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octubre 07, 2013

POEMAS DE ROBERT CREELEY

Foto: Elsa Dorfman


UN DÍA


Un día después del otro.
Encajan todos.
Perfectos.


ALGO

Me acerco con tal temblor
cauteloso y siempre
siento la pregunta, tonta al final,

cómo se supone
que se siente, después,
y por quién. Me acuerdo

de una vez en un cuarto alquilado
en la calle 27, la mujer que en ese tiempo
amaba, literalmente, después de

hacer el amor en la cama enorme
sentada frente a un lavatorio
con dos canillas, tenía

que hacer pis pero estaba nerviosa,
avergonzada, supongo,
de que la viera, a ella, que apenas

un momento atrás había estado
completamente abierta a mí, desnuda,
en la misma cama. En cuclillas,

con la cabeza reflejada en el espejo,
el pelo oscuro, toda
su cara, los hombros,

se sentó abierta de piernas, abrió
una de las canillas y orinó con timidez. Lo que el amor
podría aprender de una visión como esa.


LA FLOR

Creo que cultivo tensiones
como flores
en un bosque al que
no va nadie.

Cada herida es perfecta,
se encierra a sí misma en un
capullo diminuto, imperceptible,
y hace doler.

El dolor es una flor como aquella,
como esta,
como aquella,
como esta.



AUTORRETRATO

Él quiere ser
un viejo cruel,
un viejo hostil,
tan anodino, tan salvaje
como el vacío a su alrededor,

él no quiere compromisos,
ni ser bueno nunca
con nadie. Solamente ruin,
y definitivo en su brutal,
total, rechazo de todo.

Probó lo dulce,
lo amable, el “oh,
dame la mano”
y fue espantoso,
aburrido, brutalmente intrascendente.

Ahora se va a parar
sobre sus propias piernas que declinan.
Sus brazos, su piel,
día a día se arrugan. Y
ama, pero odia por igual.



EL PÁJARO

Qué me dijiste
que no te había escuchado.
Ella dijo que vio
un pajarito.

Dónde estaba.
En un árbol.
Ah, dijo él, pensé
que me hablabas a mí.


LOS CARTEROS DESHONESTOS

Agarran todas mis cartas
y las echan al fuego.
      Yo veo las llamas, etc.
Pero no me importa, etc.

Queman todo lo que tengo, o lo poco
que tengo. No me importa, etc.

El poema supremo, dirigido al
vacío –Esa es la audacia
que hace falta. Es algo
bastante diferente.



LOS CAMBIOS

La gente no actúa
en la vida real
como actúa
en la vida real. Son

más lentos
y registran los cambios pasivos
de la atmósfera.

O se convierten
en perros persas verdes  
y en pájaros.
       Cuando ves a uno
sabés que el mundo es un artilugio.
Que tiene proverbialidad.
Que la gente es pobre.



MÚSICA DE AGUA

Las palabras son una música hermosa.
Las palabras se reflejan como en el agua.

Música de agua,
sonora en el claro,

lejos de los botes,
las hojas, los pájaros.

Buscan un lugar
donde quedarse y comer—

ningún significado,
ninguna conclusión.



EL MUNDO

Tanto quería yo
tranquilizarte, quería
que el hombre que confundiste conmigo

te consolara, se levantara
y fuera hasta la ventana
a correr las cortinas, 

como me pediste,
para ver
la silueta de los árboles
en la noche, afuera.

La luz, amor,
la luz que sentimos entonces ,
grismente, fue, lo que
entró, sobre nosotros, no
solamente mis manos o las tuyas,
o una humedad tan acogedora,

sino, en la oscuridad, después,
mientras dormías, la figura
gris que se acercó tanto

y se inclinó sobre nosotros,
entre nosotros, mientras
dormías, inquieta, y

mi propia cara tuvo
que verla, y ser vista, era el hombre, tu

hermano perdido gris cansado
desconcertado, sin uso, intacto,
odiado por el amor, y muerto,

pero no muerto, por un
instante, me vio, a mí,
como si fuera yo el intruso y no él.

