octubre 08, 2014

MÁS POEMAS DE KATHERINE MANSFIELD



Soledad

Ahora es Soledad, en vez de Sueño,
la que viene de noche a sentarse a mi lado en la cama.
Como una nena cansada me acuesto a esperar sus pasos,
la veo cómo sopla suavemente la vela y se sienta
inmóvil, ni muy a la izquierda ni muy a la derecha.
Se da vuelta y, exhausta, exhausta, cabecea.
Ella también está vieja; ella también supo dar pelea.
Por eso va coronada de laureles.

En la oscuridad triste la marea baja lenta 
a dar contra una costa insatisfecha, estéril.
Sopla un viento extraño...después, el silencio. Me conformo
con acercarme a Soledad, darle la mano
y aferrarme a ella, esperando, hasta que la tierra estéril
se colme de la atroz monotonía de la lluvia.


La tormenta

Corrí al bosque a buscar un refugio,
sin aliento, casi llorando,
puse los brazos alrededor de un árbol
apoyé la cabeza en la áspera corteza 
y le dije “protégeme, soy una niña perdida”.
Y el árbol me roció la cara y el pelo con gotas de plata.
De los confines de la tierra se alzó un viento
que azotó al bosque,
una ola enorme y verde tronó y estalló sobre mi cabeza.
Supliqué, imploré: “¡cuídenme, por favor!”
El viento me arrancó la capa y la lluvia me golpeó.
Pequeños ríos rasgaron el suelo anegando los arbustos.
La tierra cayó presa de un frenesí: parecía que se ahogaba
burbujeando en una cueva del espacio. Y solamente yo—
más ínfima que la más ínfima mosca—estaba viva y aterrada.
Después, por qué razón lo ignoro, me sentí triunfal.
Está bien, mátame —grité, y corrí a la intemperie.
Y la tormenta cesó: el sol extendió sus alas
y flotó sereno en el lago plateado del cielo.
Me toqué el rostro: enrojecido
y los árboles se balancearon al unísono y, delicadamente, rieron.

El pájaro herido

En la cama amplia 
bajo la cobija verde bordada con hojas y flores 
siempre en suave movimiento
ella es como un pájaro herido que flota en un estanque.
El cazador lanzó su dardo
y le dio en el pecho.
Le dio, pero no la mató.

¡Levántenme — levántenme, ohalas mías,
no estoy herida de muerte!
Abajo seguía quieta.
La buena gente se acercó con canastas al borde del estanque
“¡Lo que el pobre pájaro quiere es que le den bien de comer!”
Las bolsas y bolsillos, a reventar
con cáscaras y sobras del almuerzo de los criados.
¡Oh, tan contentos de poder ayudar!
“En el pasado, tú sabes tú sabes, siempre volaste tan alto.
Bajabas tan poco a las cornisas, tan rara vez
compartías las migas deliciosas que te arrojaban al patio.
Aquí hay un fragmento delicado y aquí un poquito más
como nuevo. Y aquí, un bocado que da gusto
y torta y pan y pan y pan y pan”
De noche — en la cama amplia 
con las hojas y las flores
ondulando suavemente en la oscuridad
ella es como un pájaro herido que flota en un estanque.
Tímida, tímida, levanta la cabeza entre las alas.
En el cielo, dos estrellas
flotan — brillan—
¡Oh, agua, no me cubras!
¡Podría mirar y mirar esas estrellas hermosas!
Levántenme — levántenme, oh, alas mías
no estoy herida de muerte...

Malade

El hombre de la habitación de al lado
padece mi mismo mal.
De noche, cuando me despierto, lo oigo dar vueltas.
Después él tose
y toso yo.
Se hace un silencio, y toso. Y él vuelve a toser.
Así, un rato largo.
Hasta que siento que somos como dos gallos
llamándose en un falso amanecer.
Desde granjas distantes y escondidas.

Mariposas

En el fondo de nuestros platos de avena
había pintada una mariposa azul
y todas las mañanas jugábamos a ver quién la alcanzaba primero.
Después la abuela decía: "No se coman a la pobre mariposa".
Y eso nos hacía reír.
Lo decía siempre, y siempre nos hacía reír.
Era como una bromita tierna.
Yo estaba segura de que un buen día
la mariposa iba a salir volando del plato,
con la risita más diminuta del mundo,
y a posarse en el regazo de la abuela.


