.

.

abril 16, 2017

EL ARTE DE LOS SIGNIFICADOS – LEÓN FERRARI

La civilización occidental y cristiana, 1965.

La nueva vanguardia estética que se está constituyendo en nuestro país tiene a mi criterio, tres características que se refieren a:
1. el significado de la obra,
2. la eficacia con que dicho significado se transmite y
3. el público al cual se dirige.
El grupo de arte experimental que desde hace unos diez años está trabajando sobre las diversas tendencias internacionales de la plástica tiene el mérito de haber formado una generación de plásticos que se distinguen por su espíritu de búsqueda, de renovación, de revolución estética. Esa preocupación renovadora, que constituye uno de los fundamentos de la nueva vanguardia, fue posiblemente la causa de que un sector de aquella generación se diera cuenta que, mientras se dedicaba a realizar y renovar sus obras y tendencias en un clima de aparente y festejada libertad, estaba en realidad obedeciendo las reglamentaciones de una academia que le ordenaba hacer arte sin ideología, sin significado y para un público de élite cultural y social. Nuestra vanguardia, en efecto, como casi todas las vanguardias contemporáneas, dirigió sus obras a los críticos, teóricos, coleccionistas, museos, instituciones, muestras internacionales, periodistas, etc., que los comprendían, alentaban y daban prestigio. Este primer público al que se dirigía el artista, esta suerte de élite cultural de la plástica, hizo entonces las veces de intermediario y explicador de las nuevas tendencias introduciéndolas en los sectores más pudientes: ya sea con los argumentos que esgrime el interés comercial de los comerciantes de arte; ya sea con los a menudo herméticos y especializados razonamientos de los teóricos que suelen limitar sus estudios a lo que ellos mismos encuentran en las obras descartando lo que las mismas significan para el común de los mortales; ya sea por las charlas y conferencias de divulgación realizadas en asociaciones de amantes del arte o de sostenedores de museos; ya sea a través de artículos periodísticos que suelen descartar de la obra todo lo que no sea raro, curioso o divertido, deteniéndose en cambio en detalles y aspectos secundarios que pueden servir para darle a la publicación la "agilidad periodística" o el "cinismo sofisticado" que asegure su venta. Estos intermediarios, y las élites que ellos arrastraban, y el grupo de artistas mismos, constituía la mayor parte de su público. Cabe señalar que no todas las élites estaban con la vanguardia: parte de los intermediarios, y las élites sociales que ellos representaban, atacaron a la vanguardia quizá porque su ideología era tan conservadora que los irritaba cualquier signo de revolución, aunque sólo se tratara de un revolución de formas plásticas. El panorama era todavía más complejo si se tiene en cuenta las críticas que la vanguardia recibió desde la izquierda y que generalmente no tomó en cuenta. Es posible que una de las causas de aquella situación se deba a que las vanguardias se dedican en general a desarrollar nuevos lenguajes cuyas claves desconoce la mayoría, desconocimiento que la induce a rechazar la obra o a mostrarse indiferente, actitud que origina el alejamiento del artista quien se vuelve hacia las minorías que dicen comprenderlo. Esas minorías entonces realizan con el artista una suerte de canje de prestigios: le ofrece sus salas, sus premios, sus becas, sus publicaciones, sus fiestas, que prestigian al artista, y le toma sus obras, o su amistad, que la prestigian y que usa como indicadores de posición social y cultural. Es decir que la cultura producida por artistas que ideológicamente se sienten cerca de las mayorías populares, es usada por las minorías como un arma más en su constante lucha contra las mayorías, en su constante búsqueda de argumentos que justifiquen sus privilegios en su constante afirmar que eso que la élite entiende por cultura da derechos a poseer y gobernar. Pero sucede que muchas veces esa cultura no existe y es simulada con signos y señales que tácitamente colocan a su propietario en la escala de los cultos. Y una de las señales más cómodas es el cuadro que se cuelga una pared, que no da el trabajo de ser leído, ni de ser estudiado, ni de ser escuchado: basta con decir que es gustado para recibir su contagio cultural. Los artistas solemos ser entonces algo así como tejedores de taparrabos culturales para los desnudos enriquecidos cuya ideología combatimos. La cultura es entonces un arma enemiga, de guerra en la guerra fría de las clases sociales y en la guerra total de los países desarrollados contra los así llamados subdesarrollados. Pocas veces se oye hablar tanto de cultura como cuando se habla de las guerras colonialistas del pasado y las neocolonialistas del presente: son guerras del culto contra el inculto y eso las justifica a los ojos de quien define cultura. Es así como la cultura que el artista está haciendo es su enemiga.
El artista de izquierda sufre entonces una disociación entre lo que piensa y lo que hace, que se va multiplicando a medida que tiene éxito, a medida que los intermediarios lo promueven, a medida que la élite social lo acepta, lo toma y lo usa. Hubo artistas que descubrieron esta evidencia y reaccionaron suprimiendo la primera etapa de su disociación. Hicieron entonces obras de arte en las que expresaron sus ideas, obras con mensaje, con contenido, con denuncia. El triunfo de sus obras significó el fracaso de sus intenciones: el pequeño público y los intermediarios demostraron su extraordinaria capacidad de absorción tomando la obra por sus formas y minimizando sus contenidos. El arte es tan importante para ellos que si la obra es arte la denuncia desaparece. Las villas miserias con latas pegadas se vendieron a muy buenos precios. El comprador sólo pide que haya arte, no le interesa lo que el pintor dice, sólo le interesa cómo pone la pintura y cuál es su prestigio. No le importa que lo insulten si el insulto es artístico. El arte todopoderoso sublima y abraza todas las ideologías. Crítico, intermediario y comprador miran la denuncia y ven arte. Y entonces el arte se convierte también en un enemigo del artista, en un deformador de sus ideas, en un apaciguador de sus rencores; porque la denuncia que es comprada por el denunciado muere y se convierte no sólo en un indicador de jerarquía social sino también en un indicador de la tolerancia, el humor, la inteligencia, de la clase social que él está condenando. El denunciado que compra una denuncia está "sobrando" al denunciante, lo está usando con un distintivo de su clase, como un distintivo de la sabiduría de su clase.
Por otra parte debemos tener presente que la obra no es el resultado del trabajo de un hombre sino que es el resultado de un multitud de factores que se canalizan a través del autor, en especial el medio donde se realizan y el público al que se dirigen. El constante cambio de opiniones entre autor y observador, la trascendencia que se suele dar a las críticas periodísticas, la fuerte competencia que se desarrolla entre los plásticos, los deseos de promoción y éxito, los premios, becas y el humano y natural deseo de ganarse la vida vendiendo sus obras, condicionan en tal forma al artista que se puede afirmar que la obra se realiza en colaboración invisible entre artista y su público, entre el artista y los intermediarios. Este hecho fue perfectamente comprendido por los intermediarios que apoyan y promueven a las nuevas corrientes organizando exposiciones nacionales o internacionales. Estos personajes en un principio limitaron su acción a la selección de un grupo de artistas que participaba en la exposición con las obras que cada uno de ellos resolvía. Pero luego los organizadores se transformaron en tutores del arte y en creadores: sus obras eran las exposiciones colectivas que organizaban pretendiendo que las diversas piezas expuestas se ajustaran a sus directivas. Propusieron entonces formas, descartaron temas, sugirieron otros, rechazaron ideas y obras y terminaron exigiendo informes previos sobre las obras a exponer. El caso límite se registró este año cuando el director de un Museo, suspendió el montaje de una obra porque su autor se negó a disponer algunos materiales de la misma en la forma como dicho personaje exigía. Es como si antes de colgar una muestra cubista o dada los cuadros debieran pasar por las oficinas del director del museo donde el buen señor, pincel en mano, procediera a modificar las formas y colores que encontrara de mal gusto. El caso mencionado unido a los numerosos episodios de censura, autocensura, y discriminación, tolerados en un principio por los artistas y agudizados durante el comente año, señalaron muy claramente que una de las funciones de los intermediarios es impedir que los artistas hagan obras que molesten a las minorías. Ante esa realidad, la vanguardia se encontró frente al siguiente dilema: o seguir trabajando en desarrollos formales bajo la dirección y censura de los intermediarios, en obras destinadas a las minorías y reflejando tendencias y modas que nos llegan del exterior donde también están destinadas a las minorías, o cambiar de público. Es decir que si el pequeño público era una suerte de coautor que deformaba sus obras, el