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enero 14, 2015

UN MANIFIESTO Y ALGUNOS POEMAS DE FRANK O'HARA


Foto: George Montgomery

Personismo: un manifiesto

Todo está en el poema, pero a riesgo de sonar como el Allen Ginsberg del pobre millonario, te escribo porque acabo de escuchar que uno de mis colegas poetas piensa que si un poema mío no se entiende a la primera lectura es porque yo también estaba confundido. Vamos, yo no creo en dios, así que no tengo por qué elaborar estructuras tan sólidas. Detesto a Vachel Lindsay, siempre lo detesté; ni siquiera me gustan el ritmo, la asonancia, todas esas cosas. Hay que seguir el impulso. Si alguien te persigue por la calle con un cuchillo, salís corriendo, no te das vuelta a gritarle “¡Date por vencido! ¡Fui estrella de atletismo en el colegio de Mineola!”.
Eso, en cuanto a escribir poemas. Con respecto a su recepción, suponé que estás enamorado y te maltratan (mal aimé), no decís “¡Hey, no me podés lastimar así, yo te quiero!”, dejás que los distintos cuerpos caigan donde tengan que caer; y, aunque sea después de unos meses, siempre caen. Pero no fue por eso que te enamoraste en un principio, por agarrarte a la vida,  así que hay que aprovechar las oportunidades y tratar de evitar ser lógico. El dolor siempre produce lógica, y eso es muy malo para vos .
Y no digo que yo no tenga prácticamente las ideas más elevadas de los que escriben en la actualidad, ¿pero qué diferencia hay? Son nada más que ideas. Lo único bueno es que cuando me elevo lo suficiente es que paré de pensar, y ahí es cuando llega el refrigerio.
Pero cómo te va a importar si alguien entiende, o si sabe lo que significa, o si los hace mejores. ¿Mejores para qué? ¿Para la muerte? ¿Por qué apurarlos? Muchos poetas son como madre madura tratando de hacerles comer a los hijos un montón de carne asada y papas con salsa (de lágrimas). A mí me importa un carajo si comen o no. Comer a la fuerza lleva a la delgadez extrema (effete). Nadie tendría que experimentar nada que no necesite; si no necesitan poesía, mejor para ellos, a mí también me gustan las películas. Después de todo, de los poetas norteamericanos, solamente Whitman, Crane y Williams son mejores que las películas. En cuanto a la métrica y demás cuestiones técnicas, no es nada más que sentido común: si vas a comprarte un pantalón, querés que sea tan ajustado como para que todos quieran acostarse con vos. No hay nada metafísico en eso. A menos, por supuesto, que te autohalagues pensando que lo que experimentás es “anhelo”.
La abstracción en la poesía, lo que Allen comentaba recientemente en IT IS, es un misterio. Pienso que aparece sobre todo en esos detalles insignificantes en los que es necesario decidir. La abstracción (en la poesía, no en la pintura) supone la eliminación personal del poeta. Por ejemplo, la decisión que implica elegir entre “la nostalgia del infinito” y “la nostalgia por el infinito” define una actitud hacia el grado de abstracción en el que la nostalgia del infinito representa el grado máximo de abstracción, eliminación y potencial negativo (como en Keats y Mallarmé). El personismo, un movimiento que acabo de fundar y que todavía no conoce nadie, me interesa muchísimo porque es tan totalmente opuesto a este tipo de eliminación abstracta que, por primera vez en la historia de la poesía, se está al borde de la verdadera abstracción. El personismo es a Wallace Stevens lo que la poésie pure fue a Béranger. No tiene nada que ver con la filosofía, es arte puro. No tiene nada que ver con la personalidad ni con la intimidad, ¡ni de lejos! Pero para darte una vaga idea, uno de sus aspectos mínimos es que se dirige a una persona (fuera del poeta mismo), así evoca los distintos matices del amor sin destruir su vulgaridad vivificante, y mantiene los sentimientos del poeta hacia el poema mientras impide que el amor lo distraiga con el sentimiento por la persona. Eso es parte del personismo. Fue fundado por mí después de almorzar con LeRoi Jones, el 27 de agosto de 1959, un día en el que estaba enamorado de alguien (no Roi, dicho sea de paso, un rubio). Volví a trabajar y escribí un poema para esa persona. Mientras lo estaba escribiendo me daba cuenta de que si quería podía usar el teléfono en vez de escribir un poema, y así nació el personismo. Es un movimiento muy emocionante que sin duda tendrá montones de adherentes. Pone al poema exactamente entre el poeta y la persona, al estilo Lucky Pierre, y, en consecuencia, el poema queda satisfecho. Por fin está entre dos personas en vez de estar entre dos páginas. Con toda modestia, confieso que puede ser la muerte de la literatura tal como la conocemos. Aunque tengo algún remordimiento, me alegra haber llegado ahí antes que Alain Robe-Grillet. Al ser más rápida y certera que la prosa, es justo que sea la poesía la que liquide a la literatura. Por un tiempo la gente pensó que Artaud lo iba a conseguir, pero hoy en día, por toda su magnificencia, sus escritos polémicos no están más afuera de la literatura que Bear Mountain del estado de Nueva York. Su relación no es más sorprendente que la de Dubuffet con la pintura.
¿Qué se puede esperar del personismo? (Esto se pone bueno, ¿no?)
Todo, pero no lo vamos a tener. Es un movimiento demasiado nuevo, demasiado vital como para prometer nada. Pero, igual que África, está en camino. Los últimos propagandistas de la técnica por un lado, y del contenido, por el otro; mejor que estén atentos.