El encuentro

Empezamos a hablar,
nos miramos, después nos alejamos.
Las lágrimas seguían subiendo a mis ojos.
Pero no pude llorar.
Quise agarrarte la mano
pero mi mano temblaba.
Seguías contando los días
que faltaban para volvernos a encontrar.
Aunque en el corazón los dos sentíamos 
que nos estábamos separando para siempre.
El tictac del reloj llenaba el cuarto en silencio.
Escucha —te dije— se oye tan alto 
como el galope de un caballo en un camino solitario,
tan alto como un caballo que galopa en la noche.
Me hiciste callar en tus brazos.
Y el sonido del reloj sofocó nuestros latidos.
No puedo irme —dijiste— todo lo que vive  en mí
está acá para siempre.
Después te fuiste.
El mundo cambió. El sonido del reloj fue esfumándose,
menguando, se convirtió en algo nimio.
Yo susurré en la oscuridad “Si se detiene, moriré”.

Flores secretas

¿Para mí el amor es una luz? ¿Una luz constante,
un lámpara  bajo cuya aureola pálida sueño
con viejos libros de amor? ¿O es un fanal,
un fulgor que me llega de lejos
desde una montaña oscura? ¿Es una estrella mi amor?
¡Ah allá arriba, tan alto, tan brillante y tan fría!
El fuego baila. ¿Es mi amor un fuego
que salta del crepúsculo, embarrado y audaz?
No, le tendría miedo, demasiado fría soy 
para un amor así de rápido y hambriento. Hay un resplandor
de oro en los pétalos de esta flor cuando se cierran
más verdaderamente mío, más parecido a mi deseo.
Los pétalos de la flor se cierran. El sol los olvida.
Crecen en un bosque sombrío
donde los árboles negros se mecen oscuramente 
de acá para allá. ¿Quién va a mirar cómo brillan
cuando haya soñado mi sueño? Ah, querido mío,
ve a buscarlos, recógelos uno por uno para mí.


La brecha

Una brecha de silencio nos separa
yo estoy de un lado y vos del otro
no puedo verte ni oírte —pero sé que estás—
suelo llamarte con un nombre infantil
y simulo que el eco de mi grito es tu voz.
Cómo podemos cruzar la brecha— con una palabra o una caricia, nunca.
Una vez pensé que íbamos a llenarla con nuestras lágrimas
ahora la quiero derrumbar con nuestra risa.



Loneliness 
Now it is Loneliness who comes at night
Instead of Sleep, to sit beside my bed.
Like a tired child I lie and wait her tread,
I watch her softly blowing out the light.
Motionless sitting, neither left or right
She turns, and weary, weary droops her head.
She, too, is old; she, too, has fought the fight.
So, with the laurel she is garlanded.
Through the sad dark the slowly ebbing tide
Breaks on a barren shore, unsatisfied.
A strange wind flows... then silence. I am fain
To turn to Loneliness, to take her hand,
Cling to her, waiting, till the barren land
Fills with the dreadful monotone of rain.

The Storm 
I ran to the forest for shelter,
Breathless, half sobbing
I put my arms round a tree
Pillowed my head against the rough bark
Protect me, I said. I am a lost child.
But the tree showered silver drops on my face and hair.
A wind sprang up from the ends of the earth
It lashed the forest together
A huge green wave thundered and burst over my head.
I prayed, implored, "Please take care of me!"
But the wind pulled at my cloak and the rain beat upon me.
Little rivers tore up the ground and swamped the bushes.
A frenzy possessed the earth: I felt that the earth was drowning
In a bubbling cavern of space. I alone--
Smaller than the smallest fly--was alive and terrified.
Then for what reason I know not, I became triumphant.
Well kill me – I cried – and ran out into the open.
But the storm ceased: the sun spread his wings
And floated serene in the silver pool of the sky.
I put my hands over my face: I was blushing
And the trees swung together and delicately laughed.