artista se vio ante la necesidad de buscarse otro que las esclareciera. Y esto es lo que ahora está sucediendo: por primera vez nuestra vanguardia no se limita a un mero cambio formal, realizado con no-significados frente a un pequeño público, sino que rompe con todo el medio que lo alentaba y controlaba, rechaza a las minorías y a sus intermediarios nacionales y extranjeros, y se dirige a las mayorías. Es decir que la vanguardia se niega a agregar un eslabón más en la cadena abstracción geométrica, informalismo, neofiguración, neogeometría, arte pop, happenings, etc., y se traslada a otros medios donde experimentará con intenciones estéticas absolutamente diferentes. Cabe señalar que ha habido algunos intentos de acercar el arte a un público más amplio. Aparte de todos los usos y aplicaciones que el arte tiene en publicidad, modas diseño industrial, etc., una vez que el lenguaje desarrollado por las vanguardias comienza a ser comprendido y gustado, hubo algunas obras de la vanguardia formalista que tuvieron carácter más popular pero que nada tienen que ver con las intenciones de la nueva vanguardia. Algunas obras de Marta Minujin, por ejemplo, y las exposiciones de Julio Le Pare, con ser muy diferentes tienen en común la intención, o el resultado, de presentar obras con características ingeniosas, novedosas o divertidas, que originan una mayor afluencia de visitantes. Son obras que el artista abre al gran público desde su posición de élite en estrecha alianza cultural con las minorías y, a veces, desde las instituciones de las minorías. Esto las hace aparecer como participando del paternalismo cultural que las minorías suelen sentir por las mayorías.
En un plano bien diferente se encuentra alguna de las obras del arte de los medios y, por encima de las obras, las ideas que publicaron Roberto Jacoby y Elíseo Verón sobre la utilización de los medios masivos de información en obras que no se limiten a un juego formal sino que "actúen sobre el receptor", de "hacer hacer". Las ideas expuestas, especialmente por Jacoby, incluyen la ampliación del público receptor y el uso de los medios de información para llegar a él, y constituyen uno de los más valiosos antecedentes de la nueva vanguardia.
El cambio de público, el cambio de coautor, implica un cambio en la manera de analizar y estudiar una obra. El artista ya no verá más a su obra en el espejo formado por los aplausos y críticas de los teóricos de la élite, que se detienen en los aspectos formales de la misma, sino que la verá a través de las reacciones y opiniones de las mayorías, que suelen preocuparse más por lo que la obra significa que por su estilo formal. Es decir que el artista juzgará sus obras, y las ajenas, por lo que las mismas signifiquen para el público al que van dirigidas. Las obras no son entonces geométricas, informalistas o figurativas; sino que son significantes o no significantes.
Encarando el estudio en esta forma nos encontramos con dos casos extremos. Uno de ellos sería una obra informalista que reprodujera la mancha simétrica de un test Rorschach; una encuesta entre un grupo de observadores nos indicaría que hay tantas interpretaciones como observadores, pues cada uno de ellos proyecta en el significado de la obra su propia personalidad. Estas obras, que podrían llamarse de arte Rorschach, son de significado abierto, libre o múltiple, y su personalidad significante es casi nula pues se limitan a ser un punto de apoyo, un centro de sugestión, para que el observador encuentre en ella lo que él mismo determina, o la rechace de plano si no le interesa. Con este tipo de obras el autor no puede hacer mensajes pues si los incluye en su cuadro su mensaje se deformará al transformarse su significado en el observador. El otro caso extremo es el de una obra cuyo significado sea igualmente interpretado por todos los observadores: es una obra de significado cerrado, único o ineludible. Entre estos dos puntos extremos se encuentran todos los matices que resultan de la mayor o menor preponderancia de la obra o del observador cuando se produce el choque entre ambos. Allí se encuentran también las obras sobre las cuales la mayoría de los encuestados conteste que no significan nada: son obras sin significado. Cabe señalar la diferencia que existe entre una naturaleza muerta, por ejemplo, cuyo significado es sólo un soporte para hacer buena o mala pintura, y otra obra a la cual el autor premeditadamente quiere dar un significado trascendente.
La mayor parte de las obras de vanguardia de los últimos años son de significado libre, sean cuales hayan sido las intenciones de sus autores y las interpretaciones que los críticos le hayan dado. Y se puede sospechar además que gran parte de los artistas no se preocuparon por los significados sino que invirtieron todos estos años en renovar las formas. De modo que la vanguardia, cuya característica es la de romper reglamentos, normas y leyes estéticas, se limitó a destruir leyes formales sin darse cuenta quizá que su afán de cambio se limitaba a un aspecto de la obra, que su destrucción de academias estaba gobernada por una academia invisible e inviolada: la academia de la revolución formal, la academia del significado libre o del no significado.
Las obras de vanguardia tuvieron un significado, a pesar de todo, un significado que se refiere precisamente al cambio formal que esa vanguardia propone. El significado principal de las primeras obras informalistas no se desprendía del cuadro en sí, sino de la aparición de la mancha en oposición a la abstracción geométrica. El significado era el hallazgo de una nueva forma de expresión. Eso es lo que las hace fuertes. Pero perdido ese significado inicial por el rápido desgaste de las nuevas formas, esas escuelas mueren en el arte decorativo y académico. La vanguardia se lanza entonces a buscar otro cambio y a buscar otro significado de cambio que dé vida a sus obras, pero se limita a buscar nuevas formas de decir cosas sin preocuparse por lo que esas formas en definitiva van a decir, sabiendo quizá que, de todos modos, su obra tendrá una interpretación oficial, vector resultante en un principio de las interpretaciones de los observadores contemporáneos, en especial de los críticos, teóricos, etc., y más adelante, cuando esto sea historia, de su ubicación en el tiempo estético. Si consideramos a la obra de arte como una organización de materiales estéticos seleccionados por su autor y realizadas siguiendo reglas inventadas por el autor o tomadas prestado, podemos comprobar que lo que la vanguardia ha hecho ha sido ampliar constantemente la lista de materias primas usables en arte y renovar constantemente las leyes que la organizan. Así fue como al óleo y al bronce se agregaron los trapos, las latas, lo cursi, la luz, el sonido, el tiempo, el ambiente donde se expone, los medios de difusión, la autodestrucción, la acción, etc. Pero al ampliar la lista, la vanguardia y sus teóricos olvidó o rechazó uno de los materiales estéticos más importantes: los significados. Cuando algunos teóricos afirman que la ideología es el anticuerpo del arte o que los significado son irrelevantes en el juicio de la obra y cuando algunos artistas afirman que no es posible mezclar la política con el arte, están en realidad afirmando que los contenidos, por lo menos los contenidos políticos, no son materiales estéticos sino que son aestéticos o antiestéticos. La vanguardia obedeció a esos principios como si le hubieran ordenado: de los colores no usarás el amarillo. Olvidando que no hay absolutamente nada que no pueda ser usado para hacer arte y que quien afirme que el rojo, el tiempo, el significado, la política, no es compatible con e! arte, no es material estético, desconoce lo que es vanguardia.
Los significados claros, los compromisos sociales, la ideologías, constituyeron entonces lo que Noé llamaría una de las antiestéticas más perdurables e inconmovibles. Era previsible que, aunque sólo fuera por motivos profesionales la vanguardia la elegiría para hacer de ella su nueva estética. Es lo que está sucediendo. El significado sólo no hace una obra de arte. Los diarios están llenos de significados que la gente lee indiferente. Nuestro trabajo consistirá entonces en organizar esos significados con otros elementos en una obra que tenga la mayor eficacia para transmitirlos, revelarlos y señalarlos.
Nuestro trabajo consiste en buscar materiales estéticos e inventar leyes para organizarlos alrededor de los significados, de su eficacia de transmisión, de su poder persuasivo, de su claridad, de su carácter ineludible, de su poder o de obligar a los medios de difusión a publicitar la denuncia, de su característica de foco difusor de escándalo y perturbación.
El arte no será ni la belleza ni la novedad, el arte será la eficacia y la perturbación. La obra de arte lograda será, aquella que dentro del medio donde se mueve el artista tenga un impacto equivalente en cierto modo a la de un atentado terrorista en un país que se libera.
Algunos de estos pensamientos originaron las obras que expuse o publiqué en los últimos años. Otros se los debo a conversaciones con amigos o a la observación de sus obras, en especial de: Margarita Paksa, Ricardo Carreira. Roberto Jacoby, Pablo Suarez, Eduardo Ruano.