9/3/59

"El personismo: un manifesto", Yugen N°7, 1961.


Desayuno Melancólico

desayuno melancólico
triste por arriba triste por abajo

el huevo silencioso piensa
y el oído eléctrico de la tostadora
   espera

las estrellas están en
“esa nube escondida”

los elementos de la incredulidad son
   muy fuertes a la mañana



¡Lana Turner se desplomó!

¡Lana Turner se desplomó!
Yo iba trotando y de pronto
empezó a llover y a nevar
y dijiste que caía granizo
pero el granizo golpea fuerte
la cabeza así que en realidad nevaba
y llovía y estaba tan apurado
por encontrarme con vos pero el tráfico
hacía exactamente lo mismo que el cielo
y de pronto veo un titular
¡LANA TURNER SE DESPLOMÓ!
no hay nieve en Hollywood
no llueve en California
estuve en un montón de fiestas
y me porté de un modo bochornoso
sin embargo nunca me desplomé
oh Lana Turner te adoramos levantate



Poema personal


Ahora cuando salgo a caminar a la hora del almuerzo
llevo solamente dos amuletos en el bolsillo
una moneda romana antigua que me dio Mike Kanemitsu
y la cabeza del tornillo de un embalaje que se rompió
cuando estaba en Madrid, los otros nunca
me dieron mucha suerte aunque sí me ayudaron
a quedarme en Nueva York a pesar de las presiones
pero ahora estoy feliz por un tiempo y entusiasmado

camino a través de la humedad luminosa
paso por la Casa de Seagram con su agua
y sus bancos y la construcción
a la izquierda que cerró la vereda
si algún día llego a ser constructor
por favor me gustaría tener un casco plateado
y voy a Moriarty’s a esperar a
LeRoi y escucho al que quiere ser alguien
mi promedio de bateo de los últimos cinco años
es de .016 y ya está, llega LeRoi
y me dice que a Miles Davis un policía lo cachiporreó
12 veces anoche a la salida de BIRDLAND
una señora nos pide una moneda para una enfermedad
terrible pero no se la damos no nos gustan
las enfermedades terribles, después
nos vamos a comer pescado con cerveza
está muy bien pero lleno de gente decidimos que no nos gusta
Lionel Trilling, nos gusta Don Allen que no nos gusta tanto
Henry James nos gusta Herman Melville
que no queremos estar en el paseo de los poetas en
San Francisco hasta nosotros queremos solamente ser ricos
y andar por las vigas con nuestros cascos plateados
mientras le doy la mano a LeRoi me pregunto
si una persona de estos 8 millones estará pensando en mí
y compro una malla para mi reloj y vuelvo
a trabajar contento de pensar que tal vez
  


La nota impaciente en la puerta decía“Llamame”


La nota impaciente en la puerta decía “llamame”,
“¡llamame en cuanto llegues!”, así que rápido
eché unas mandarinas en mi bolso de viaje,
me estiré los párpados y los hombros, y
fui directo a la puerta. Era otoño cuando
llegué a la esquina, oh tan reacio
a ser oportuno como desubicado, pero
¡en la vereda las hojas brillaban más que el pasto!
Qué raro las luces encendidas hasta tan tarde, pensé,
y la puerta de calle abierta; ¿todavía levantado, un
campeón de jai-alai como él? ¡Oh papelón!
¡Qué vergüenza! ¡Qué anfitrión, tan efusivo! Y estaba
ahí, en el salón, tendido sobre una sábana de sangre que
bajaba por la escalera. Supe apreciarlo. Pocos anfitriones
se preparan con tanto esmero para recibir a una visita
que invitaron por casualidad, y varios meses atrás.