The Wounded Bird 
In the wide bed
Under the green embroidered quilt
With flowers and leaves always in soft motion
She is like a wounded bird resting on a pool.
The hunter threw his dart
And hit her breast,
Hit her but did not kill.
O my wings, lift me--lift me
I am not dreadfully hurt!
Down she dropped and was still.
Kind people come to the edge of the pool with baskets
"Of course what the poor bird wants is plenty of food!"
Their bags and pockets are crammed almost to bursting
With dinner scrapings and scraps from the servants' lunch.
Oh! how pleased they are to be really giving!
"In the past, you know you know, you were always so fly-away.
So seldom came to the windowsill, so rarely
Shared the delicious crumbs thrown into the yard.
Here is a delicate fragment and here a tit-bit
As good as new. And here's a morsel of relish
And cake and bread and bread and bread and bread."
At night – in the wide bed
With the leaves and flowers
Gently weaving in the darkness
She is like a wounded bird at rest on a pool.
Timidly, timidly she lifts her head from her wing.
In the sky there are two stars
Floating – shining –
Oh, waters – do not cover me!
I would look long and long at those beautiful stars!
O my wings – lift me – lift me
I am not so dreadfully hurt. . .

 Malade
 man in the room next to mine
has the same complaint as I.
When I wake in the night I hear him turning.
And then he coughs.
And I cough.
And after a silence I cough. And he coughs again.
This goes on for a long time.
Until I feel we are like two roosters
calling to each other at false dawn.
From far-away hidden farms.

Butterfly Laughter
In the middle of our porridge plates
There was a blue butterfly painted
And each morning we tried who should reach the
butterfly first.
Then the Grandmother said: "Do not eat the poor
butterfly."
That made us laugh.
Always she said it and always it started us laughing.
It seemed such a sweet little joke.
I was certain that one fine morning
The butterfly would fly out of our plates,
Laughing the teeniest laugh in the world,
And perch on the Grandmother's lap. 

The Meeting
We started speaking,
Looked at each other, then turned away.
The tears kept rising to my eyes.
But I could not weep.
I wanted to take your hand
But my hand trembled.
You kept counting the days
Before we should meet again.
But both of us felt in our hearts
That we parted for ever and ever.
The ticking of the little clock filled the quiet room.
"Listen," I said. "It is so loud,
Like a horse galloping on a lonely road,
As loud as a horse galloping past in the night."
You shut me up in your arms.
But the sound of the clock stifled our hearts' beating.
You said, "I cannot go: all that is living of me
Is here for ever and ever."
Then you went.
The world changed. The sound of the clock grew fainter,
Dwindled away, became a minute thing.
I whispered in the darkness. "If it stops, I shall die."

Secret Flowers
Is love a light for me? A steady light,
A lamp within whose pallid pool I dream
Over old love-books? Or is it a gleam,
A lantern coming towards me from afar
Down a dark mountain? Is my love a star?
Ah me!- so high above so coldly bright!
The fire dances. Is my love a fire
Leaping down the twilight muddy and bold?
Nay, I'd be frightened of him. I'm too cold
For quick and eager loving. There's a gold
Sheen on these flower petals as they fold
More truly mine, more like to my desire.
The flower petals fold. They are by the sun
Forgotten. In a shadowy wood they grow
Where the dark trees keep up a to-and-fro
Shadowy waving. Who will watch them shine
When I have dreamed my dream? Ah, darling mine,
Find them, gather them for me one by one.


The Gulf
A gulf of silence separates us from each other
I stand at one side of the gulf -you at the other
I cannot see or hear you -yet know that you are there-
Often I call you by childish name
And pretend that the echo to my crying is your voice.
How can we bridge the gulf -never by speech or touch
Once I thought we might fill it quite up with our tears
Now I want to shatter it with our laughter.




Versiones en castellano de Sandra Toro



KATHERINE MANSFIELD (NUEVA ZELANDA, 1888-1923)

septiembre 18, 2014

POEMAS DE MARTÍN MOUREU





Un pretexto para el mate

La lectura y escritura como
tomar mate solo. O sea, si
el mate no es más que un
pretexto para el diálogo,
en la práctica del mate solitario
se da esa paradójica conjunción
de elementos que en mi caso
conforman la experiencia
literaria: lenguaje y soledad.
Así, entre uno y uno mismo,
hay comunicación pero in-
completa y a la vez cumplida.
¿Y qué es ese afán de elaborar
un lenguaje propio sino aceptar
riesgos de incomprensión?
En este contexto mi escritura
podría ser entendida
como una mancha
de mate sobre la hoja.