(Trabajo presentado en el primer encuentro de artistas que formaron el grupo "Tucumán Arde" en La Juntada, Jornada de Debate Abierta del CC El Umbral. Insumos para la discusión. Rosario, Argentina. Agosto,1968).



LEÓN FERRARI (ARGENTINA, 1920-2013).



abril 14, 2017

POEMAS DE M. NOURBESE PHILIP

Foto: http://files.br-libri.vm.its.uwo.ca/


TODO LO QUE QUEDA DE KUSH VUELVE AL DESIERTO

¿Cuando vuelva
se van a acordar de mí
huérfana 
con cara de nena puesta contra ustedes
unidos
a mí a través de un sufrimiento
sombrío y secreto? 

A la vuelta voy a tener
la piel añil del dolor
de esas mil noches que van a ser 
como una
extraña oscurecida en las luchas abandonadas 
de lo que iba
a ser
hablar en las distintas lenguas de la ignorancia
olvidar las palabras dispersas
los árboles sacudidos de la verdad en los bajíos del silencio.

¿Podré reconocer la tierra
que negra pise
cuando aquellos, los míos,
se atrevan a ponerse de pie
con el orgullo en bronce de Benín 
oscurecido por el miedo que se tragaron
los suyos y los de su clase?

¿Algún pájaro cantó el silencio
de mi nombre
entonces o ahora   
mientras fondean los botes 
de muertos de intercambio?
¿Algún pájaro cantó, como una 
novia ensangrentada, en el árbol
donde tomamos la vida de él
y la de ella
ustedes míos y yo suya
aunque nunca lo supieran?

¿Voy a acordarme de que no me puedo
olvidar de que no pudimos decir
lo que no dijimos
que íbamos a volver
en el ojo del huracán?
¿Van a reconocerme una de ellos
sin querer pero suya
en la latitud de mi dolor
las cicatrices de los ritos de supervivencia
que cruzan el alma
en vuelo?

¿Van a reconocernos
teñidos
de colores y con la piel aclarada a la fuerza
portando máscaras talladas por el dolor 
apicassados pero fiel y
cariñosamente suyos?

Dijeron adiós
en cada una de sus lenguas diversas
todavía ninguna es mía 
y todas me pertenecen, 
hija perdida del viento
que se enredó con el trueno
bajo las estrellas descarriadas.

Ustedes eran el silencio.
¿Dónde estaban sus tambores 
para mandarle un mensaje a mi alma
antes de que la retorcieran
antes de que la rompieran
antes de que la vendieran por doce cauríes 
antes de que aprendiéramos demasiado
demasiado pronto
demasiado tarde? Nyame
cuando vuelva arrasando
haceme
una de tus muchas hijas
llevándote las tribus perdidas del sufrimiento
recibime
con suavidad, que adentro llevo las espinas diminutas de África
y todo lo que queda de Kush vuelve 
al desierto.


ANÓNIMO


¿Si nadie escucha y llora
igual es poesía?
¿si nadie canta la nota entre los silencios
¿si la voz no zozobra en la orilla del aire
igual es música?
¿si no hay nadie que oiga
es amor
o el mar siempre ruge 
en el caracol contra la oreja?


EL CORAJE DEL SALMÓN

Acá en Woodlands, Moriah,
todavía podía oler el miedo de ella 
treinta y cinco años después.
En aquel entonces, el abrazo de las colinas 
no la calmó como me calma.
En aquel entonces, el panorama no le arrebató
la respiración jadeante, como desde hace
treinta y cinco años hasta hoy,
que relevo del viaje a mi mamá salmona.

Esta salmona de Woodlands, Moriah,
que atrapó con la boca el anzuelo filoso 
de la muerte, se soltó y nadó 
colina arriba, contracorriente, rechazándolo 
todo menos el desafío de la gravedad,
respondió la llamada plateada de la luna
y bailó con el vaivén de las mareas. 
El destino, una espina de plata en su costado,
la trajo a desovar acá, 
donde colinas gibosas copulan con el horizonte
bajo un cielo negligente y azul.

Ahora mi padre salmón cuenta cómo él podía
caminar por ahí hasta esas mismas colinas
y pensar, y seguir andando un poco más con sus sueños de entonces,
los mismos que después permutó o perdió.
Su padre (¿era salmón?)
le cargó las cruces de
un título de maestro y un lote
(que él creía un peldaño adonde nunca llegaba),
y lo arrastraron corriente abajo al mar.
Ahora él y su hija salmona están
ante esas mismas colinas gibosas que se abrazan.
Ella es abogada y carga con su cruz, el peldaño 
que él nunca alcanzó.
Él la exhibe como un arma herrumbrada de sangre
la saca y la empuña delante de sus amigos
“Esta es mi hija, la abogada!”
Ella agarra solo su propio manojo de sueños 
no hay sangre bajo ese cielo negligente y azul,
y le sugiere que se cuelgue del cuello un cartel
que diga “Mi Hija ES Abogada”
para dejarlo bien claro 

quod erat demonstrandum.

Pero yo voy a ser salmón.
¿No fue para eso que hiciste tu itinerario 
corriente abajo, papá salmón?
Entonces por qué insisto en nadar
contra la corriente, en saltar,
empujar, volar, flotar,
enroscarme debajo, encima
y alrededor de todos los obstáculos, 
retrocediendo en el tiempo hasta la tierra 
de desove de los sueños anudados.
Se me caen las escamas, soy una vanesa roja,
pero él, mi papá salmón, no va a aceptar
que yo también sea un salmón
cuyo destino es nadar contra el tiempo,
cuyo norte es ser un salmón.

Esto se llama coraje de salmón, papá querido,
el coraje del salmón,
y cuando haya desovado
como el salmón también voy a morirme,
pero este hijo mío va a nacer
y va a nacer salmón.