V. R. Lang[1]

Estás tan seria como si un
glaciar te hubiera hablado al oído
o tuvieras que atravesar
la Gran Puerta de Kiev
para llegar al living.

Me preocupo por eso porque
te adoro. Como si no fuera bastante
grotesco que vivamos en hidrógeno
y respiremos como nebulizadores,
¡pensás que soy un gran arquitecto!

Y flotás regiamente en tu incesante
escaladora, serena como una reina de la selva.
Creyéndola una pala de vapor. Un poquito
incómoda, apenas. Pero sos vos misma
otra vez, arrancándote las perlas plateadas del cuello.

Acordate de que la obertura La Gran Pascua Rusa
está llena de conejos. Siempre arriba,
llena de honor, respeto y lanolina. Oh
montá a pelo vestida de lino rosa, ¡sé feliz!
y cabalgá con tus perlas puestas, porque llueve.
  


Según lo previsto

Después del primer vaso de vodka
uno puede aceptar de la vida
casi todo, incluso el propio misterio
pensás que es lindo que una caja
de fósforos sea violeta y marrón, se llame
La Petite y venga de Suecia
porque son palabras que conocés y eso es lo único
que conocés, las palabras no sus sentimientos
ni lo que significan y escribís porque
las conocés no porque las entiendas
porque no las entendés sos vago y estúpido
y nunca serás un grande pero hacés
lo que sabés porque ¿qué más hay?
  


Nocturno

No hay nada peor
que sentirme mal 
y no poder decírtelo.
No porque vayas a matarme
ni porque eso vaya a matarte, ni
porque no nos amemos.
Es el espacio. El cielo está gris
y claro, con sombras
rosas y azules debajo de cada nube.
Un avión diminuto deja caer su
mancha sobre el edificio de la ONU.
Mis ojos, como el millar de
cuadrados de vidrio, solamente reflejan.
Todo ve a través de mí,
durante el día tengo tanto calor
y a la noche me congelo, estoy
mal construido para el río
y la menor tempestad rompería
cada una de mis fibras.
¿Por qué no voy de este a oeste
en vez de ir de norte a sur?
Es culpa del arquitecto.
Y en unos años voy a ser
inútil, ni siquiera un complejo
de oficinas. Porque no
tenés teléfono, y vivís tan
lejos; el cartel de Pepsi Cola,
las gaviotas y el ruido.



[1] Violet “Bunny” Ranney Lang (1924-1956), poeta, dramaturga y actriz, editora del Chicago Review y amiga de O’Hara. Murió a los 32 años a causa de la enfermedad de Hodgkin.



