y lúbrico
   bochorno glacial de la preguerra
      acechaba un rumor incomprensible
y entonces se oía en sordina,
   apenas llegaba al oído,
      y se hundía en el Neva helado
como en el espejo de una noche espantosa,
   se enfurece y no quiere
      reconocerse la persona.
Pero por el muelle legendario
   se acercaba el siglo XX,
      no el del calendario, sino el auténtico.
      Y ahora, a casa, rápido,
      por la Galería Cameron (103)
      en el jardín helado y misterioso
      donde callan las cascadas
      donde las nueve me acogerán,
      como tú antes, con alegría.
      Allí, detrás de la isla y del jardín,
      ¿acaso no cruzamos con la mirada
      nuestros claros ojos de antaño?
      ¿Acaso no me dirás de nuevo
         la palabra
            que venció
               a la muerte
                  y que es la clave del enigma de mi vida?


(93) Epígrafe 1. De los “Versos sobre Petersburgo”, escritos por Ajmátova en 1913 e incluidos en El rosario. El arco de la Calle de las Galeras situado entre los edificios del Senado y del Sínodo, era un lugar de encuentros muy popular en Petersburgo a comienzos de siglo.
(94) Epígrafe 2. Verso de Mandelstam de su poema sobre Petersburgo, escrito en 1916 e incluido en Tristia.
(95) Epígrafe 3. Primer verso de un poema de Mijail Lozinski (1886-1955), de su poemario Los manantiales (1916). El año al que hace referencia es 1913.
(96) el último recuerdo de Zárskoe Seló. Título de un poema de Pushkin, escrito en 1829.
(97) Y caían de los puentes las calesas. Variación estilística del final del cuento de Gógol La Avenida Nevski. Cfr. Lijachov, D:   "Akhmatova i Gógol" ("Ajmátova y Gógol"), Literatura-Real'nost'- literatura Leningrado, Nauka, 1984, págs. 342-347.
(98) la Edad de Plata. La Edad de Plata de la poesía rusa ( 1890-1910). Se considera Edad de Oro de la poesía rusa a la época de Pushkin. Estos dos versos de Ajmátova contribuyeron precisamente a crear el mito de la Edad de Plata rusa. Cfr. B. Gasparov: "The Golden Age and its role in the cultural mythology of russian modernism", Cultural mythologies of russian modernism, Berkeley, University of California Press, 1992, págs. 9-15.
(99) El viento arrancaba los carteles. Reminiscencia de Los Doce (1918), el poema de Alexander Blok sobre la Revolución Rusa.
(100) Prisiadka. Danza popular rusa caracterizada por tener un ritmo muy rápido.
(101) la Zarina Avdotia. Nombre popular de Evdokia. Se trata de Eudoxia Lopujina, primera mujer del zar Pedro I,   que se opuso a sus reformas y a la fundación de Petersburgo Fue repudiada y enclaustrada en el convento de Suzdal, donde murió.
(102) Dostoievskiana. Ajmátova consideraba Petersburgo como la ciudad de Dostoievski. Esta idea ya la había expuesto en sus Elegías del Norte, escritas entre 1940 y 1945.
(103) Galería Cameron. Galería añadida al Palacio de Catalina la Grande en Zárskoe Seló en 1783-86 por el arquitecto escocés Charles Cameron.



(Traducción y notas de Jesús García Gabaldón. “Poemas sin héroe”, 1994)
                                      

                  1

Te llevaron al alba,
y fui detrás de ti como en un entierro.
En el ático oscuro lloraban los niños,
y ante la imagen sagrada se derretía la vela.

En tus labios estaba el frío del ícono
y un sudor mortal en tus cejas. ¡No lo olvidaré!
Como las viudas de los Streltsy  
aullaré bajo las torres del Kremlin.



                  5


Diecisiete meses hace que grito.
Te llamo a casa,
me arrojé a los pies del verdugo,
hijo mío, horror mío.
Todo se ha enturbiado para siempre
y no puedo distinguir
ahora quién es el animal, quién la persona,
cuánto tiempo queda para la ejecución.
Y sólo hay flores cubiertas de polvo
y el tintineo del incienso, y huellas
desde algún lugar a ninguna parte.
y me mira fijamente a los ojos
y me amenaza con una muerte cercana
una inmensa estrella .
  