***


Ella intenta con su lengua, y suavemente rompe el silencio 

Ese cuerpo debería hablar
cuando el silencio es,
los miembros danzan
el dolor encerrado en la memoria;
ese cuerpo tendría que volverse lengua
templada para el habla
y donde la última vacile,
papel con sus palabras
la rajadura del silencio;
que la piel se convierta en
balbuceo tropiezo susurro
polifonía y ritmo – la percusión;
el cráneo vacío, calabaza
                                                     llena
de las pócimas del definir
que obligan a separar, en puente
entre discurso y magia
fuerza y palabra;
en acompañamiento de arpa, las costillas
encordadas a las tripas con tensión;
en flauta o palillo de tambor, los huesos.
Cuando el silencio es
la abdicación de la palabra     labio y lengua 
cenizas de una vez en la que fue
…….Silencio
canción palabra discurso
Podré… como Filomela… seguir
                                                                       cantando
                                                                                      encima
                                                                                                       en
… expresión pura.




EL PRIMER Y ÚLTIMO DÍA DEL MES DE LA LUNA NUEVA 
(CONOCIDO TAMBIÉN COMO EL PRIMER Y EL ÚLTIMO MES) 
DEL PRIMER AÑO DE NUESTRA PALABRA 0300 HORAS

Mi propio mapa fue primitivo, rayado sobre una piel de animal. En el camino, algunos me fueron dando algo del suyo —no menos primitivo— pedacitos de corteza con dibujos rudimentarios de 
donde creían que iba a encontrar lo que buscaba. También tenía algunos huesos y varios pedazos de madera con instrucciones talladas. Y un espejo. ¡Adónde iba! Había olvidado de dónde venía —sabía que tenía que seguir. “He de abrir un camino al interior o perecer”. Las palabras de Livingstone —que me había apropiado— eran mi lema. David Livingstone, el Dr. David Livingstone, 1813-73 —Escocés, no inglés, y uno de los primeros europeos en cruzar el Kalahari— con ayuda de los bosquimanos; los indígenas africanos le mostraron el Zambezi y él lo “descubrió”; los indígenas africanos le mostraron las cataratas de Mosioatunya –el humo que truena—, él las “descubrió” y les cambió el nombre. Victoria Falls. Después partió a “descubrir” la fuente del Nilo, y Stanley lo descubrió a él —“¡El Dr. Livingstone, me imagino!”. Y la Historia. Stanley y Livingston —los padres blancos del continente. Del silencio”.


(...)


Y en el principio la Dios creó el silencio: entero, completo, indivisible. Todas las criaturas —hombre, mujer, bestia, insecto, pájaro y pez— vivieron felices dentro de ese silencio, hasta que un día hombre y mujer yacieron juntos y entre ambos crearon la primera palabra. Esto disgustó profundamente a la Dios, que en su furia sacudió su bolsa de palabras sobre el mundo, salpicando y rociando con ellas la creación. Las palabras guardadas llovieron sobre toda criatura, destruyendo para siempre lo que una vez fue el silencio. La Dios maldijo al mundo con la palabra y de ahí en más para el hombre y para la mujer iba a ser siempre una lucha por volver al silencio original. Conociendo la cualidad superior del silencio, fueron condenados a la palabra.

(...)


EL SEXTO DÍA DEL MES MIL DEL SEXTO MILLÓN DE AÑOS DE NUESTRA PALABRA
5001 HORAS

Había estado en camino unos cinco millones de años cuando llegué a la tierra de los LICONES; estaba cansada –muy cansada—y Livingstone parecía muy distante. No había visto ni hablado con nadie durante los últimos doscientos años, aunque me comunicaba con las cosas a mi alrededor –había aprendido bien mis lecciones  de los COLISENSIOS—pero me había quedado sola, a veces salvajemente sola, y estaba feliz de ver un rostro humano—de encontrarme con gente.
Los LICONES me dieron la bienvenida y fueron bastante amistosos. Llevaba casi un milenio ahí cuando, Marphan, una de las líderes de los LICONES, una mujer magnífica de unos dos metros de alto con pechos y caderas enormes, de complexión rica y oscura, vino a mí y me dijo que se aproximaba el momento de mi iniciación. “¿El momento de mi iniciación?”. Ella sonrió y asintió.
“No quiero una iniciación”, le dije. “Estoy cansada y solamente quiero descansar. Estuve viajando mucho tiempo”. 
Ella volvió a sonreír, sus dos metros y sus noventa kilos dijeron con suavidad y firmeza: “Todos los visitantes de nuestra sociedad tienen que hacerlo. Tu tiempo en la cabaña de iniciación empieza pasado mañana. Hasta entonces deberás dedicar el tiempo a pensar tres palabras que quieras llevar con vos.
“Tres palabras” —Parecía una tonta repitiendo todo— “¿Qué querés decir?”
“En la choza todas las palabras te abandonan…” hizo una pausa, “excepto las que elegís”. Explicó todo con mucha paciencia, como si yo fuera una nena o una bruta. “Antes de que entres en la choza, deberás decirme tus palabras—a través de ellas te veremos.



CANCIÓN DE AMOR PARA ROB FORD
(frag.)

Rob Ford wuz here  --grafiti en un barranco de Toronto

siempre había olido el verde 
temprano de la mañana
en los barrancos profundos
había visto el destello del cardenal
rojo o del
mirlo rojo alado y
listo
para volar      el zorro cola
de arbusto escurriéndose entre los
árboles
            y a vos
cresta de davenport
en banjul         de pie sobre
lo que una vez fue
la costa… veía
a la ciudad descender 
en el lago
la torre de cn parada
en fálica atención
siempre
a la espera de la reina de los cíclopes
de ojos brillantes
anduvo
una tarde invernal
con los hombros encorvados
sobre las 
orejas                   vio el spadina avanzar
por los continentes como si les cruzara el eje
de norte a sur         el micro de ossington  cargaba a áfrica en 
la espalda y hacía su camino hasta eglinton                      vos
removiste el polvo bajo los árboles del queen’s park
en la afrofest mientras las cuerdas múltiples de áfrica
se fundieron para escuchar el ritmo que hace mucho 
se creía perdido               escuchabas a mapfumo
a la querida chiwese
mientras la música tuku te contestaba
caminaste por uno de los muchos
senderos del high park 
la burla verde de la ciudad
mirando a los patos ser
patos en su iridiscente
patidad te parabas bajo
las luces chillonas de kinko’s
a ver la otra cara de
la ciudad a las dos de la mañana
perdida toda pretensión        haciendo
imágenes blancas negras
& en colores          caminabas
por bloor mientras los porteros cansados sacaban
la basura
comprabas tortas de nuez
en el negocio coreano
un helado en baskin
robbins enfrente de christie pitts
un falafel de gazal
hacías cola en el cine de bloor
alquilabas un video en queen video
o al sospechoso que se gana su nombre
honestamente    tomabas una cerveza
en brunswick……nachos tardíos
en sneaky dees       alguna vez
le sentiste el olor a esta ciudad
a la mañana temprano
familiar como el olor de una amante
que se da vuelta y gime
suspira y suelta a sus muchos
muchos amantes 
algunos demasiado ocupados para verle las virtudes
algunos demasiado ansiosos por
maldecirle las faltas
otros indiferentes
pero todos ligados quiérase o
no marchando hacia
un día más en la ciudad (...).      





Versiones en castellano de Sandra Toro.                      








ALL THAT REMAINS OF KUSH RETURNS TO THE DESERT

When I return
would you remember me
orphaned
child face set against you
tied
to me through a suffering
secret and sombre?

Return I will
grown
woad-skinned with grief
for those thousand nights that shall be
as one
stranger shadowed in stranded struggles 
of what was
to be 
to speak in different tongues of ignorance 
forget scattered words
shattering trees of truth on shoals of silence. 

Could I recognize the earth
black I stand upon
when those of me and mine
stood
brazen, Benin-bronzed with pride
dusked with swallowed fear
for theirs and their kind?

Did one bird sing the silence
of my name 
then or now
while boats of bartered death
ride at anchor?
Did one bird sing
in the tree, bride bloodied
where we took his life
and hers
you mine and I yours
though you didn't know?