Versiones en castellano de Sandra Toro



PERSONISM: A MANIFESTO

Everything is in the poems, but at the risk of sounding like the poor wealthy man’s Allen Ginsberg I will write to you because I just heard that one of my fellow poets thinks that a poem of mine that can’t be got at one reading is because I was confused too. Now, come on. I don’t believe in god, so I don’t have to make elaborately sounded structures. I hate Vachel Lindsay, always have, I don’t even like rhythm, assonance, all that stuff. You just go on your nerve. If someone’s chasing you down the street with a knife you just run, you don’t turn around and shout, "Give it up! I was a track star for Mineola Prep.”
That’s for the writing poems part. As for their reception, suppose you’re in love and someone’s mistreating (mal aimé) you, you don’t say, "Hey, you can’t hurt me this way, I care!" you just let all the different bodies fall where they may, and they always do ‘flay after a few months. But that’s not why you fell in love in the first place, just to hang onto life, so you have to take your chances and try to avoid being logical. Pain always produces logic, which is very bad for you.
I’m not saying that I don’t have practically the most lofty ideas of anyone writing today, but what difference does that make? they’re just ideas. The only good thing about it is that when I get lofty enough I’ve stopped thinking and that’s when refreshment arrives.
But how can you really care if anybody gets it, or gets what it means, or if it improves them. Improves them for what? for death? Why hurry them along? Too many poets act like a middle-aged mother trying to get her kids to eat too much cooked meat, and potatoes with drippings (tears). I don’t give a damn whether eat or not. Forced feeding leads to excessive thinness (effete). Nobody should experience anything they don’t need to, if they don’t need poetry bully for them, I like the movies too. And all, only Whitman and Crane and Williams, of the American are better than the movies. As for measure and other technical apparatus, that’s just common sense: if you’re going to buy a pair of pants you want them to be tight enough so everyone will want to go to bed with you. There’s nothing metaphysical about it. Unless of course, you flatter yourself into thinking that what You’re experiencing is "yearning”.
Abstraction in poetry, which Allen recently commented on in IT IS, is intriguing. I think it appears mostly in the minute particulars where decision is necessary. Abstraction (in poetry, not in painting) involves personal removal by the poet. For instance, the decision involved in the choice between "the nostalgia of the infinite" and "the nostalgia for the infinite" defines an attitude toward degree of abstraction. The nostalgia of the infinite representing the greater degree of abstraction, removal, and negative capability (as in Keats and Mallarmé). Personism, a movement which I recently founded and which nobody yet knows about, interests me a great deal, being so totally opposed to this kind of abstract removal that it is verging on a true abstraction for the first time, really, in the history of poetry. Personism is to Wallace Stevens what la poésie pure was to Béranger. Personism has nothing to do with philosophy, it’s all art. It does not have to do with personality or intimacy, far from it! But to give you a vague idea, one of its minimal aspects is to address itself to one person (other than the poet himself), thus evoking overtones of love without destroying love’s life-giving vulgarity, and sustaining the poet’s feelings towards the poem while preventing love from distracting him into feeling about the person. That’s part of personism. It was founded by me after lunch with LeRoi Jones on August 27, 1959, a day in which I was in love with someone (not Roi, by the way, a blond). I went back to work and wrote a poem for this person. While I was writing it I was realizing that if I wanted to I could use the telephone instead of writing the poem, and so Personism was born. It’s a very exciting movement which will undoubtedly have lots of adherents. It puts the poem squarely between the poet and the person, Lucky Pierre style, and the poem is correspondingly gratified. The poem is at last between two persons instead of two pages. In al modesty, I confess that it may be the death of literature as we know it. While I have certain regrets, I am still glad I got there before Alain Robe-Grillet did. Poetry being quicker and surer than prose, it is only just that poetry finish literature off. For a time people thought that Artaud was going to accomplish this, but actually, for all its magnificence, his polemical writings are not more outside literature then Bear Mountain is outside New York State. His relation is no more astounding than Dubuffet’s to painting.
What can we expect of Personism? (This is getting good, isn’t it?)
Everything, but we won’t get it. It is too new, too vital a movement to promise anything. But it, like Africa, is on the way. The recent propagandists for technique on the one hand, and for the content on the other, had better watch out.

9/3/59
"Personism: A Manifesto", Yugen N°7, 1961.


Melancholy Breakfast

Melancholy breakfast
blue overhead blue underneath

the silent egg thinks
and the toaster's electrical
   ear waits

the stars are in
"that cloud is hid"

the elements of disbelief are
   very strong in the morning


 Poem (Lana Turner has collapsed!)

Lana Turner has collapsed!
I was trotting along and suddenly
it started raining and snowing
and you said it was hailing
but hailing hits you on the head
hard so it was really snowing and
raining and I was in such a hurry
to meet you but the traffic
was acting exactly like the sky
and suddenly I see a headline
LANA TURNER HAS COLLAPSED!
there is no snow in Hollywood
there is no rain in California
I have been to lots of parties
and acted perfectly disgraceful
but I never actually collapsed
oh Lana Turner we love you get up

Personal Poem

Now when I walk around at lunchtime
I have only two charms in my pocket
an old Roman coin Mike Kanemitsu gave me
and a bolt-head that broke off a packing case
when I was in Madrid the others never
brought me too much luck though they did
help keep me in New York against coercion
but now I'm happy for a time and interested

I walk through the luminous humidity
passing the House of Seagram with its wet
and its loungers and the construction to
the left that closed the sidewalk if
I ever get to be a construction worker
I'd like to have a silver hat please
and get to Moriarty's where I wait for
LeRoi and hear who wants to be a mover and
shaker the last five years my batting average
is .016 that's that, and LeRoi comes in
and tells me Miles Davis was clubbed 12
times last night outside BIRDLAND by a cop
a lady asks us for a nickel for a terrible
disease but we don't give her one we
don't like terrible diseases, then
we go eat some fish and some ale it's
cool but crowded we don't like Lionel Trilling
we decide, we like Don Allen we don't like
Henry James so much we like Herman Melville
we don't want to be in the poets' walk in
San Francisco even we just want to be rich
and walk on girders in our silver hats
I wonder if one person out of the 8,000,000 is
thinking of me as I shake hands with LeRoi
and buy a strap for my wristwatch and go
back to work happy at the thought possibly so 


The Eager Note On My Door Said "Call Me”

The eager note on my door said "Call me,"
call when you get in!" so I quickly threw
a few tangerines into my overnight bag,
straightened my eyelids and shoulders, and
headed straight for the door. It was autumn
by the time I got around the corner, oh all
unwilling to be either pertinent or bemused, but
the leaves were brighter than grass on the sidewalk!
Funny, I thought, that the lights are on this late
and the hall door open; still up at this hour, a
champion jai-alai player like himself? Oh fie!
for shame! What a host, so zealous! And he was
there in the hall, flat on a sheet of blood that
ran down the stairs. I did appreciate it. There are few
hosts who so thoroughly prepare to greet a guest
only casually invited, and that several months ago.