                 8


A LA MUERTE


Si has de venir ¿por qué no ahora?
Te espero. Me siento muy mal.
He apagado la luz y te he abierto la puerta
a ti, tan sencilla y asombrosa.
Toma para esto cualquier forma,
irrumpe como granada arrojada,
o furtivamente, con una pesa, como un bandido experto.
O envenéname con el tufo del tifus.
O con un cuento inventado por ti,
conocido por todos hasta la náusea,
Para que yo vea la punta del gorro azul 
y al portero, pálido de terror.
Todo me da igual ahora. Humea el Yenisei 
y resplandece la estrella polar,
y el último horror vela
el brillo añil de los ojos amados.



EPÍLOGO
               
                 
                     1

Ahora sé cómo se desvanecen los rostros,
cómo bajo los párpados anida el terror,
cómo el dolor traza en las mejillas
rudas páginas cuneiformes,
cómo unos rizos cenicientos y negros
se tornan plateados de repente,
la sonrisa se marchita en los labios dóciles
y en una risa seca tiembla el pavor.
y no sólo por mí rezo,
sino por quienes permanecieron allí conmigo,
en el frío feroz y en el infierno de Julio,
bajo el muro rojo y ciego
                
                     2

De nuevo se acercó la hora del recuerdo.
Os veo, os oigo, os siento.

A aquella a la que a duras penas empujaron hacia la ventana,
a quien sus pies no pisan su tierra natal,

a la que agitando su bella cabeza
dijo "Vengo aquí, como si fuera a casa".

Quisiera llamar a todas por su nombre,
pero confiscaron la lista y no se puede encontrar.

Para ellas he tejido un vasto sudario
con las pobres palabras que les oí.

De ellas me acuerdo siempre, en todas partes
no las olvidaré en una nueva desgracia

y si amordazaran mi atormentada garganta,
por la que gritan cien millones de voces,

que ellas también rueguen por mí
en la víspera del aniversario de mi muerte

y si alguna vez en este país
deciden erigirme un monumento

doy mi acuerdo a ese honor
sólo a condición de que no lo erijan

junto al mar, donde nací.

Se rompieron mis últimos lazos con él.

Ni en el parque de los Zares, junto al secreto tronco,
donde una desconsolada sombra me busca

sino aquí, donde permanecí de pie trescientas horas
y donde no me abrieron los cerrojos.

Porque en la plácida muerte
temo olvidar el fragor de los negros furgones,

olvidar cómo chirriaba la odiada puerta
y a la vieja que aullaba como una bestia herida.

Ojalá que de mis pesados párpados de bronce
fluyan las lágrimas como derretida nieve

y que la paloma de la prisión arrulle a lo lejos
y que silenciosamente naveguen los barcos por el Neva.



(Traducción de Jesús García Gabaldón. “Réquiem”, 1994)


No sé si estás vivo o muerto,
te podría buscar en la tierra
o penar claramente por un difunto
en el pensamiento nocturno.

Para vos todo: la oración del día,
y el calor abatido del insomnio,
y la bandada blanca de mis versos,
y el incendio azul de mis ojos.

Para mí nadie fue tan misterioso,
nadie me atormentó así,
ni el que me traicionó hasta la tortura,
ni el que acarició y se olvidó de mi.

1915

                       *

El poeta no es una persona
es tan solo un espíritu –
ciego como Homero,
o sordo como Beethoven, -
todo lo ve, oye, posee todo ...

1962

                *
¿Para qué envenenaron el agua
y con la suciedad mezclaron mi pan?
¿Para qué transforman
la última libertad en guarida?
¿Es porque no me burlé
de la desgracia amarga
de los amigos?
¿Porque le soy fiel
a mi triste patria?
Que así sea.
Sin verdugo y sin cadalso
no existiría el poeta sobre la tierra.
Para nosotros, camisas de penitencia,
ir y aullar con una vela.


1935

(Versiones de Natalia Litvinova



Como tú sufro
la negra separación permanente.
¿Por qué lloras? Mejor dame la mano
y prométeme volver en un sueño.
Tú y yo somos un monte de dolor.
En esta tierra tú y yo jamás nos encontraremos.
Si pudieras tan sólo enviarme a medianoche
por medio de las estrellas tu recuerdo. 
   

(de  ‘Post-War Russian Poetry’, recopilada por Daniel Weissbort)




ANNA Andréyevna AJMÁTOVA (Анна Андреевна Ахматова) 
(Rusia, 1889-1966)




enero 07, 2011

POEMAS DE JOYCE MANSOUR



Llueve sobre la caparazón azul de la ciudad.
Llueve y el mar se lamenta.
Lloran los muertos sin parar, sin razón, sin pañuelos.
Contra un cielo viajero se recortan los árboles
mostrando sus miembros tiesos a ángeles y pájaros,
porque llueve y el viento se ha callado.
Gotas locas  limpias de mugre
caen en las calles sobre los gatos
y el olor grasiento de tu nombre se propaga
por las veredas y el asfalto.
Amor mío, llueve sobre la hierba cortada
donde nuestros cuerpos tumbados germinaron
alegremente todo el verano.
Llueve, oh madre, y ni siquiera vos podés hacer algo,
porque el invierno avanza solitario por la extensión de las playas
y Dios se olvidó de cerrar la canilla.
 