Will I remember what I cannot
forget that we couldn't tell
what we didn't tell
that we would return
in the eye of the hurricane?
Would you recognize me theirs
unwillingly yet yours
in the latitude of my pain
the scars of survival rites
that criss-cross the soul
in flight?

Could you recognize us
dyed
hued in skins force lightened
carrying carved masks of profiled pain
Picassoed yet faithfully,
lovingly yours?

You said good-bye
in all your different tongues
none are mine yet
all belong to me, lost
child of the wind
that mated with the thunder
under stars that went astray.

You were silence.
Where were your talking drums
to message my soul
before they twisted it
before they broke it
before they sold it for twelve cowrie shells 
before we learnt too much
too soon
too late?

Nyame
when I return rough shod
take me,
one of your many daughters
carrying lost tribes of suffering,
welcome me
gently I carry tiny thorns of Africa within
and all that remains of Kush returns
to the desert.


(From Thorns, 1980).



ANONYMOUS

If no one listens and cries
is it still poetry
if no one sings the note between the silences
if the voice doesn't founder on the edge of the air
is it still music
if there is no one to hear
is it love
or does the sea always roar
in the shell at the ear?



SALMON COURAGE

Here at Woodlands, Moriah,
these thirty-five years later,
still I could smell her fear.
Then, the huddled hills would not have
calmed her, now as they do me.
Then, the view did not snatch
the panting breath, now, as it does
these thirty-five years later, to the day,
I relive the journey of my salmon mother.

This salmon woman of Woodlands, Moriah
took the sharp hook of death
in her mouth, broke free and beat
her way upstream, uphill; spurned
all but the challenge of gravity,
answered the silver call of the moon,
danced to the drag and pull of the
tides, fate a silver thorn in her side,
brought her back here to spawn with
the hunchbacked hills humping the horizon,
under a careless blue sky.

My salmon father now talks of how
he could walk over there, to those same hills,
and think and walk some more with his dreams,
then that he had,
now lost and replaced.
His father (was he salmon?)
weighted him with the millstones of
a teacher's certificate, a plot of land
(believed them milestones to where he hadn't been),
that dragged him downstream to the ocean.
Now, he and his salmon daughter
face those same huddled, hunchbacked hills.
She a millstoned lawyer, his milestone
to where he hadn't been.
He pulls her out, a blood rusted weapon,
to wield against his friends
"This, my daughter, the lawyer!"
She takes her pound of dreams neat, no blood under that careless blue sky,
suggests he wear a sign around his neck,
"My Daughter IS a Lawyer,"
and drives the point home,


quod erat demonstrandum.

But I will be salmon.
Wasn't it for this he made the journey
downstream, my salmon father?
Why then do I insist on swimming
against the tide, upstream,
leaping, jumping, flying floating,
hurling myself at under, over,
around all obstacles, backwards
in time to the spawning
grounds of knotted dreams?
My scales shed, I am Admiral red,
but he, my salmon father, will not
accept that I too am salmon,
whose fate it is to swim against the time,
whose lodestar is to be salmon.

This is called salmon courage my dear father,
salmon courage,
and when I am all spawned out
like the salmon, I too must die — 
but this child will be born,
must be born salmon. 


(From Salmon Courage, 1983).




***

That body should speak
When silence is,
Limbs dance
The grief sealed in memory;
That body might become tongue
Tempered to speech
And where the latter falters
Paper with its words
The crack of silence;
That skin become
Slur   slide   susurration
Polyphony and rhythm – the drum;
The emptied skull a gourd
filled
With the potions fo determine
That compel the split in bridge
Between speech and magic
Force and word;
The harp of accompaniment the ribcage
Strung with the taut in gut;
Flute or drumstick the bones.
When silence is 
Abdication of word   tongue and lip
Ashes of once in what was
….. Silence
Song   word   speech
Might I … like Philomela … sing
                                                                    continue
                                                                                  over
                                                                                           into

         pure utterance





(From She Tries her Tongue, Her Silence Softly Breaks, 1988.)





THE FIRST AND LAST DAY OF THE MONTH OF NEW MOONS 

(OTHERWISE KNOWN AS THE LAST AND FIRST MONTH) 

IN THE FIRST YEAR OF OUR WORD

0300 HOURS

My own map was a primitive one, scratched on animal 
skin. Along the way, some people had given me some of theirs 

— no less primitive — little pieces of bark with crude pictures 

of where they thought I would find what I was searching for. 

I also had some bones and various pieces of wood with
directions incised on them. And a mirror. Where was I going! 
I had forgotten where I had come from – knew I had to go 

on. “I will open a way to the interior or perish.” Livingstone’s 

own words – I took them now as my own — my motto. David 

Livingstone, Dr. David Livingstone, 1813-73 – Scottish, not 

English, and one of the first Europeans to cross the Kalahari 
– with the help of Bushmen; was shown the Zambezi by the 
indigenous African and “discovered” it; was shown the falls 
of Mosioatunya – the smoke that thunders – by the indigenous 
African, “discovered” it and renamed it. Victoria Falls. 
Then he set out to “discover” the source of the Nile and was 
himself “discovered” by Stanley – “Dr. Livingstone, I pre
sume!” And History. Stanley and Livingstone – white fathers 
of the continent. Of silence.

(...)

God first created silence: whole, indivisible, complete. All creatures —man, woman, beast, insect, bird and fish— lived happily together within this silence, until one day man and woman lay down together and between them created the first word. This displeased God deeply and in anger she shook out her bag of words over the world, sprinkling and showering her creation with them. Her word store rained down upon all creatures, shattering forever the whole that once was silence. God cursed the world with words and forever after it would be a struggle for man and woman to return to the original silence. They were condemned to words while knowing the superior quality of silence.

(...)

THE SIXTH DAY OF THE HUNDREDTH MONTH
IN THE SIX BILLIONTH YEAR OF OUR WORD
5001 HOURS

I had been on the road for some five million years when I got to the land of the CLEENIS; I was tired – very tired – and Livingstone still seemed a long way away. I had seen no one, spoken to no one during the last two thousand years, though I did have communication with things around me – I had learnt my lessons well from the CESLIENS – but I had been lonely, savagely lonely at times, and was happy to see a human face – to meet people.
The CLEENIS welcomed me, and were friendly enough. I had been there barely a hundred years when one of the CLEENIS leaders, Marphan, a magnificent woman some six feet tall with massive breasts and hips, and of a rich dark- brown complexion, came and told me that my time in the sweat-lodge approached.
“My time in the sweat-lodge?” She smiled and nodded. 
“I don’t want to go to the sweat-lodge,” I said. “I’m tired, and just want to rest — I’ve been travelling for a long time"
She smiled again, all six feet- two hundred pounds of her, and quietly but firmly said, “All visitors to our society must go – the day after tomorrow your time in the lodge begins. You should spend the time before then thinking of three words you wish to take into the sweat-lodge with you,” 
“Three words!” I sounded like a fool repeating everything she said – “what do you mean?” 
“In the lodge all words leave you… ” she paused, “except the ones you choose.” She explained all this very patiently, as if I were a child, or a simpleton. “Before you go into the lodge, you must tell me your words – these are the words that will see you through.”