Fosa común

Se supera un punto crítico
de la cadena de reacciones
químicas que nos mantiene
en vida, una verdad cuya expresión
corporal recién ahora
empieza a resolverse.
Cese de-función, luego,
archívese su número de legajo,
su historia clínica. Lo más
pronto posible suplida sea
esa faltante en el personal.
Por más que se cierre la causa
surgen algunas preguntas
buscándole un sentido
a la narrativa de sus días.
Ponete a pensar cuánto
nos ahorramos en las últimas
vacaciones, entonces árbol,
hijo, libro, donar los órganos
se vuelven consuelos aterradores.
Absurda, la necesidad moral
de un balance de bienes y deudas.
A lo mejor sería: “gracias,
de nada, quedate con el vuelto”,
el epitafio más adecuado
porque conformarse con
“para todos igual” me parece
un socialismo inútil.



Nacimiento del agua

 
Sin motivo aparente se interrumpe
la trasmisión satelital dejando
un fondo lluvioso de pantalla. 
Otra vez un documental de ballenas
que no termina como uno quiere. 
Quizás una respuesta nos observe 
desde la repisa. Agua: anunciaba 
la virgencita que cambia de color 
según el clima. ¿Quién podría 
rechazar esa verdad revelada? 
Por lo pronto, resignarse a una noche 
sin tele, no queda otra, recalentar 
los fideos a baño maría.
Tempranito acostarse en la cama
esa, herencia de mamá, placentera, 
debe afectarte de un modo 
parecido a la gravitación
del mar cuando dormimos 
a dos cuadras de la playa. 
Agua: un vaso junto a la alarma 
del celular. Ponés la radio
sin sintonizar ninguna estación,
sumergirse en una lluvia 
finita que te hace dormir.
Como las ballenas, la realidad muere 
aplastada  por su propio peso.
Conforme tu cuerpo se concentra
en posición fetal, entrás a soñar,
a recordar en sueños la placenta,
el nado prenatal, lo que sueñan
los bebés entre la panza. 
                                         Pero 
no llores si despertás, de golpe
extraviado, tomate el vaso de agua
mineral, asomate  a la superficie 
y respirá hondo, tomátelo 
con calma que esas interferencias  
no significan una tormenta eléctrica,
apenas un mensaje de texto
cae atravesando la radio, 
con una cadenita de la virgen
maría desatanudos o una de esas

que te conceden los tres deseos.




La llorona


Mi vieja era medio rara,
le rezaba a la estampita
esa de Perón y Evita
antes de acostarse para
que a mí nunca me llevara
la llorona me decía.
Por eso que me ocultaba
abajo la cama mía
cada vez que se escuchaba
la sirena policía.  




Cuentan las malas lenguas malhabladas

Que el gremio de domésticas empleadas
lleva como bandera a la victoria
cinco nubes a media asta anudadas.
No habrá nunca gorilas en la gloria.

                Es una vieja tan chusma la Historia
que barre las veredas repasadas
sin pensar que a esta altura tu memoria
nos vendió cantidad de horas usadas.

                Patria que sangra como un cielo herido,
¿la JP o el PJ disidente?
- dos negros renegados del partido.

                ¿Qué guitarra te acuerda al siglo veinte?
¿Cómo va haber lugar para el olvido
donde sólo el pasado está presente?



        Ayacucho de heroicos asadores
por tu choripán épico Ayacucho
voto a Dionisos, Zeus y su aguilucho
de mecánicos toros domadores.
Con el lunar influjo de la barra
subirá de cerveza una marea,
bailar cumbia con vos puede que sea
como hacerle el amor a una guitarra,
morocha,
                 si las noches más intensas
piden la libertad para tus trenzas
al margen de los ritos oficiales
                si es de vino tu néctar y ambrosía
dejá que así te viva la alegría
sin sospechar que hoy somos inmortales.


