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octubre 30, 2012

CARTAS DE ALEJANDRA PIZARNIK A SILVINA OCAMPO



I

Tarjeta con una reproducción de Robert Vickrey: The Labyrinth, tempera, 1951 -Whitney Museum of American Art. El cuadro representa a una monja de espaldas, con una vela en la mano, reflejándose en la pared de madera de un laberinto.
Querida Silvina, aún no llegó su carta. No llegó porque yo la esperaba. Es la vieja historia.
Hablé con Murena. Se siente mal, está con un principio de surmenage y no fue y no irá a Sur no sé hasta cuándo. Por favor ¿querría Ud. misma darle su relato a Vera Macarow? O, si prefiere, me lo da a mí y yo se lo llevo. O, si desea, esperamos a que Murena se restablezca. Por mi parte prefiero la primera posibilidad o la segunda, así sería más rápido.
Espero que esté escribiendo el relato publicable en Francia.
Hasta pronto, querida Silvina.
Suya,
Alejandra



II

Dorso de sobre con remitente en el sobre rosado, lacrado, con sello de 6 de diciembre de 1969:
Leaelidiota. montevideo 780. 7. C, Capital
Quien siente mucho, se jode y no encuentra palabras y entonces no habla y es ésa su condena. Me apresuro a emitir mil gracias por las flores que recibí gracias a vos el sábado 29/11/69 a las 7 u 8 del crepúsculo, son tuyos o no los dibujos o incisiones o mascarillas...
Un abrazo breve
para que admires qué
pronto conseguí un
gravador de papeles
como el tuyo,
A.

PS
También es inesencial si las incisiones que representan rostros en los pétalos aluden en mi rostro o al de Pompidou (me salió un chiste malo: La Pompidour ¿no seré yo, carajos?).

En tinta naranja, al reverso
Adjunto Redon y la preciosa niña que pone en erección las orejas y los codos. Borrá, tachá o rompé las leyendas idiotas, s.t.p. No te diré jamás el nombre del que hizo la niña del culo airoso. O quizás...

Acompaña en hoja aparte una reproducción de una litografía de Odilon Redon, Sour la Coupe (Dans le Rêve, 1879). A la izquierda, en tinta azul:
Silvina: c'est mon préféré (1).
Hay otra reproducción sobre la cual ha escrito Alejandra:
O. Redon: “Monoplano dotado de un ojo plástico y representando la concha de tu hermana” (los críticos me acusaron de refinado hasta la “decadencia”)

Hay otra reproducción sin autor ni título que representa a una muchacha desnuda internándose en un bosque y dejando atrás una enorme oreja. Alejandra ha escrito transversalmente en tinta azul al borde del dibujo:
Concha Unamona: “Del culo trágico de la vida” seguido de “¡Adentro!”

Acompaña también una figurita que representa a una niña con cesta llena de flores – en la falda ha escrito Alejandra:
Gracias por las flores.


(1). “Silvina: es mi preferido”.




III

Tarjeta minúscula con tres niñas-ángeles en la nieve -la más pequeña avanza con un farol
Señores de ahí arriba: para Silvina exigimos todas las alegrías suaves e intensas, y que escriba muchísimo, y que sea como es si bien la aceptamos de todos modos si llegara a cambiar.
Otrosí: deseamos para ella todo el bien
Alejandra




IV

Sobre minúsculo con misiva también minúscula en papel de seda con una banda roja en el borde superior

Ere du cure-dents (2)

“No habrá ninguna igual” dijo mirando a Sylvette. Pero si Sylvette no se pone a escribir como Balzac, su amiguita Sacha tomará severas medidas. Entretanto le sonríe porque después de todo, ¿qué? Después de todo ¿qué?
 


(2). Era del palillo.




V

Dedicatoria de una separata titulada “Relectura de Nadja” de André Breton -Por Alejandra Pizarnik. (Testigo, n° 5, Buenos Aires, enero-marzo de 1970). La caligrafía es ornamental, en tinta verde con flores y trazos exagerados.
Para Silvina un articulito demasiado intimidado por el amor al poeta (lo escribí para la NRF “en ocasión” de la desaparición (palabra encuadrada en fucsia) de André Breton (la “A” de André es muy alta y dibujada en fucsia y verde), un señor desconocido, por cierto).
No lo leas: te aburrirás porque es aburrido. Tu muy Alejandra Alejandra Alejandra.