(From Looking for Livingstone – an Odyssey of Silence, 1991).



luv song for rob ford
(excerpt)

Rob Ford wuz here – graffiti in toronto ravine

ever smelt the early
morning smell of green
in deep ravines
seen the flash of red
cardinal or
the red winged black
bird poised for
flight    the bushy- tailed
fox slinking away through the
trees
          have you
crested davenport hill
on bathurst                  stood on
what was once
the shoreline     seen
the city slope
down to the lake
the cn tower standing at
phallic attention
ever
waited on queen for the bright-eyed
cyclops
trundling along
on a wintry evening
shoulders hunched
up above your
ears                  seen the spadina car move
through continents as it traverses its north
south axis         the ossington bus carrying africa on
its back making its way up to eglinton                         have
you stirred up the dust under the trees at queen’s park
at afrofest as the many strands of africa
coalesce to listen to the beat thought lost
long ago   listened to mapfumo
cherished  chiwese
as tuku music talked back to you
walked any of the many
trails in high park that make
green mockery of the city
watched the ducks being
ducks in their iridescent
duckishness  stood under the
garish lights of kinko’s
seen another face of
the city at 2 in the morning
all pretence gone    making
images black  white
& coloured     walked
along bloor as tired shopkeepers put
out their garbage
bought walnut cakes
from the korean store
an ice cream from baskin
robbins across from christie pitts
a falafel from gazal
stood in line at the bloor cinema
borrowed a video from queen video
or suspect that earns its name
honestly   had a beer
at the brunswick   late night nachos
at sneaky dees    have you
ever smelt the early morning smell
of this city
familiar as a lover’s smell
as it rolls over groans
sighs and lets her many
many lovers loose
some too busy to see her virtues
some only too willing to
curse her flaws
others indifferent
all linked willing or
unwilling moving through
yet another day in the city(...).

(Source: http://www.nourbese.com).





M. NOURBESE PHILIP (TRINIDAD Y TOBAGO/CANADÁ - 1947).

















abril 09, 2017

METAMORFOSIS (Frag.) - OVIDIO


Pan e Siringa - Baldassarre Peruzzi - S. XVI .


Júpiter e Ío (I)

      Hay un bosque en la Hemonia al que por todos lados cierra, acantilada,
una espesura: le llaman Tempe. Por ellos el Peneo, desde el profundo
Pindo derramándose, merced a sus espumosas ondas, rueda,
y en su caer pesado nubes que agitan tenues
humos congrega, y sobre sus supremas espesuras con su aspersión
llueve, y con su sonar más que a la vecindad fatiga.
Ésta la casa, ésta la sede, éstos son los penetrales del gran
caudal; en ellos aposentado, en su caverna hecha de escollos,
a sus ondas leyes daba, y a las ninfas que honran sus ondas.
Se reúnen allá las paisanas corrientes primero,
ignorando si deben felicitar o consolar al padre:
rico en álamos el Esperquío y el irrequieto Enipeo
y el Apídano viejo y el lene Anfriso y el Eante,
y pronto los caudales otros que, por donde los llevara su ímpetu a ellos,
hacia el mar abajan, cansadas de su errar, sus ondas.
      El Ínaco solo falta y, en su profunda caverna recóndito,
con sus llantos aumenta sus aguas y a su hija, tristísimo, a Ío,
plañe como perdida; no sabe si de vida goza
o si está entre los manes, pero a la que no encuentra en ningún sitio
estar cree en ningún sitio y en su ánimo lo peor teme.
      La había visto, de la paterna corriente regresando, Júpiter
a ella y: «Oh virgen de Júpiter digna y que feliz con tu
lecho ignoro a quién has de hacer, busca», le había dicho, «las sombras
de esos altos bosques», y de los bosques le había mostrado las sombras,
«mientras hace calor y en medio el sol está, altísimo, de su orbe,
que si sola temes en las guaridas entrar de las fieras,
segura con la protección de un dios, de los bosques el secreto alcanzarás,
y no de la plebe un dios, sino el que los celestes cetros
en mi magna mano sostengo, pero el que los errantes rayos lanzo:
no me huye», pues huía. Ya los pastos de Lerna,
y, sembrados de árboles, de Lirceo había dejado atrás los campos,
cuando el dios, produciendo una calina, las anchas tierras
ocultó, y detuvo su fuga, y le arrebató su pudor.
      Entre tanto Juno abajo miró en medio de los campos
y de que la faz de la noche hubieran causado unas nieblas voladoras
en el esplendor del día admirada, no que de una corriente ellas
fueran, ni sintió que de la humedecida tierra fueran despedidas,
y su esposo dónde esté busca en derredor, como la que
ya conociera, sorprendido tantas veces, los hurtos de su marido.
Al cual, después de que en el cielo no halló: «O yo me engaño
o se me ofende», dice, y deslizándose del éter supremo
se posó en las tierras y a las nieblas retirarse ordenó.
De su esposa la llegada había presentido, y en una lustrosa
novilla la apariencia de la Ináquida había mutado él
-de res también hermosa es-: la belleza la Saturnia de la vaca
aunque contrariada aprueba, y de quién, y de dónde, o de qué manada
era, de la verdad como desconocedora, no deja de preguntar.
Júpiter de la tierra engendrada la miente, para que su autor
deje de averiguar: la pide a ella la Saturnia de regalo.
¿Qué iba a hacer? Cruel cosa adjudicarle sus amores,
no dárselos sospechoso es: el pudor es quien persuade de aquello,
de esto disuade el amor. Vencido el pudor habría sido por el amor,
pero si el leve regalo, a su compañera de linaje y de lecho,
de una vaca le negara, pudiera no una vaca parecer.
      Su rival ya regalada no en seguida se despojó la divina
de todo miedo, y temió de Júpiter, y estuvo ansiosa de su hurto
hasta que al Arestórida para ser custodiada la entregó, a Argos.

Argos

      De cien luces ceñida su cabeza Argos tenía,
de donde por sus turnos tomaban, de dos en dos, descanso,
los demás vigilaban y en posta se mantenían.
Como quiera que se apostara miraba hacia Ío:
ante sus ojos a Ío, aun vuelto de espaldas, tenía.
A la luz la deja pacer; cuando el sol bajo la tierra alta está,
la encierra, y circunda de cadenas, indigno, su cuello.
De frondas de árbol y de amarga hierba se apacienta,
y, en vez de en un lecho, en una tierra que no siempre grama tiene
se recuesta la infeliz y limosas corrientes bebe.
Ella, incluso, suplicante a Argos cuando sus brazos quisiera
tender, no tuvo qué brazos tendiera a Argos,
e intentando quejarse, mugidos salían de su boca,
y se llenó de temor de esos sonidos y de su propia voz aterróse.
      Llegó también a las riberas donde jugar a menudo solía,
del Ínaco a las riberas, y cuando contempló en su onda
sus nuevos cuernos, se llenó de temor y de sí misma enloquecida huyó.
Las náyades ignoran, ignora también Ínaco mismo
quién es; mas ella a su padre sigue y sigue a sus hermanas
y se deja tocar y a sus admiraciones se ofrece.
Por él arrancadas el más anciano le había acercado, Ínaco, hierbas:
ella sus manos lame y da besos de su padre a las palmas
y no retiene las lágrimas y, si sólo las palabras le obedecieran,
le rogara auxilio y el nombre suyo y sus casos le dijera.
Su letra, en vez de palabras, que su pie en el polvo trazó,
de indicio amargo de su cuerpo mutado actuó.
«Triste de mí», exclama el padre Ínaco, y en los cuernos
de la que gemía, y colgándose en la cerviz de la nívea novilla:
«Triste de mí», reitera; «¿Tú eres, buscada por todas
las tierras, mi hija? Tú no encontrada que hallada
un luto eras más leve. Callas y mutuas a las nuestras
palabras no respondes, sólo suspiros sacas de tu alto
pecho y, lo que solo puedes, a mis palabras remuges.
Mas a ti yo, sin saber, tálamos y teas te preparaba
y esperanza tuve de un yerno la primera, la segunda de nietos.
De la grey ahora tú un marido, y de la grey hijo has de tener.
Y concluir no puedo yo con mi muerte tan grandes dolores,
sino que mal me hace ser dios, y cerrada la puerta de la muerte
nuestros lutos extiende a una eterna edad».
Mientras de tal se afligía, lo aparta el constelado Argos
y, arrancada a su padre, a lejanos pastos a su hija
arrastra; él mismo, lejos, de un monte la sublime cima
ocupa, desde donde sentado otea hacia todas partes.
      Tampoco de los altísimos el regidor los males tan grandes de la Forónide
más tiempo soportar puede y a su hijo llama, al que la lúcida Pléyade
de su vientre había parido, y que a la muerte dé, le impera, a Argos.
Pequeña la demora es la de las alas para sus pies, y la vara somnífera
para su potente mano tomar, y el cobertor para sus cabellos.
Ello cuando dispuso, de Júpiter el nacido desde el paterno recinto
salta a las tierras. Allí, tanto su cobertor se quitó
como depuso sus alas, de modo que sólo la vara retuvo:
con ella lleva, como un pastor, por desviados campos unas cabritas
que mientras venía había reunido, y con unas ensambladas avenas canta.
Por esa voz nueva, y cautivado el guardián de Juno por su arte:
«Mas tú, quien quiera que eres, podrías conmigo sentarte en esta roca»,
Argos dice, «pues tampoco para el rebaño más fecunda en ningún
lugar hierba hay, y apta ves para los pastores esta sombra».
      Se sienta el Atlantíada, y al que se marchaba, de muchas cosas hablando
detuvo con su discurso, al día, y cantando con sus unidas
cañas vencer sus vigilantes luces intenta.
Él, aun así, pugna por vencer sobre los blandos sueños
y aunque el sopor en parte de sus ojos se ha alojado,
en parte, aun así, vigila; pregunta también, pues descubierta
la flauta hacía poco había sido, en razón de qué fue descubierta.