Heine-ken

¿Viste cuando te bañás con el calefón
enchufado?¿Cómo confundir  yoga
con yogur, el buda y el budín?
¿En qué se parece un puto
cuadrúpedo a un centauro
con cara de caballo?¿Nunca
regaste las plantas con coca
cola?¿Nunca te comiste
un pan de la edad de piedra?
¿Átropos salta u Atlas soporta?
¿Viste que los desaparecidos todos
reparecidos son?¿Te estás quedando
pelado o será una ilusión óptica?
¿Con anteojos 3D  se podría
encauzar este desfasaje?
¿Estás OK ¿Estás OK
o estás KO? o estás KO?



        hamacaparaway@hotmail



Si te además y más en putas
ganas, si en cama desatendida
masturbás tu insomnio, si a la insípida
rutina como al fideo recalentado
o de caída en un melancoholismo
que nos hubiera proletariado. Ay
allá paraguay: cada cinco
cuatro mueren sin vista al mar.
Tocaya la tacuara y de luna
subtropical. Relamiéndome
en seminal semántica te invito
amacanarte de antemano,
a placer conmigo y completo,
que poses no euclidianas
en mi hamaca paraguay.
Flujo candente en turbia madreselva,
billetera de pura comisura,
así me abro a la noche y media.
Acaramelame la manzana,
hamacándote en una cintura
de cumbia acabaremos cuánto
hasta perder la cuenta,
como si la deuda externa
no acabara. Encima
este físico bárbaro te pesa
lo que un billete de a ciento.


               AJEDRáGORAS


              Juego del ajedrez, máscara auténtica
                    del alma migratoria de Pitágoras.
                 Allí, como en un diálogo de ágoras,
            cada cosa a espectral número idéntica.

                   La tremenda batalla, mera táctica;
                    el campo, un cuadrilátero teórico.
                    Dentro del crucigrama pitagórico,
                ni siquiera un lugar para la práctica.

         Lo mismo que antes, cuando su depósito
 un cuerpo humano y humana su otra cáscara,
            hoy entre cándidos vándalos, y tétricos,

                       Pitágoras tenaz en un propósito,
                 el propósito propio de una máscara
                      para sus geométricos escándalos.





La pantera rosa o tutti-frutti

Tu nombre azul
en una hoja aparte,
donde va
el punto de la i
hiciste un corazoncito
chiquitito.

Lo que yo te quería decir
mirándote como mordías
la birome azul la mordías
desesperando sea la hora
de que toque el timbre para irnos
a fumar al baño, -¿no querés
prender tu cigarrillo
con la brasa del mío?
Que había dos chicles pegados
abajo de la mesa, no me digas
que no te dabas cuenta.
                           -¿Luego
si nos juntamos a subrayabar
las fotocopias? - Acordate
la vuelta que te presté
la blusa fucsia de salir y
me la devolviste como al mes
y ese perfume tuyo a impulse.
-No es para tanto, tonta,
no ves que te queda
mejor el pelo suelto
así y me sacaste la colita
y me pusiste el pelo de lado
y nada.
             Justo cuando
estaban pasando
el tema ese de Floricienta,
el del vestido azul.
Como se hizo retarde
hubo que llamar
a ver si podías
te dejaban quedarte.
Dormir a los pies es
casi una 69.




No vidente

Nunca te animaste
abrir los ojos
abajo del agua.

Nunca te animaste
a coger
con la luz prendida.

Nunca te animaste,
nunca
te animaste.



Soledades

                        
  I


Si estoy viendo colón-independiente
Te saludás tu imagen en vidriera
Yo me hablo con el mate solamente
Vos le comés las uñas a la espera


Soledades de un viernes con partido
Después acabaremos los dos juntos
Para sincronizar nuestro latido.




II


               Deja de levantar la medianera
         Un albañil al verte desde enfrente.
      Cruzar mitad de cancha, ni siquiera,
          Y el rolfi montenegro de suplente.

                Soledad viceversa (dijo el tolo
    que venía a llevarse los tres puntos…)
       Mucho más que dos somos uno solo
                                                




Los troveros de fines del siglo doble equis

Que el gordo Gorosito,
el único en el suburbio
que tiene Direct TV
y un tele en el dormitorio
y su dormitorio propio,
nos cuente como es que cogen
en el cine con subtítulos.