Al margen, transversalmente:
(no lo dedico también a Adolfito para que se sienta libre de no leer esto que no [tachado por Alejandra]).

En el texto del artículo, Alejandra ha añadido en forma manuscrita, en tinta verde, referencias que no aparecen en el texto impreso:

P.13, cita: La conmovedora expresión de noche de verano prometida...

Añadido por Alejandra en el margen superior:
1 – d'Arnim: prefacio de Breton a Contes Bizarres
Idem, cita: (...tú no tendrás en esta vida otros placeres que aquellos que se prometen a los niños mediante la idea de grutas encantadas y fuentes profundas).


Añadido por Alejandra en el margen inferior:
2- Palabras de Günderode (Carta de Bettina van Brentano)

Idem, cita: Mi propia aparecida condenada a mi forma en este mundo (…) Y yo salí de mí siendo yo y siendo ajena lo mismo que las sombras.

Añadido por Alejandra en el margen inferior:
3 y 4- Versos de Olga Orozco.

P. 16, cita: “Sueña en ella; no busques más respuesta”

Añadido por Alejandra en el margen inferior, en tinta violeta:
Hölderlin

P. 18, al pie del artículo, en tinta verde:
escrito en 1966




VI


Tarjeta con dos tréboles, uno violeta y otro celeste, sobre fondo rectangular verde enmarcado en celeste.
Silvina:
hoy me pregunté:
¿cómo sería el mundo si Silvina no hubiese nacido?
Gracias
Tuya
Alejandra


Escrito transversalmente en el borde izquierdo:
Silvina Silvina Silvina Silvina




VII

JUEVES 26, A LAS 5 DE LA TARDE
Silvina, Sylvie, Sylvette, te llamé y nadie contestó. Por eso te escribo. Es algo muy simple (“c'est aussi simple comme une phrase musicale”(3)) y que puede formularse más o menos así: la habitación se balancea y oscila como un barco. Cuando te llegue esta cartita ya no se moverá más mi cuarto, gracias a vos y un poco gracias a mí, porque te escribo en vez de quedarme “inmoble” (lo descubrí ayer). En suma, quisiera, al final de todo, poder decir como el Poeta:
“on n'a pas été des lâches
on a fait ce qu'on a pu”. (4)
Por otra parte, mi cuarto es poco alentador. Ayer, decidida a reparar los daños que me causó la tormenta -la traidora! con lo que me gusta!- arrojé todo o sea libros, discos y cahiers al suelo a fin de ordenar ese conjunto de un modo más inteligente. Como no me animo a regalarte discos (salvo del estilo del de Salónica) me apresuro a contarte que ya se consiguen las piezas para clave de COUPERIN. La clabicembalista (!) se llama ETA HARICH SCHNEIDER. Título general: “Música para clave de Couperin”
Ignoro cómo le caerá a la edipita Edith el nombre de ETA. Además Couperin se asocia con couper (5) y Schneider si bien significa sasstre, alude también al verbo cortar.
Moraleja: no darle a Edith una tijera de sastre pues no vacilará en cortar el disco en dos partes: le derrière et le devant(6). Le derrière es algo que no se toca sin ser un instrumento. Le devant es algo que se que se que se (se acabó la cinta, oh mi complejo de Persefone, oh mis ganas de Amaltea, etc.).
Ahora me siento mejor, Sylvette (no habrá ninguna igual) y te bendigo desde el fondo de los fondos de mi casa y de mi raza (de la que me siento desunida, sin embargo los oigo allá lejos cantarme sus ensalmos). Dije ensalmos y el barco se detuvo. Silvina, chérie, escribí mucho: si no lo hacés vos ¿quién lo hará, entonces? Te lo reitero, lo sé; volveré a decirlo, ahora y siempre. Algún día me contarás un cuento con caballos de calesita? “Yo he sufrido tanto.
¿Me lo contarás algún día?” Gracias (estoy muy bien)
y un abrazo matemático de
A.
P.S.
Matemático porque releí el bellísimo “Les nombres d'or”.