Traté de decir: está
todo bien, ella
es feliz, ya no

hacés falta. Dije,
está muerto, y se fue
mientras te movías
y despertabas, al principio con miedo,
después te enterabas por mí
de lo que había pasado—

y entonces la luz
del sol que llegaba
por una mañana más
en el mundo.


LA ADVERTENCIA

Por amor te partiría
la cabeza y te pondría
una vela detrás
de cada ojo.

El amor está muerto
si nos olvidamos
de las virtudes de un amuleto
y de la sorpresa.



EL RITMO

Todo es un ritmo,
desde el cerrarse
de una puerta hasta el abrirse
de una ventana.

las estaciones, la luz
del sol, la luna,
los océanos, el crecimiento
de las cosas,

la mente de los hombres,
íntima, que vuelve a ellos
otra vez,
creyendo que el final

no es el final, que vuelve
atrás el tiempo,
ellos muertos pero
con alguien por llegar.

Si estoy muerto en la muerte,
en la vida también
me muero, me muero...
Y las mujeres lloran y se mueren.

Los chicos crecen
hasta ser solo viejos.
El pasto se seca,
la potencia se va.

Pero se encuentra con otra
que vuelve, oh no la mía,
no la mía, y
a su tiempo se muere.

El ritmo que se proyecta
desde sí mismo continúa
doblegándolo todo con su fuerza
de la ventana a la puerta
del techo al piso,
luz al abrirse,
oscuridad al cerrarse.



LA CONSPIRACIÓN

Vos mandame tus poemas
que yo te mando los míos.

Las cosas tienden a despertarse
hasta con una comunicación casual

Déjennos de pronto
proclamar la primavera. Y burlarnos

de los demás,
de todos los demás.

Te voy a mandar una foto también
si me mandás una tuya.



LA PROPUESTA INDECENTE

Si nunca hacés nada por nadie
estás a salvo de la tragedia de las relaciones humanas.

Si en silencio y como en otro tiempo
ocurre el avance de lo inesperado:

mirarlo es más
de lo que fue. Dios sabe
que nada está bien hecho, que nada
es todo lo que hay. El egoísta

inseguro no es bueno
para sí mismo.



 Versiones en castellano de Sandra Toro


One day

One day after another—
Perfect.
They all fit. 



Something

I approach with such
a careful tremor, always
I feel the finally foolish

question of how it is,
then, supposed to be felt,
and by whom. I remember

once in a rented room on
27th street, the woman I loved
then, literally, after we

had made love on the large
bed sitting across from
a basin with two faucets, she

had to pee but was nervous,
embarrassed I suppose I
would watch her who had but

a moment ago been completely
open to me, naked, on
the same bed. Squatting, her

head reflected in the mirror,
the hair dark there, the
full of her face, the shoulders,

sat spread-legged, turned on
one faucet and shyly pissed. What
love might learn from such a sight.



The flower

 I think I grow tensions
like flowers
in a wood where
nobody goes.

Each wound is perfect,
encloses itself in a tiny
imperceptible blossom,
making pain.
Pain is a flower like that one,
like this one,
like that one, like this one. 



Self-Portrait

He wants to be
a brutal old man,
an aggressive old man,
as dull, as brutal
as the emptiness around him,

He doesn’t want compromise,
nor to be ever nice
to anyone. Just mean,
and final in his brutal,
his total, rejection of it all.

He tried the sweet,
the gentle, the “oh,
let’s hold hands together”
and it was awful,
dull, brutally inconsequential.


Now he’ll stand on
his own dwindling legs.
His arms, his skin,
shrink daily. And
he loves, but hates equally.



The bird

What did you say to me
 that I had no heard.
She said she saw
 a small bird.


Where was it.
 In a tree.
Ah, he said, I thought
 you spoke to me.

He doesn’t want compromise,
nor to be ever nice
to anyone. Just mean,
and final in his brutal,
his total, rejection of it all.


The dishonest mailmen

They are taking all my letters, and they
put them into a fire.
    I see the flames, etc.
But do not care, etc.


They burn everything I have, or what little
I have. I don’t care, etc.


The poem supreme, addressed to
emptiness –this is the courage
necessary. This is something
quite different.