V.R. Lang

You are so serious, as if
a glacier spoke in your ear
or you had to walk through
the great gate of Kiev
to get to the living room.
I worry about this because I
love you. As if it weren't grotesque
enough that we live in hydrogen
and breathe like atomizers, you
have to think I'm a great architect!
and you float regally by on your
incessant escalator, calm, a jungle queen.
Thinking it a steam shovel. Looking
a little uneasy. But you are yourself
again, yanking silver beads off your neck.
Remember, the Russian Easter Overture
is full of bunnies. Be always high,
full of regard and honor and lanolin. Oh
ride horseback in pink linen, be happy!
and ride with your beads on, because it rains.

 As Planned

After the first glass of vodka
you can accept just about anything
of life even your own mysteriousness
you think it is nice that a box
of matches is purple and brown and is called
La Petite and comes from Sweden
for they are words that you know and that
is all you know words not their feelings
or what they mean and you write because
you know them not because you understand them
because you don't you are stupid and lazy
and will never be great but you do
what you know because what else is there?


Nocturne

There’s nothing worse
than feeling bad and not
being able to tell you.
Not because you’d kill me
or it would kill you, or
we don’t love each other.
It’s space. The sky is grey
and clear, with pink and
blue shadows under each cloud.
A tiny airliner drops its
specks over the UN Building.
My eyes, like millions of
glassy squares, merely reflect.
Everything sees through me,
in the daytime I’m too hot
and at night I freeze; I’m
built the wrong way for the
river and a mild gale would
break every fiber in me.
Why don’t I go east and west
instead of north and south?
It’s the architect’s fault.
And in a few years I’ll be
useless, not even an office
building. Because you have
no telephone, and live so
far away; the Pepsi-Cola sign,
the seagulls and the noise.



FRANK O'HARA (EE.UU., 1926- 1966)





enero 12, 2015

POEMAS DE PEDRO MONTEALEGRE




PENITENCIA

Caigo
de cara en tu charco
Mis rezos son musgos flotantes
que miras extasiado desde el cielo
Retorno de rodillas a la urbe que me diste
Me vuelvo estaca, poste de luz, no puedo conmigo
y me das la cojera. No me mendigo a mí mismo
para encontrarte entre todos los cartones
Quizás si me invitas cerveza
hablemos de gloria y redención
Cuando esté borracho convénceme de lo que quieras.


PISAS MI ESPALDA

Ya no 
duermo en la
memoria del paraíso
tal vez de una calle
donde los niños agitan
su corazón como basura
Ya no lustro los silicios de la lluvia
Putrefactos los peces de la conciencia
no son una pared en la que rayes
garabatos y corazones anónimos
Y yo no soy un muchachito que por gloria
se subiría al auto de cualquiera.


LOS POSESOS
A Quercipinion
No es malicia
que luzcamos placentas al salir de la misa
mientras adúlteros y extasiados
lamemos los cirios del último sacrificio
Es delicia
que desde el fondo de la lápida
en la pared más oscura de la iglesia
abramos las piernas a los demonios
y clavemos entre ellas la cruz.


SALMO HÚMEDO

Si yo te regalara esta lluvia y bendijera las vertientes que fluyen de ti, sólo así la humedad me daría tu inocencia; la tormenta vararía en los corales de mis brazos, si no te regalara. Si yo me volviera acaso un pez en tus manos, un charco transparente que te moje sólo a ti, el sonido del delfín no sería necesario: sólo la caricia de mi lengua te estremece. Mi desnuda suplicante, que te vuelves olorosa como un limón partido en cuatro, como una jaiba que encumbra su poder de oleajes, si te partieras en mi boca como una grosella, cerraría los ojos; dormiría en mi muerte; abriría tus ramajes, treparía hasta tu copa y bebería las luciérnagas que habitan en tus dedos.