P.S. (b)
este jardincito se formó mientras te escribía, S. tan esto y aquello, tan Sylvette y además tan de salir de sí por eso Sylvette “cuaja” (sic mis amigos de Españia) a las maravillas.
Jardín de Sylvette a la hora de las maravillas
La tarjeta muestra un campo en fondo rojo con flores rosas y naranjas.





(3). “Es tan simple como una frase musical”.

(4). “No hemos sido cobardes
        Hemos hecho lo que pudimos.” 

(5). “Cortar” 

(6). “El trasero y el frente”.




VII

SIN FECHA

Silvina querida, te dejo los fósforos a ver si escribís otro cuento (por favor) con y acerca de y cerca del fuego. (“vivir ardendo / e non sentir il male” dice -y perdón por las faltas- la adorable Gaspara Stampa). Y luego: “Que no haya más finito ni infinito. Que solamente el amor vuelto fuego perdure.”
Tuya
A.




IX

Sobre minúsculo que dice en el ángulo izquierdo en tinta verde:
I'm an old story
qui suce an ice-cream under
the old-time music (7).
Sylvette Ocampo
Posadas 1650 – 5° piso
Buenos Aires


Al dorso se lee el remitente: Sachenka – Montevideo 980. 7° C
Yes, the sea is blue, so blue
the sea is blue
Du hast kein Herz, Pedro und ich liebe dich so (8).
(Para Pierre y Para Elisa).

Transversalmente a la izquierda
And the green moon(9) Valéry. A la derecha: Je suis l'inconsolée... (10)

Adentro, en una pequeña hoja anaranjada
FAZ 1
Toscana – Toscana 1869
que te sirva de lección / y que seas como sos / o como quieras / stop / pues se te quiere / se te quiere / se te quiereeeeeeeeeeeeeeemem kan ti siz de pilil asis a puál opré di puale. Gare oz anges, ma amie. Ne ríz pa tant de glas de crém ris car tut le mond en parle. Suá er´z, ma biche; suá gé, mon p'tit.
P.D. Gare ó puals qe ti trouv dan la súp. Ne dans pas en les avalant (11).
Quiero ir a las islas Sandwich!
PRIMOR 2 Riga Riga 1866 pas de 69
Je sus la Mère Lachaize
Lâchez-tout
et laissons que le monde se réduise â un seul bois noir pour nos yeux étonnés (12)
(Bravo!)




(7). “Soy una vieja historia
chupando un helado
bajo la vieja música”

(8). “Sí, el mar es azul, tan azul
el mar es azul.
No tienes corazón, y te amo tanto, Pedro.”

(9). “Y la verde luna”.

(10). “Soy la desconsolada”.

(11). Las frases escritas en francés remedan una escritura fonética a veces difícil de descifrar.
“Aun cuando chupes píldoras desnuda, sentada cerca del fuego. Cuídate de los ángeles, amiga mía. No te rías tanto del helado de crema rusa porque todo el mundo lo comenta. Sé feliz, mi cervatilla; sé alegre, mi niño.”
P.D. “Cuidado con los pelos que encuentres en la sopa. No bailes mientras los tragas.”

(12). “Soy la Madre Lachaise (Alejandra se refiere aquí al cementerio de París llamado Père Lachaise)
Suelten todo
y dejen que el mundo se reduzca a una sola madera negra para nuestros ojos asombrados.”




X

SIN FECHA
Sobre minúsculo que dice en el ángulo derecho:
El Proceso
en tinta verde -y luego, abajo:
Sra. Doña Silvina Ocampo de Bioy - Posadas 1650/ 5° - Capital.

En el dorso, con tinta verde, dice como remitente:
“VILLA LOS NUEVOS NUEVE CANARIOS” - TORTUGUITAS - Aquiles esq. Zenón (frente a Chuang Tzu) - San Agripa de Areco.

Transversalmente a cada lado del sobre, en tinta roja, se lee a la izquierda:
CARTERO: lea EL Castillo y del lado derecho: Cada cual tiene el Kafka que merece.




XI

SIN FECHA
Sobre minúsculo de color rosado, dirigido a
Madame Silvina OCAMPO de Bioy - Posadas 1650 - Buenos Aires y atrás en el remitente:
Alejandra Pizarnik, Montevideo 980, Cap. Federal -

todo en tinta roja. Abajo del remitente en tinta azul:
ETANG BLEU - La Table Ronde

y más abajo en tinta verde:
LA FORET DES DRAGONS

y a la izquierda transversalmente:
Tombeau de Merlin (13)

y a la derecha:
VIVIANE LA FEE.