ANUNCIO
 
Arrojaste mis ojos al mar
me arrancaste de las manos los sueños
cortaste mi ombligo azulado
y en las algas verdes de mi cabello flotante
ahogaste al embrión.


***


He robado el pájaro amarillo
que habitaba en el sexo del diablo.
Él me enseñará a seducir
hombres, ciervos, ángeles de alas dobles.
Él se llevará mi sed, mi ropa, mis ilusiones
Él dormirá
pero mi sueño corre por los tejados
susurrando, gesticulando, haciendo el amor violentamente
con los gatos.


***


Moscas sobre la cama
en el techo en tu boca en tus ojos
acostado sobre ellas con la sábana hasta el cuello
el hombre impotente astuto ignorante
Dejame la piel
Dejame el vientre intacto. 



***

Quiero dormir con vos, al lado tuyo
nuestro cabello entrelazado
nuestros sexos unidos
con tu boca de almohada
quiero dormir con vos, espalda con espalda
sin respiración que nos separe
sin palabras que nos distraigan
sin ojos que nos mientan
sin ropa.
Dormir con vos pecho contra pecho
tensa y sudando
brillando con mil temblores
consumida por la loca y estática inercia
estirada en tu sombra
martillada por tu lengua
hasta morir en el diente
pudriéndose de un conejo
felíz.


EL SOL EN CAPRICORNIO

Tres días de descanso
Y por qué no la tumba
Me ahogo sin tu boca
Esperando se escurre el amanecer recién nacido
Y las largas horas en la escalera
Con el olor a gas
Aplastado en mi cara espero la mañana
Veo brillar tu piel
En la brecha negra de la noche
El surgir lento de la luna
En el mar interior de mi sexo
El polvo sobre el polvo
El martillo sobre el colchón
El sol sobre un tambor plomizo
Todavía sonriendo tu mano golpea indiferencia
Vestida de crueldad se inclina hacia el vacío
Decís no y el objeto más mínimo el cuerpo de una mujer puede abrigar
Doblegarse
Belleza artificial
Perfume sintético en el sofá por una hora
Por qué  jirafas pálidas
He dejado Bizancio
La soledad apesta
Un ópalo es un marco ovalado
Otro ataque de insomnio con rigidez articular
Una vez más una daga vibra en la lluvia
Diamantes y delirio la desiderata del mañana
Sudor de playas de tafeta sin cobijo
Locura de mi fe perdida.


(Traducciones mías de versiones en inglés)


Vivimos pegados al techo
Sofocados por los rancios vapores que desprende la vida cotidiana
Vivimos incrustados en las más bajas profundidades de la noche
Resecadas nuestras pieles por el humo de las pasiones
Giramos alrededor del polo lúcido del insomnio
Sostenidos por la angustia separados por el éxtasis
Viviendo nuestra muerte en el gollete de la tumba.



***


Sola vago por las sombrías cavernas de la desesperación
Sola disfruto de las viandas impuras
Sola muero, sola sobrevivo,
Sin orejas con que oír el alarido de los holocaustos
Y vacía de palabras, mi boca se lamenta.
Yo soy la tierra cuando el agua la ha abandonado
Soy el amor cuando Dios ha creado
Yo misma soy la enemiga soy
Sola…


***

Silencio pues la sombra de la muerte palidece.
Mi corazón desnudo yace en la cama
Agujereado por una lengua
Que no ha sabido retener
Su jugo.
Vierte tus dulces oraciones
Sobre su frente de niño sin niño
Y escucha cómo el silencio de la noche
Se cierne con sus alas de hollín
Y las piernas abiertas.


***

Te gusta dormir en nuestra cama revuelta
Nuestros viejos sudores no te disgustan.
Nuestras sábanas manchadas por sueños olvidados
Nuestros gritos resonando en la habitación oscura
Todo ello excita tu famélico cuerpo.
Al fin tu feo rostro se ilumina
Pues nuestros viejos deseos son tus sueños de mañana.