The changes

People don’t act
like they act
in real life
in real life. They


are slower
and record the passive changes
of atmosphere.


Or change themselves
into green persian dogs
and birds.
    When you see one
you know the world is a contrivance.
It has proverbiality.
People are poor.



Water Music

The words are a beautiful music.
The words bounce like in water.

Water music,
loud in the clearing

off the boats,
birds, leaves.

They look for a place
to sit and eat--

no meaning,
no point.



The World

I wanted so ably
to reassure you, I wanted
the man you took to be me,

to comfort you, and got
up, and went to the window,
pushed back, as you asked me to,

the curtain, to see
the outline of the trees
in the night outside.

The light, love,
the light we felt then,
grayly, was it, that
came in, on us, not
merely my hands or yours,
or a wetness so comfortable,

but in the dark then
as you slept, the gray
figure came so close

and leaned over,
between us, as you
slept, restless, and

my own face had to
see it, and be seen by it,
the man it was, your

gray lost tired bewildered
brother, unused, untaken -
hated by love, and dead,

but not dead, for an
instant, saw me, myself
the intruder, as he was not.

I tried to say, it is
all right, she is
happy, you are no longer

needed. I said,
he is dead, and he
went as you shifted
and woke, at first afraid,
then knew by my own knowing
what had happened -

and the light then
of the sun coming
for another morning
in the world.



The Warning

For love-I would
split open your head and put
a candle in
behind the eyes.

Love is dead in us
if we forget
the virtues of an amulet
and quick surprise.



The Rhythm


It is all a rhythm,
from the shutting
door, to the window
opening,

the seasons, the sun's
light, the moon,
the oceans, the
growing of things,

the mind in men
personal, recurring
in them again,
thinking the end

is not the end, the
time returning,
themselves dead but
someone else coming.

If in death I am dead,
then in life also
dying, dying...
And the women cry and die.

The little children
grown only to old men.
The grass dries,
the force goes.

But is met by another
returning, oh not mine,
not mine, and
in turn dies.

The rhythm which projects
from itself continuity
bending all to its force
from window to door,
from ceiling to floor,
light at the opening,
dark at the closing.


The Conspiracy

You send me your poems,
I'll send you mine.

Things tend to awaken
even through random communication

Let us suddenly
proclaim spring. And jeer

at the others,
all the others.

I will send a picture too
if you will send me one of you.


The Immoral Proposition

If you never do anything for anyone else
you are spared the tragedy of human relation-

ships. If quietly and like another time
there is the passage of an unexpected thing:

to look at it is more
than it was. God knows

nothing is competent nothing is
all there is. The unsure

egoist is not
good for himself.





ROBERT CREELEY (EE.UU., 1926-2005)

octubre 06, 2013

POEMAS DE JOSÉ CORONEL URTECHO


HIPÓTESIS DE TU CUERPO

                I

Sé que no me creerán como a espejo sin fondo
que el movimiento clava tu vórtice de armadas
donde momentos miles primeros segundos en roca a pique
ya me esperaban en ti girando.

Aunque dijera que no tenías mar
ni que toda tu espuma en tu interior de piedra habita
m por sangre espumosa esculpida menos viva
ni carcomida,
sino por la frecuencia de tus pecas algo se congregaba.

Porque esperaban la que eras visible
si es que alzabas las manos de concreto
puesto vestido de labrador ya no tarjeta de visita
mientras hay llamamiento de flores a piano
y con tu duelo gigantesco gastas otra violeta
si solitaria,
lo cual no puede aunque posible.

Todo ello en brisa regular compuesta a sentimiento...

Porque esperaban miedo que te clamara a muerte:
«Yo te comparo a un faro»
explicando tu pelo despacio de noche.

No es comparando.

                II

Yo te proyecto desnuda por dentro
como paloma leona interior a la tierra
sin otra sustancia marina que tormenta.

Muerte vida.

Pues o no pasajero por tu frente
(no en pensamiento aquí ni con veneno
que ya serpiente río al pie descabezado
no deja a playa crespa a cantos de sirena
que foca hieda espuma se deshile
ni húmeda luna en brama de animales
largo del arca, dentro quedas mansa
de leonas de palomas de elefantes)
por tu carne de piedra a tu pecho de leche.
Mito en resumen, pero toco.