Pan y Siringe

      Entonces el dios: «De la Arcadia en los helados montes», dice,
«entre las hamadríadas muy célebre, las Nonacrinas,
náyade una hubo; las ninfas Siringe la llamaban.
No una vez, no ya a los sátiros había burlado ella, que la seguían,
sino a cuantos dioses la sombreada espesura y el feraz
campo hospeda; a la Ortigia en sus aficiones y con su propia
virginidad honraba, a la diosa; según el rito también ceñida de
Diana, engañaría y podría creérsela la Latonia, si no
de cuerno el arco de ésta, si no fuera áureo el de aquélla;
así también engañaba.
                                    Volviendo ella del collado Liceo,
Pan la ve, y de pino agudo ceñido en su cabeza
tales palabras refiere...». Restaba sus palabras referir,
y que despreciadas sus súplicas había huido por lo intransitable la ninfa,
hasta que del arenoso Ladón al plácido caudal
llegó: que aquí ella, su carrera al impedirle sus ondas,
que la mutaran a sus líquidas hermanas les había rogado,
y que Pan, cuando presa de él ya a Siringa creía,
en vez del cuerpo de la ninfa, cálamos sostenía lacustres,
y, mientras allí suspira, que movidos dentro de la caña los vientos
efectuaron un sonido tenue y semejante al de quien se lamenta;
que por esa nueva arte y de su voz por la dulzura el dios cautivado:
«Este coloquio a mí contigo», había dicho, «me quedará»,
y que así, los desparejos cálamos con la trabazón de la cera
entre sí unidos, el nombre retuvieron de la muchacha.


Júpiter e Ío (II)

      Tales cosas cuando iba a decir ve el Cilenio que todos
los ojos se habían postrado, y cubiertas sus luces por el sueño.
Apaga al instante su voz y afirma su sopor,
sus lánguidas luces acariciando con la ungüentada vara.
Y, sin demora, con su falcada espada mientras cabeceaba le hiere
por donde al cuello es confín la cabeza, y de su roca, cruento,
abajo lo lanza, y mancha con su sangre la acantilada peña.
Argos, yaces, y la que para tantas luces luz tenías
extinguido se ha, y cien ojos una noche ocupa sola.
Los recoge, y del ave suya la Saturnia en sus plumas
los coloca, y de gemas consteladas su cola llena.
       En seguida se inflamó y los tiempos de su ira no difirió
y, horrenda, ante los ojos y el ánimo de su rival argólica
le echó a la Erinis, y aguijadas en su pecho ciegas
escondió, y prófuga por todo el orbe la aterró.
Último restabas, Nilo, a su inmensa labor;
a él, en cuanto lo alcanzó y, puestas en el margen de su ribera
sus rodillas, se postró, y alzada ella de levantar el cuello,
elevando a las estrellas los semblantes que sólo pudo,
con su gemido, y lágrimas, y luctuoso mugido
con Júpiter pareció quejarse, y el final rogar de sus males.
De su esposa él estrechando el cuello con sus brazos,
que concluya sus castigos de una vez le ruega y: «Para el futuro
deja tus miedos», dice; «nunca para ti causa de dolor
ella será», y a las estigias lagunas ordena que esto oigan.
Cuando aplacado la diosa se hubo, sus rasgos cobra ella anteriores
y se hace lo que antes fue: huyen del cuerpo las cerdas,
los cuernos decrecen, se hace de su luz más estrecho el orbe,
se contrae su comisura, vuelven sus hombros y manos,
y su pezuña, disipada, se subsume en cinco uñas:
de la res nada queda a su figura, salvo el blancor en ella,
y al servicio de sus dos pies la ninfa limitándose
se yergue, y teme hablar, no a la manera de la novilla
muja, y tímidamente las palabras interrumpidas reintenta.
       Ahora como diosa la honra, celebradísima, la multitud vestida de lino.
Ahora que Épafo generado fue de la simiente del gran Júpiter por fin
se cree, y por las ciudades, juntos a los de su madre...







      Est nemus Haemoniae, praerupta quod undique claudit
silva: vocant Tempe; per quae Peneos ab imo
effusus Pindo spumosis volvitur undis 
deiectuque gravi tenues agitantia fumos
nubila conducit summisque adspergine silvis
inpluit et sonitu plus quam vicina fatigat:
haec domus, haec sedes, haec sunt penetralia magni
amnis, in his residens facto de cautibus antro, 
undis iura dabat nymphisque colentibus undas.
conveniunt illuc popularia flumina primum,
nescia, gratentur consolenturne parentem,
populifer Sperchios et inrequietus Enipeus
Apidanosque senex lenisque Amphrysos et Aeas, 
moxque amnes alii, qui, qua tulit inpetus illos,
in mare deducunt fessas erroribus undas.
Inachus unus abest imoque reconditus antro
fletibus auget aquas natamque miserrimus Io
luget ut amissam: nescit, vitane fruatur 
an sit apud manes; sed quam non invenit usquam,
esse putat nusquam atque animo peiora veretur.
      Viderat a patrio redeuntem Iuppiter illam
flumine et 'o virgo Iove digna tuoque beatum
nescio quem factura toro, pete' dixerat 'umbras 
altorum nemorum' (et nemorum monstraverat umbras)
'dum calet, et medio sol est altissimus orbe!
quodsi sola times latebras intrare ferarum,
praeside tuta deo nemorum secreta subibis,
nec de plebe deo, sed qui caelestia magna 
sceptra manu teneo, sed qui vaga fulmina mitto.
ne fuge me!' fugiebat enim. iam pascua Lernae
consitaque arboribus Lyrcea reliquerat arva,
cum deus inducta latas caligine terras
occuluit tenuitque fugam rapuitque pudorem. 
      Interea medios Iuno despexit in Argos
et noctis faciem nebulas fecisse volucres
sub nitido mirata die, non fluminis illas
esse, nec umenti sensit tellure remitti;
atque suus coniunx ubi sit circumspicit, ut quae 
deprensi totiens iam nosset furta mariti.
quem postquam caelo non repperit, 'aut ego fallor
aut ego laedor' ait delapsaque ab aethere summo
constitit in terris nebulasque recedere iussit.
coniugis adventum praesenserat inque nitentem 
Inachidos vultus mutaverat ille iuvencam;
bos quoque formosa est. speciem Saturnia vaccae,
quamquam invita, probat nec non, et cuius et unde
quove sit armento, veri quasi nescia quaerit.
Iuppiter e terra genitam mentitur, ut auctor 
desinat inquiri: petit hanc Saturnia munus.
quid faciat? crudele suos addicere amores,
non dare suspectum est: Pudor est, qui suadeat illinc,
hinc dissuadet Amor. victus Pudor esset Amore,
sed leve si munus sociae generisque torique 
vacca negaretur, poterat non vacca videri!
      Paelice donata non protinus exuit omnem
diva metum timuitque Iovem et fuit anxia furti,
donec Arestoridae servandam tradidit Argo.