Del lado interior del sobre se lee:
merda! soy lúcido! F. Pessoa

Minúscula hojita roja, escrita en tinta negra:
Sylvette: decí que sí, decí sí, a ber ¿qué vas a ser cuando seas grande? Yo seré todo menos partera o portera porque odio el Partenon. Cantemos en coro: que se muera la (tachadura) cultura para que biba la POESIA.


(13). Tumba de Merlín.




XII

SIN FECHA
Querida Silvina, le ciel est si bleu, si tendre (14), muy parecido a tu sonrisa. Pero ayer a las 20 horas no fue así pues no sé por qué, sobre el celestegrisrosa del crepúsculo vino una nube enorme, enorme, y también negra, y también erizada, como hecha de la materia de un gato electrizado, quiero decir de la piel de ese gato que por otra parte nunca vi sino dibujado en una historieta.
Me siento muy orgullosa y con un poquito de miedo -a causa de la responsabilidad que implica- escribiendo con tu lapicera. Tengo que acostumbrarme a ella pues exige una impetuosidad y una generosidad y una entrega propias en mí de un instante privilegiado y en vos de tu estado natural de ser y de estar. (Se entiende algo o es cierto que el sol me inmovilizó el pensamiento?). Quiero decir que no será extraño si ella cambia de forma –y sobre todo el sentido- de mis poemas venideros. (Cuando yo tenía 6 años me pasaba la vida escribiéndoles a los Reyes Magos –no sólo en su día sino en cualquier otro- pidiéndoles una lapicera que supiese sumar, restar y dividir sola; ella dirigiría mi mano derecha mientras la izquierda, debajo del pupitre, da vuelta las páginas del libro de cuentos que leo mientras la lapicera se las arregla mágicamente para hacer de mí el genio de las matemáticas. Esto es idiota pero no hago más que recordarlo desde el lunes).
Encontré un librito de Old Montaigne que por momentos es muy delicioso: “Sur le plus beau trône du monde on n’est jamais assis que sur son cul”(15).
¿Te deje muy triste el otro día? Espero que no. Confío en que no. Aun así, y aunque maldita la gracia que me hace tender mi tristeza sobre la mesa como un mapa, aun así es una Gran Prueba de Amistad de mi parte esto de no sonreír todo el tiempo y de no decir chistes todo el tiempo, que es lo que hago con 99 de cada 100 personas que conozco. Quiero decir que revelar la tristeza es algo así como la máxima confesión (al menos, en mi caso). Pero me horroriza pensar que pude comunicártela. Ojalá que el peregrino la haya disipado si es que no la dejé al irme.


Minúsculo dibujito de una niña arrastrada por –o arrastrando- un cometa-flor

Estuve pensando mucho en lo que dijiste sobre la continuidad del poema, aquello de que un verso llama a otro.
Creo que te va a encantar como a mí la dama que está a la izquierda, en el primer plano, vestida de azul, dueña de una lujosa cola blanca, parecida –si j’ose dire (16)- a la de un caballo. Aunque temerosa de exagerar, me he atrevido a pensar que también sus finas y blancas piernas tienen un no sé qué de equino. (En las noches de invierno ella galopa con sus piececitos vestidos de azul y danza, danza de alegría, de miedo, danza para alegrar su pequeño corazón, su corazón de madera, su corazón de buena suerte).

Minúsculo dibujo de una niña llevando una flor

Por primera vez, después de muchos meses, leí un diario. Al dejarlo he sentido deseos de ir a Uganda. Habría que traer a la Mère Ubu y al Père Ubu como reyes.
Vengo de un paseo de cuatro horas solitarias en bicicleta. Por eso la carta está girando (“elle tourne, elle tourne comme dans les rêves de la reine folle...(17)”).
J’e t’embrasse (18)
Alejandra




(14). “El cielo es tan azul, tan tierno”.

(15). “En el trono más hermoso del mundo uno no se sienta sino sobre su culo”.

(16). “Si me atrevo a decir”.

(17). “Ella gira, gira como en los sueños de la reina loca...”

(18). “Te beso”.