Vida muerte.

Cuanto camino da a tu ombligo
si echo raíces ánclote a fondo puerto de tierra
puerta a mi tierra tuya a cerrojo sagrada.

Tesomosme, Mesomoste.

Cávote sepultura en mi otro sexo.
Cávame sepultura en tu otro sexo.
Muéreme Vívote Víveme Muérote
No nos distingo.

Sésamo.



                III

Confieso que te arribo puerto si subterráneo
como a la roca en sueño vegetal dormida viva
tengo mi casa allí donde mi araña espero ciego
lo mismo vivo o muerto que tu secreto como silencio.



PEQUEÑA ODA A TÍO COYOTE


¡Salud a tío Coyote,
el animal Quijote!

Porque era inofensivo, lejos de la manada,
perro de soledad, fiel al secreto
inquieto
de su vida engañada
sufrió el palo, la burla y la patada.

Fue el más humilde peregrino
en los caminos de los cuentos de camino.

Como amaba las frutas sazonas,
las sandías, los melones, las anonas,
no conoció huerta con puerta,
infranqueable alacena,
ni propiedad ajena,
y husmeando el buen olor de las cocinas
cayó en la trampa que le tendieron las vecinas
de todas las aldeas mezquinas
y se quedó enredado en las consejas
urdidas por las viejas
campesinas.

Y así lo engendró la leyenda
como el Quijote de la Merienda.

Pero su historia es dulce y meritoria.

Y el animal diente-quebrado,
culo-quemado,
se ahogó en la laguna
buceando el queso de la luna.
Y allí comienza su gloria
donde su pena termina!

También así murió
Li-Tai-Po,
poeta de la China.


    
IDILIO EN CUATRO ENDECHAS

        I

De nuevo. Sí. De nuevo
siento que voy, que llevo.

En el tren, en los trenes,
siento que vas, que vienes.

Inútil preguntar
a la tierra, a la mar,
a la estrella polar.

Ni la arena, ni la espuma, ni la estrella
darán razón de ti. De ella.
Pero te esperaré. Te espero en las esquinas,
a ver si vas, si ves, si lo adivinas.

        II

Te quiero
en diciembre, en enero.
Te quiero día a día, el año entero.

Te quiero
bajo el naranjo y bajo el limonero.

        III

Ya parece que sí, que te das, que te entregas.
Pero te busco a tientas, busco a ciegas,
busco donde no estás, donde no llegas.

Tus manos en mis manos tiemblan de frío.
¿En dónde está tu corazón, en dónde el mío?
En tu abandono estás desfallecida.
¿Qué se hizo tu sangre, tu vida?

No sabes tú, ni quieres
saber quién soy, quién eres.
Despierta. Escucha, escucha lo que digo.
Lejos estás de mí si estás conmigo.

        IV

Olvida
mi vida, tu vida.
Mira que el día nuevo
es tiempo de relevo
y deber militar.

Vienen tiempos de guerra
y de sangre en la tierra,
en el aire, en el mar.

Deja el recuerdo perdido
en el mar del olvido.
Deja el recuerdo en el mar.

Mira que tú has nacido
sólo pra el olvido,
sólo para llorar.

Olvidar y llorar en el mar.




EL TIGRE ESTÁ EN LA NIÑA

                                                                 Tiger! Tiger! burning bright
                                                                 In the forest of the night
                                                                                              William Blake


El tigre está en los ojos
Preso entre curvas mansas, perezosas
Despertando del lodo como vegetaciones
Entre panales y gorgeos al borde de la cama
El grifo abierto, el rumor, el vapor de la bañera
El zumo de naranja, las tostadas
Todo lo que se apunta con la lengua del lápiz
El gesto de la mano que suelta una paloma
Los pechos como nidos ocultos en las ramas
Y una serpiente dulce como un canto
Entre viejas consolas y entre jaulas de flores

Buenos días, muchacha hace tiempo olvidada
No despiertes del todo en la visita
Sigue tus infalibles líneas ecuatoriales
Siempre dormida, virginal, obscena

Conoces tú a la dama de la mano en el pecho?
El tigre está en la niña del ojo de la mujer.