SALMO SUICIDA

Lanza al aire tus esferas del escándalo. Se ríe de sí mismo cuando explotan en la nada y se vuelven nueces o pájaros nocturnos. Sus ojos ladran como un perro enfermo; sus manos son dos hechiceros sobre el fuego; su voz no existe; su cuerpo repta como un galápago a la espuma. Helo aquí, saltando hacia la hoguera: hierve su saliva como un pez sobre el salar; cruje su diafragma con sonido de viento. El arlequín, el arlequín está abierto. Aún sonríe, de cara al polvo, entre tus esferas apagadas.
De Santos subrrogantes (Valdivia, Universidad Austral de Chile, 1999)


Poesía: 

Tómale el pulso: el aire pega: Ta-tá, Ta-tá. Ritmo de qué,
-caliente, rojo, golondrino de axila, hedor de testículos, azufre, hollín,
mango de cacerola expuesto a la llama. En la fiesta: transe: ¿sí o no?
-sobre el miedo- transidos, transar la fuga: chico contra la azucena:
friega, friega. La muerte es así. Era guadaña. Refriégate contra ella.
Tú viste eso: yo vi una azucena totalmente afilada. Un ángel salió
del vapor bostezando: Ángel, gira; yo soy condensar: gotas en vidrio,
tapa de olla al retenernos en Qué: ah, el hambre -sola para la sal,
tonta para tentar. Comida. Comida -Apréstate, ahí: están los peces:
se disputan la mosca. Sobre el agua, desde de la orilla, me come el pez
-abre la jeta -lo negro es cosmos, ¿lo adivinas tú? Allí, sobre el cielo,
desde el globo vacío, me zampo: ¿Qué? Una célula es Qué -la calle es igual.
Si decimos roto, lo roto viene y dice: ¿Qué? Y la Q abre una grieta
-y áspera. Del pliegue, un lisiado sale. Enseña: mira mi pata de madera.
Decimos madera: aludida viene y dice: ¿Qué? Y en la Q hay filiar
-velo enredado, un cordero en la zarza, hijo de Abraham- di: ¿No se llama
madreselva, acaso, ese tejido antiguo? Se llama luz -partiendo la nube,
gran insectario- alfiler para un grillo. El cielo era negro. Y yo dije, tú,
color de asesinados -manual de anatomía: todo traslúcido- Desaparecer,
di Pedro apareciendo. Manuel preso en ojos: manos de tierra
para ser deshechas. Cuentas de vidrio los ojos de pez -tus ojos, ¿qué hunden?-no,
no: llanto. ¡No! O reconocerlos lisiados: un niño, dime, ¿qué hace un niño
escondido en un muerto? Cuajo de plumas: era sarna lo que picó
la línea buena de tu mano; harina la protuberancia abierta de tu omóplato.
¿Nos confundimos con ángeles? No, moscas: larvas. Sanguijuelas.
Nos volvemos bichos. Y si miramos al pez desde afuera, en la orilla
-él salta, nos come. Se come. Se atraganta. Ja Ja: su espina. Ja Ja: su espina
era necesaria: o la inanición. Ja Ja ¿Nación? Perros de ciudad, hum: nutricios.

No, no. En el pueblo nunca se han visto perros. Un ladrillo de luz
te golpea el labio. Del Paf un grito escapa diciendo: ¿Qué se rompió?
Esa Q controlada, que baile, que baile. Dime esa Q que engloba la fuga
del ruido Paf. Yo sueno -sano- y mendigo el pulso. Ta-tá, Ta-tá, palpita ésa,
la irresistible guadaña -hoy día, azucena.. ¿Dónde estás? ¿Qué hedor
te consume ahora? Si te hierve algo, ¿adónde irá el resoplido?
Una célula está. Un niño lisiado también está -un sonido inaudible
lo corta en sílabas. El corte -sabemos- se inclina a parir. Cortaron, Manuel.
Cortaron, Pedro. Y vino el corte y dijo: ¿Quién me llamó? Unas membranas
haciéndose músculo, dijeron -músculo: a través de esa Q, yo nací sin días.
Tras el hambre, unos hombres se asomaron a la orilla. Boca de pez, boca de fe,
reflejo y reflujo. Lo decían ellos: yo sé lo que hubo. Países celestes,
decolorados con flama, dialéctica de llamar al hueso: digan, quién fue el nacido
que te sacó de cuajo ¿Hubo guadaña? El cuajo, el crujido dicen yo y yo.