centum luminibus cinctum caput Argus habebat 
inde suis vicibus capiebant bina quietem,
cetera servabant atque in statione manebant.
constiterat quocumque modo, spectabat ad Io,
ante oculos Io, quamvis aversus, habebat.
luce sinit pasci; cum sol tellure sub alta est, 
claudit et indigno circumdat vincula collo.
frondibus arboreis et amara pascitur herba.
proque toro terrae non semper gramen habenti
incubat infelix limosaque flumina potat.
illa etiam supplex Argo cum bracchia vellet 
tendere, non habuit, quae bracchia tenderet Argo,
conatoque queri mugitus edidit ore
pertimuitque sonos propriaque exterrita voce est.
venit et ad ripas, ubi ludere saepe solebat,
Inachidas: rictus novaque ut conspexit in unda 
cornua, pertimuit seque exsternata refugit.
naides ignorant, ignorat et Inachus ipse,
quae sit; at illa patrem sequitur sequiturque sorores
et patitur tangi seque admirantibus offert.
decerptas senior porrexerat Inachus herbas: 
illa manus lambit patriisque dat oscula palmis
nec retinet lacrimas et, si modo verba sequantur,
oret opem nomenque suum casusque loquatur;
littera pro verbis, quam pes in pulvere duxit,
corporis indicium mutati triste peregit. 
'me miserum!' exclamat pater Inachus inque gementis
cornibus et nivea pendens cervice iuvencae
'me miserum!' ingeminat; 'tune es quaesita per omnes
nata mihi terras? tu non inventa reperta
luctus eras levior! retices nec mutua nostris 
dicta refers, alto tantum suspiria ducis
pectore, quodque unum potes, ad mea verba remugis!
at tibi ego ignarus thalamos taedasque parabam,
spesque fuit generi mihi prima, secunda nepotum.
de grege nunc tibi vir, nunc de grege natus habendus. 
nec finire licet tantos mihi morte dolores;
sed nocet esse deum, praeclusaque ianua leti
aeternum nostros luctus extendit in aevum.'
talia maerenti stellatus submovet Argus
ereptamque patri diversa in pascua natam 
abstrahit. ipse procul montis sublime cacumen
occupat, unde sedens partes speculatur in omnes.
      Nec superum rector mala tanta Phoronidos ultra
ferre potest natumque vocat, quem lucida partu
Pleias enixa est letoque det imperat Argum. 
parva mora est alas pedibus virgamque potenti
somniferam sumpsisse manu tegumenque capillis.
haec ubi disposuit, patria Iove natus ab arce
desilit in terras; illic tegumenque removit
et posuit pennas, tantummodo virga retenta est: 
hac agit, ut pastor, per devia rura capellas
dum venit abductas, et structis cantat avenis.
voce nova captus custos Iunonius 'at tu,
quisquis es, hoc poteras mecum considere saxo'
Argus ait; 'neque enim pecori fecundior ullo 
herba loco est, aptamque vides pastoribus umbram.'
      Sedit Atlantiades et euntem multa loquendo
detinuit sermone diem iunctisque canendo
vincere harundinibus servantia lumina temptat.
ille tamen pugnat molles evincere somnos 
et, quamvis sopor est oculorum parte receptus,
parte tamen vigilat. quaerit quoque (namque reperta
fistula nuper erat), qua sit ratione reperta.
Tum deus 'Arcadiae gelidis sub montibus' inquit
'inter hamadryadas celeberrima Nonacrinas 
naias una fuit: nymphae Syringa vocabant.
non semel et satyros eluserat illa sequentes
et quoscumque deos umbrosaque silva feraxque
rus habet. Ortygiam studiis ipsaque colebat
virginitate deam; ritu quoque cincta Dianae 
falleret et posset credi Latonia, si non
corneus huic arcus, si non foret aureus illi;
sic quoque fallebat.
Redeuntem colle Lycaeo
Pan videt hanc pinuque caput praecinctus acuta
talia verba refert -- restabat verba referre 
et precibus spretis fugisse per avia nympham,
donec harenosi placidum Ladonis ad amnem
venerit; hic illam cursum inpedientibus undis
ut se mutarent liquidas orasse sorores,
Panaque cum prensam sibi iam Syringa putaret, 
corpore pro nymphae calamos tenuisse palustres,
dumque ibi suspirat, motos in harundine ventos
effecisse sonum tenuem similemque querenti.
arte nova vocisque deum dulcedine captum
'hoc mihi colloquium tecum' dixisse 'manebit,' 
atque ita disparibus calamis conpagine cerae
inter se iunctis nomen tenuisse puellae.


talia dicturus vidit Cyllenius omnes
subcubuisse oculos adopertaque lumina somno;
supprimit extemplo vocem firmatque soporem 
languida permulcens medicata lumina virga.
nec mora, falcato nutantem vulnerat ense,
qua collo est confine caput, saxoque cruentum
deicit et maculat praeruptam sanguine rupem.
Arge, iaces, quodque in tot lumina lumen habebas, 
exstinctum est, centumque oculos nox occupat una.
       Excipit hos volucrisque suae Saturnia pennis
collocat et gemmis caudam stellantibus inplet.
protinus exarsit nec tempora distulit irae
horriferamque oculis animoque obiecit Erinyn 
paelicis Argolicae stimulosque in pectore caecos
condidit et profugam per totum exercuit orbem.
ultimus inmenso restabas, Nile, labori;
quem simulac tetigit, positisque in margine ripae
procubuit genibus resupinoque ardua collo, 
quos potuit solos, tollens ad sidera vultus
et gemitu et lacrimis et luctisono mugitu
cum Iove visa queri finemque orare malorum.
coniugis ille suae conplexus colla lacertis,
finiat ut poenas tandem, rogat 'in' que 'futurum 
pone metus' inquit: 'numquam tibi causa doloris
haec erit,' et Stygias iubet hoc audire paludes.
       Ut lenita dea est, vultus capit illa priores
fitque, quod ante fuit: fugiunt e corpore saetae,
cornua decrescunt, fit luminis artior orbis, 
contrahitur rictus, redeunt umerique manusque,
ungulaque in quinos dilapsa absumitur ungues:
de bove nil superest formae nisi candor in illa.
officioque pedum nymphe contenta duorum
erigitur metuitque loqui, ne more iuvencae 
mugiat, et timide verba intermissa retemptat.
       Nunc dea linigera colitur celeberrima turba.
huic Epaphus magni genitus de semine tandem
creditur esse Iovis perque urbes iuncta parenti  



Metamorfosis (Traducción de Ana Pérez Vega, Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002).


PUBLIO OVIDIO NASÓN (ITALIA, 43 a.C-18 d.C)