ODA A RUBÉN DARÍO

“¿Ella? No la anuncian. No llega aún.”
Rubén Darío. Heraldos


I
(Acompañamiento de papel de lija)

Burlé tu león de cemento al cabo.
Tú sabes que mi llanto fue de lágrimas,
i no de perlas. Te amo.
Soy el asesino de tus retratos.
Por vez primera comimos naranjas.
Il n´y a pas de chocolat —dijo tu ángel de la guarda.
Ahora podías perfectamente
mostrarme tu vida por la ventana
como unos cuadros que nadie ha pintado.
Tu vestido de emperador, que cuelga
de la pared, bordado de palabras,
cuánto más pequeño que ese pajama
con que duermes ahora,
que eres tan sólo un alma.
Yo te besé las manos.
“Stella —tú hablabas contigo mismo—
llegó por fin después de la parada”,
i no recuerdo qué dijiste luego.
Sé que reímos de ello.
(Por fin te dije: “Maestro, quisiera
ver el fauno”.
Mas tú: “Vete a un convento”).
Hablamos de Zorrilla. Tu dijiste:
“Mi padre” i hablamos de los amigos.
“Et le reste est literature” de nuevo
tu ángel impertinente.
Tú te exaltaste mucho.
“Literatura todo —el resto es esto”.
Entonces comprendimos la tragedia.
Es como el agua cuando
inunda un campo, un pueblo
sin alboroto i se entra
por las puertas i llena los salones
de los palacios —en busca de un cauce,
del mar, nadie sabe.
Tú que dijiste tantas veces “Ecce
Homo” frente al espejo
i no sabías cuál de los dos era
el verdadero, si acaso era alguno.
(¿Te entraban deseos de hacer pedazos
el cristal?) Nada de esto
(mármol bajo el azul) en tus jardines
—donde antes de morir rezaste al cabo—
donde yo me paseo con mi novia
i soy irrespetuoso con los cisnes.


II
(Acompañamiento de tambores)

He tenido una reyerta
con el Ladrón de tus Corbatas
(yo mismo cuando iba a la escuela),
el cual me ha roto tus ritmos
a puñetazos en las orejas…
Libertador, te llamaría,
si esto no fuera una insolencia
contra tus manos provenzales
(i el Cancionero de Baena)
en el “Clavicordio de la Abuela”
—tus manos, que beso de nuevo,
Maestro.
En nuestra casa nos reuníamos
para verte partir en globo
i tú partías en una galera
—después descubrimos que la luna
era una bicicleta—
y regresabas a la gran fiesta
de la apertura de tu maleta.
La Abuela se enfurecía
de tus sinfonías parisienses,
i los chicuelos nos comíamos
tus peras de cera.
(Oh tus sabrosas frutas de cera)
Tú comprendes.
Tú que estuviste en el Louvre,
entre los mármoles de Grecia,
y ejecutaste una marcha
a la Victoria de Samotracia,
tú comprendes por qué te hablo
como una máquina fotográfica
en la plaza de la Independencia
de las Cosmópolis de América,
donde enseñaste a criar Centauros
a los ganaderos de las Pampas.
Porque, buscándome en vano
entre tus cortinajes de ensueño,
he terminado por llamarte
“Maestro, maestro”,
donde tu música suntuosa
es la armonía de tu silencio…
(¿Por qué has huído, maestro?)
(Hay unas gotas de sangre
en tus tapices).
Comprendo.
Perdón. Nada ha sido.
Vuelvo a la cuerda de mi contento.
¿Rubén? Sí. Rubén fue un mármol
griego. (¿No es esto?)
“All’s right with the world”, nos dijo
con su prosaísmo soberbio
nuestro querido sir Roberto
Browning. Y es cierto.

FINAL
(Con pito)

En fin, Rubén,
paisano inevitable, te saludo
con mi bombín,
que se comieron los ratones en
mil novecientos veinte i cin-
co. Amén.




(de “Pol-la D'Annanta Katanta Paranta”, 1970)


JOSÉ CORONEL URTECHO (NICARAGUA, 1906-1994)