Atrás de la vía

Salís de tu casa por Arenales.
Una pendeja que no sabés
te saluda por tu nombre,
en el bolsillo de atrás
se le nota el relieve
de un marlboro de diez.
No haberme volteado a la rolinga
el día ese que la apreté
en el baño de damas,
jugar a pasarnos el chicle
era el único lenguaje posible.

Reunión en torno
a un capot levantado, doblás,
NO HABRA NUNCA GORILAS EN LA GLORIA
reza un graffiti sobre el paredón
del Estadio y la letra
se parece a la tuya.

La secuencia se acelera,
un remis que se pierde de vista
mientras el ruido gasolero del motor
te devuelve al 504 de tu viejo.
¿No te das cuenta que estás
siguiendo el mismo recorrido
de hacer los mandados?
Otra vez te quedás con ese vuelto,
cosas que en un rato habrán pasado
y en unos días
no habrán pasado nunca.
Sin ir más lejos, mirá,
un perro meando
indica
el lugar del accidente.



De cómo se entra a la literatura

Busco una
palabra
en el
diccionario.

Me doy
cuenta
de que el significado de esa
palabra
son otras
palabras,
y el de estas,
otras.

Puede adivinarse
un infinito: un árbol
de definiciones
que se abren, se ramifican
entrecuzándose.

De adentro
de cada palabra
sigo
sacando
más palabras hechas
de palabras.

Imposible volver
atrás.

No hay
salida.




DCLXVI

Cuando el planeta Tierra era más plano
que un mapa de llanura pampeana
y la Historia sus años descontaba,
los átomos que ahora configuran
mi cuerpo humano andaban tan dispersos
que ninguno se hubiera imaginado
que Lilita Carrió, mirando al público
con más cara de oráculo que nunca
iba a anunciar mi nuevo advenimiento,
invocando la unión casi monstruosa
de un paisano con una oveja negra
para engendrarme audaz
                                         pero mortal.
(…) 
Cumplidos los planetas, los entonces
y las caras, ahí se complicaron
mis átomos en esta anatomía.
Afuera un sucederse de prodigios:
saltaban las alarmas de los autos,
perdían su señal los celulares.
Entonces lloré al verme en patria extraña,
tanto me mareaba el movimiento
de rotación terrestre el primer tiempo.
(…)
Incontenible más Inalcanzable,
allá del planisferio, los relojes                                                  
y los espejos, soy el desconocido
que al pasar te saluda por tu nombre
sin levantar del piso la mirada.
Busco puchos tirados para darles
una pitada: voy siguiendo un rastro.
(…)
Quiero ver más allá de lo evidente,
paro frente a una casa de familia,
gestos de discusión girando en torno
al salero en la cena derramado,
mi mirada traspasa las cortinas.
 (…)
No vengo a tocar timbre el domingo
temprano, redimirlos de ese dios
odioso es el mandado que recién
me salió en el horóscopo bazooka.
Fue con tal de un probar de sus secretos
que he llegado a empinarme puro el vino
divino y la verdad es que si Cristo
la cara a cara a Dios le hubiese visto
no lo habrían clavado así en la Cruz.
 (…)
Desconocido pero inconfundible,
soy algo más que la suma de mis átomos,
si mi nombre completa crucigramas.
No hay mapa que me pueda contener,
ni los relojes pueden alcanzarme
y no me reconocen los espejos.
Dios está en todas partes,
                                          no puede huirme.

En ciudad de Ayacucho, veinticuatro
de junio de dos mil diez, Martín Moureu



SinTácticas


                Patria para firmar pactos de sangre
además la atracción que ejerce un cuerpo
en la naturaleza de otro cuerpo,
las ganas de rimar sangre con sangre.

¿Abreviarán el tiempo de la patria
los callejeros nombres de algún barrio?
Hoy encontraron dos cuerpos en mi barrio,
también dieron su sangre por la patria.
(Ver: “Un experimento con el tiempo”,
de Dunne, “La llama doble” de Paz, “Cosmos”,
de Carl Sagan, Laercio: quinto libro.)

Y sin más (sin más pérdida de tiempo)    
en sangre cuerpo barrio patria cosmos
la fórmula resuelta de este libro.









MARTÍN MOUREU (ARGENTINA, 1981.)