***

Quiero mostrarme desnuda ante tus ojos melódicos.
Quiero que me veas gritar de placer.
Que mis miembros doblados por un peso excesivo
Te empujen a cometer actos impíos.
Que los finos cabellos de mi cabeza ofrecida
Se enganchen en tus uñas curvadas de furor.
Que te mantengas de pie ciego y creyente
Contemplando desde arriba mi cuerpo desplumado.


***

No conozco el infierno
Pero mi cuerpo arde desde mi nacimiento
Ningún diablo aviva mi odio
Ningún sátiro me persigue
Pero el verbo se transforma en parásitos en mis labios
Y mi pubis tan sensible a la lluvia
Inmóvil como un molusco flatulento de música
Se aferra al teléfono
Y llora
A mi pesar mi carroña se exalta con tu viejo sexo al descubierto
Y durmiente.


***

Estoy harta de los hombres
De sus súplicas de su pelambre
De su fe de sus modos
Ya he tenidos suficiente con su esqueleto
Bendíceme loca luz que iluminas los montes celestes
Aspiro a quedarme de nuevo vacía como el ojo apacible
Del insomnio
Aspiro a ser astro de nuevo.


***


He buscado tu nombre en las bocas de los moribundos
Te he besado a pesar de mis dientes postizos
Te he acariciado los senos marcados por la angustia
Cierva a rayas de llameantes ojos
Mujer maldita con pies de jade
Mi sexo te persigue a la sombra de una ola
Indiferente a los años que declinan
Sin dejar nunca
De gritar.


***


Suena el teléfono
Y responde tu sexo.
Su ronca voz de cantante
Sacude mi tedio
Y el huevo duro que es mi corazón
Se fríe.



***

La membrana rosa
que a pesar de sus desgarros
Oculta mi alma mestiza y sus sueños herrumbrosos
Vibra porque tu voz viaja.

***

Un viejo y su vieja ocultos bajo tierra
mano podrida junto a mano podrida, a gusto en la mugre
se hablan sin labios se comprenden sin palabras
oyen el canto lento y grave de la tierra nutrida
y en su corazón se preguntan
si algún día morirán.


Traducción de Eugenio Castro
(de "Gritos, Desgarraduras y Rapaces", Ediciones Igitur)



Qué falo


Qué falo sonará la campana
El día en que dormiré bajo una manta de plomo
Fundida en mi miedo
Como la aceituna en su bote
Hará un frio metálico y deslucido
No haré más el amor en una bañera esmaltada
No haré más el amor entre paréntesis
Ni entre los labios javaneses de un césped de primavera
Exudaré la muerte como una transpiración amorosa
Rodeada acosada por las visiones de octubre
Me acurrucaré en el lodo.



***



Sueño con tus manos silenciosas
Que bogan sobre las olas
Rugosas caprichosas
Y que reinan sobre mi cuerpo sin equidad
Me estremezco me marchito
Pensando en las langostas
De antenas ambulantes y ávidas
Que raspan el semen de los barcos dormidos
Para extenderlo luego sobre las crestas del horizonte
Las crestas perezosas espolvoreadas de peces
En las que yo me repatingo todas las noches
La boca plena las manos cubiertas
Sonámbula de mar salada de luna

 



***



No os comáis los hijos de los otros
Pues su carne se pudriría en sus bocas bien provistas
No comáis las flores rojas del verano
Pues su savia es la sangre de los niños crucificados
No comáis el pan negro de los pobres
Pues ha sido fecundado por sus lágrimas ácidas
Y echaría raíces en vuestros cuerpos recostados
No comáis a fin de que vuestros cuerpos se marchiten y mueran
Para crear sobre la tierra en duelo
El otoño

 

***

 

Islas de enfermedades
Con leprosos como loros
Mar de silencio helado por el reloj parlante de la vejez
Gritos de una joven perra descuartizada
El hospital vela por sus muertos-vivos que no han nacido

 



***

 



No hay palabras
Solamente pelos
En el mundo sin verdor
Donde mis senos reinan
No hay gestos
Solamente mi piel
Y las hormigas que bullen entre mis piernas untuosas
Llevan máscara de silencio mientras trabajan
Llegan la noche y tu éxtasis
Y mi cuerpo profundo ese pulpo sin pensamiento
Engulle tu sexo agitado
Durante tu nacimiento

 



***

 

Soy la noche
La noche congelada por la fría imbecilidad de la luna
Soy la plata
La plata que engendra la plata sin saber por qué
Soy el hombre
El hombre que aprieta el gatillo y mata la ilusión
Para vivir mejor

 



***

 