De La palabra Rabia (Denes, 2005)

GÉNESIS

Comencé como un doble. Negando y negado, al renacer tanto higo
y no madera de su árbol, la cerveza y no cebada de una espiga, una sola,
y el alma en almácigos con la voz de mi mortal, con el pie de mi inmortal,
con el agua por delante: una fuente en el mundo y dios todo para mi sed.
Comencé las ilíadas sin parte, ni linaje.
Así me despedían: blanco entre las sábanas colgadas al aire
y hambriento por la forma, la verdad de un leño ardiendo: un fénix
con su pico atragantado de cenizas. Yo el funesto de los ojos
arrugados como vientres. La mancha sin causa en la madera fosilizada:
tu huella, la mía, formando un mosaico. Un vitral que consagra
tu memoria a una imagen. La nave de un templo que guarda los deudos:
mi cirio goteando tu poco de muerte.


PADRES

No venía al caso gritar, escribir, morir con el tinte
del amnios en nuestras caras: sí hallar a los hijos
que enredaron su planta en la misma hiedra
que nos hizo caer. Hablarles al oído: su sueño
tornándose un estado de gracia.
O que fueran las horas estos hijos de leche.
Les pedí que levantaran la hojarasca,
que me vieran las piedras: mi corazón allí,
el ramaje, la espesura. Ellos se levantaron,
sus ojos de arena. Ellos me dijeron
que mantenga la mirada. Y yo les mostré
nuestras barbas de padres.
Y ellos nacieron de nuevo,
pero de pie.


HERMANOS
1
Caían verdes los niños. Yo era uno de ellos,
buscando el molino, la memoria de verse
como una espiga más sobre el viento. Otra piedra
que ponga su peso en la memoria: renaciendo
la voz y el miedo a los rastros. Las estrellas dispersas
en medio de la taza, vestidos de blanco, rezando a las frutas
para que abran su estigma como un poco de voz.
Caían verdes los niños. Y los padres trenzaron
la niebla del mediodía, rompiendo ese vidrio.
Nacieron de las flores, a la espera del vuelo
que los hizo siemprevivos, sin rayo, ni lluvia.
Y yo supe que la vida es un cerco de líquenes
y que las horas son hermanas que peinan sus muñecas.
Caían verdes los niños: mis manos de aserrín,
cayeron después y no alcanzaron a recogerlos.


OFERTORIO
3
El camino hacia tu infierno está lleno de avellanas:
caminando me llevo a la boca algo de ellas.
¡Son mis pies los que dejan esta huella en el carbón!
Yo prefiero ser tu látigo, aunque no pondré mi rostro
en tu esponja de vinagre ni en tu paño de ramera.
¡He hurtado las monedas como todos los muchachos!
El sudor de mi mano tiene espumas de mar,
y mis dedos son finos como un hilo de seda.
¡Deja mortalizarme! Yo no quiero ser Midas,
no pretendo que mis dedos vuelvan oro cada cosa.
Córtame las plumas, que prefiero embriagarme:
dame un vaso y acompáñame. No pretendo ser Dédalo,
sino un ángel borracho que te beba como un hombre.
4
No pretendo esta miseria: yo no soy tu ciudad.
Ponte en cuatro, que aparezco; en setenta veces siete.
En tres ejes tu gloria se jura perfecta.
Tiene voz de niñita. Pero un niño como yo
va buscando sus heridas: aunque tú eres mi padre,
aunque yo soy el tuyo, no me seas vendado.
No me sean tus ojos quemados con carbones:
esta gloria no es un beso entre niño y niñita.
Camino con todos adonde las calles se repartan,
acaso como un delta, el mismo río que te nombra.
Así fueran los siglos un trigo para aves,
yo soy tu amortajado -¡Dime, tú, en qué vientre!-
tu piedra, como Biblia, transparente y único,
bajo un mar de medianoche. Pero no tu ciudad.


ANDRÓMEDA

Dijiste que hagamos otro padre sobre la tumba; que veamos los lirios
como cuando se humedecen las enaguas de tu madre alrededor de la noche.
Pero tu madre se contenta con cerrar los ojos, amarrarnos a la roca
con sus cabellos de madre, lo mismo que amarrara un ahogado a una burbuja.
Y por más que lo pidas, no vendrá ni un nautilo a apoderarse de tu cabeza,
ni me hará menos libre del semen de mis hermanos. No verá esta rompiente,
ni blancos los nudos de espuma en la recogida. Menos confundirá
nuestras entrañas con algas: los ojos de mi padre tras la impureza de la ola.