Un nido de vísceras
Sobre el árbol reseco de tu sexo
Un negro ciprés se alza en la eternidad
Velan a los muertos que alimentan sus raíces
Dos ladrones crucificados sobre chuletas de cordero
Se burlan de un tercero que, cumplida su misión,
Se come su cruz de carne
Asada

 



***

 

Mi cuerpo ha adelgazado
Desde el otoño
A causa de la langosta marina
Que aulla bajo mi lecho
Al despuntar cada día
Mi ojo está cerrado
Desde el otoño
A causa de mi seno de madera de rosa
Que se endurece
Mi lecho es una cruz
Desde el otoño
A causa de tu cuerpo
Que ordena
Y se ríe
Mientras duermo
Ojalá lleguen las primeras lluvias



***




Había una vez/ un rey llamado Midas/ con diez dedos culpables/ con diez dedos capaces/ y auríferos/ Freud hablando del gran rey mítico dice/ todo lo que toco se convierte en/ inmundicias/ en la India se dice que la avaricia/ anida en el ano/ y Midas tenía orejas de asno/ asno ano anal/ en "Piel de asno" de Perrault/ el héroe anal/ el rey enamorado de su hija/ el pene fecal/ el sádico de sonrisa muy dulce/ posee el asno que en vida/ escupía oro por el ano/ y que una vez muerto servirá como escudo contra/ el incesto/ juego de espejos/ de vidrio y de vero/ de oro y de heces/ de anillos y abrazaderas/ anamorfosis/ en el casino del inconsciente/ el pene paternal/ oficia de guía/ vean oh vean/ la piel del asno/ la fortuna del rey presente y futura/ sobre los hombros de la princesa es peso muerto/ así el oro puro se transforma en inmundicia/ tal como el falo centelleante forrado de esperma gris/ la princesa espera para desvestirse que el peligro del incesto/ se desvanezca/ Bottom de Shakespeare fue asno el tiempo de un sueño/ así pasa la noche y mi modesta canción:/ asno/ ano/ análisis/ analista/ análogo.



(versiones en castellano reunidas de la Web, sin consignar traductor ni fuente)





JOYCE MANSOUR  (Inglaterra, 1928 - 1986)





enero 04, 2011

DOS POEMAS DE DJUNA BARNES





TRANSFIGURACIÓN


Con manos de hierro, cava el profeta
en la arena cambiante del desierto.

El insecto retorna a su estado de larva,
vuelve a ser semilla la rosa trepadora.

A la garganta vacía de Moisés, como humo
regresan todas sus palabras.

El cuchillo de Caín deshace la estocada,
Abel se levanta del polvo.

Pilato no puede encontrar su lengua.
Está desnudo el árbol del que Judas colgó.

Desde la tierra brama Lucifer,
Cristo cae en su muerte.

La costilla se pliega otra vez a Adán,
una criatura llora en su costado.

La extensión del Edén está verde y espesa.
El bosque resopla, sin bestias a la vista.

Con sed furiosa, el sol liberado
alimenta al primer día con el último día.





SUICIDIO


Cadáver A


La trajeron adentro, un pequeña crisálida
    hecha trizas,
con un cuerpito golpeado como
una luna con miedo
y todas sus sutiles sinfonías,
una runa crepuscular.


Cadáver B

Rápido, la empujaron un poco de acá
       y de allá.
Su cuerpo abreviado por el shock
como un gato de urbe.
Ella estaba lánguida como un jarrito
de cerveza que se quedó sin espuma.





Transfiguration


The prophet digs with iron hands

Into the shifting desert sands.

The insect back to larva goes;

Struck to seed the climbing rose.

To Moses’ empty gorge, like smoke

Rush inward all the words he spoke.

The knife of Cain lifts from the thrust;

Abel rises from the dust.

Pilate cannot find his tongue;

Bare the tree where Judas hung.

Lucifer roars up from earth;

Down falls Christ into his death.

To Adam back the rib is plied,

A creature weeps within his side.

Eden’s reach is thick and green

The forest blows, no beast is seen.

The unchained sun, in raging thirst,

Feeds the last day to the first



Suicide


Corpse A


They brought her in, a shattered small

Cocoon,
With a little bruised body like
A startled moon;
And all the subtle symphonies of her
A twilight rune.

Corpse B


They gave her hurried shoves this way

And that.
Her body shock-abbreviated
As a city cat.
She lay out listlessly like some small mug
Of beer gone flat.



Versiones en castellano de Sandra Toro 

  
DJUNA BARNES (EE.UU, 1892-1982).