LA LLAMA

Tengo fiebre y tu mano me fue helada: era tuyo este signo de mi espanto.
Tengo muerte, y tu mano me fue canto, y me ciegas con tu ojo, y soy la nada.
Tu signo es como vaso, y lleva un signo, más otro por ventura de tu abrazo,
sin fin, en la ceniza yo lo cazo; y el rostro -que es el mío- le persigno.
Por más fría que estuviese tu mano, tu signo es mi retorno, y yo me agacho,
aunque ardiente en tu beso, lo reboto, y retrocedo al beso de mi hermano:
el signo de mi espanto era un muchacho, mirando cómo humea su Dios roto.
De El hijo de todos (Ediciones del 4 de Agosto, Logroño, 2006)

LA MORADA
1
No trates de hacer tu cama sobre el frío, que los gorriones dolerán:
yo tengo en mi casa unas jaulas con gorriones y se morirán todos
si es que tienes frío: y las jaulas torcerán sus barrotes sobre mi cara
si es que no te prevengo, si es que yo no te tapo con un trozo de pan.
Sobre un gorrión dormido en la estrella polar, yo no haré mi cama,
y no me haces caso. Tú no me sigues y caes sobre el viento,
y le mendigo a la noche un pedazo de cobija. Y te vuelves morado.
Le mendigo a los perros un trozo de piel para no ver tus dientes.
No trates de hacer tu cama sobre el frío ¡No estaré para lavarte!
No estaré para darte el vapor en la frente, leyéndote las aguas.
No estaré para contarte la saga de mis padres que un día partieron
a la aurora boreal -más allá de estos pastos- con zapatos de hielo.
Yo tengo en mi casa unas jaulas con gorriones y se morirán todos
si es que yo me olvido y no fundo los zapatos que tú te pusiste.
2
Yo tengo en mi casa una estrella de mar. Yo mismo la busqué:
puse aire en la alforja y fui a lo abisal a encontrar esa estrella,
porque la quería en tu barba, para que me vieras la albura
por debajo de la ola: yo quería también que tocaras la medusa
que me late acá adentro.Y si era dado de que a ti te gustara,
si es que te araba esa estrella y te la guardabas al fondo,
no tendríamos frío y cantaríamos la espuma igual que delfines.
Me dirías lo mucho que sabe una sal en los ojos: el mar,
ese ojo que espera tragarnos como yo. Tan igual. Otro ojo:
y espero tragarte. Y espero que sientas la estrella marina,
porque mi casa es la estrella, porque mi casa es el mar.
Y espero que haya un mar que te extienda hacia adentro.
3
Yo tengo en mi casa una página de libro: y tú lees y lees,
y como si fuera metáfora, veo que vas por el borde de una hoja,
como si fuera por el borde del tintero celeste, del mismo
que marca tus huellas y deja una estela de su propia saliva.
Digamos que tú te querías celeste, porque la tinta lo puede:
te quería en la impudicia, con la hombría de mi esposa.
Tu longitud de niño que se tienda en la tinta igual que en su cama,
y por más que chapotee, no vea reseca ni oleada su cal.
Pero no quieres leerte en mi casa, y te leo: asimismo te abro.
Imagino el jardín y las manzanas podridas por tanta llovizna.
A ti no te importa, porque vas colocando sobre ti las manzanas,
y las cuentas de a una mirando lo que hago. Y yo no hago más
que imaginarte -y te leo-; te lavo -y te leo-; y te quito el barro,
porque en mi casa no hubo barro más que yo y mi tinta.
Y lo sabes bien, y por eso vienes sobre un insecto y cuidas
que la tinta se espese. Y que yo me espese. Y me quede quieto.
4
Yo tengo en mi casa un puñado de hojas, y veo que el día
me las hace tierra. Yo veo que el día desnuda su esqueleto,
y las vuelve óxido. Y a ti no te importa porque vas desnudo:
tu nervadura articula el lenguaje del silencio. Y sabes que ella,
la muerte redonda, cabe en el clavo que afirma mi casa:
un pilar, una esquina, el cajón de un mueble. Y tú vas desnudo,
porque la muerte es el ropaje que no logra cubrirte,
así como mi casa me cierra los ojos y roza mi mejilla
con el mismo soplo con que apaga la vela. Yo tengo en mi casa
un puñado de hojas y vas con tus párpados y ya las barres.
Y todo el misterio es claro como un huevo, y la cáscara de calcio
te será nutritiva si la mueles con las palmas. Y todo el misterio
es tu voz de muchacho, tus cimientos de muchacho: esas manos
que saben tomar el insecto de la muerte y treparlo por los dedos
hasta que vuele a la bujía. Mi casa es la bujía. Y adentro te llamo.


PEDRO MONTEALEGRE (CHILE, 1975-2015)