XII

B.A., 3/IV/1970 - A SILVINA
Chére musicienne du silence (19) (palabras esscritas en tinta verde),
por favor, no digas: “¡Qué decadencia! Escribe con una lapicera a bolilla!” puesto que se trata de uno de los juegos fortuitos del azar. Sucede que el domingo pasado (se) escribí(ó) un diálogo entre marionetas. Mi preferida era -te será fácil imaginarlo- una marioneta notoriamente minúscula que a una pregunta acerca de su identidad dice ser “un enano a secas” llamado Zacarías Bienvenido Cipriano, autor de una pieza teatral llamada como él, es decir: los pompones (subrayado en verde) (Prosigue mi texto con otros avatares no menos urgentes para la humanidad hasta que (se me) escribe/escribo esta frase:
El hada está mamada (subrayado en verde) -dijo un pompón (subrayado en fucsia).
¿Qué decirte si ya sonreíste y ya sentiste lo que sentí al sonreír y leer mi frasecita? Pero -¡oh manes de Coleridge! sonó el timbre y un amigo se abalanzó a los gritos de “soy feliz y te traje un regalo”. El regalo era una caja con cositas que te encantarían si bien nada supera la gracia de esta deliciosa lapicerita cuyo extremo aparece abrigado ¡por un POMPON! Tiernísimo, azul, invernal, anhelante de nieve y... “ça chauffe le coeur” (20), dije a mi amigo y a vos.
Esta escena banal marcó el fin de una semana de: tengo que tirarme por la ventana (subrayado en negro). El mismo amigo recién venido de Parigi me entregó una cinta grabada “para vos por el amigo Julio (CORTÁZAR)(subrayado en verde). Ayer fui chez Olga -dueña del mismo enorme grabador que tiene Julio- y, a pesar del pompón, el asma no me dejaba, no me soltaba, no quería que yo respirase, como, por ejemplo, mi “empleada”, que, hoy lo supe, tiene este nombre: Emma Victoria Paz.
Empieza la cinta. A la 2a. frase me pongo los lentes oscuros. A la tercera me pongo a dibujar y a fingir que solo me importa ese muñequito (¿Zacarías?) huido de mi pluma. Es simple: Julio me habla como por teléfono, es tal hora, hago tal cosa, llegó tu libro “Nombres y Figuras” (ese opúsculo plateadito impreso en la Madre Patria que nos parió), lo miro, lo abro; ese título del primer poema es un blue de Bessie Smith ¿no lo escuchaste en mi casa?, a ver, voy a leerlo -y lo lee en voz viva, y lo comenta y lloré como 1339 perritos recién nacidos- ignoro si Olga se dio cuenta de que yo no cesaba de dibujar sin nada ver porque el llanto era como una lluvia adherida a la ventana. Qué simple y terrible, Sylvette, ese encuentro (subrayado en verde) entre Julio y yo en el espacio o herida de un librito solitario a nadie destinado. No dejes de verlo a Julio, su n° está en la guía, no dejes de decirle que por llorar gracias a él pude respirar como la reina de los respirantes, no dejes de decirle que el mero hecho de que él, Julio, exista en este mundo, es una razón para no tirarse por la ventana. Julio, vos, Adolfito, Octavio...Pienso que están aquí (así como Hölderlin, cuando una noche “me dijo”: “Estás llorando porque el amor ha muerto (para vos, claro). Desde hoy amarás sombras. ¿Y qué?” Perdón: lo dijo con voces más hermosas.) y me digo: Ellos aseguran tu mundo vertiginoso e inclusive te ayudan a respirar como no lo puede hacer ningún medicamento (espacio en blanco). ¡Pero qué carta tan llena de cajas de yo-yo! Perdoname, Silvina, Silvina la mía, la que sos para mí, y qué imagen bella -pero lo sabés. (Si se te ocurre mostrarle a Julio esta carta, no me opongo, todo lo contrario; tampoco, ça va de soi (21), te sugiero que lo hagas). ¿Estás en París? Si podés -siempre que regreses en barco- comprar papel para cartas, tant mieux. Había lindo, recuerdo -en la Papeterie Montparnasse, junto al Café DOME. No digo que los compres para mí sino para vos, naturlich. Pensame tiernísima. Aceptame dos besos de la que te es esencialmente FIEL:
Sacha


(19). “Querida música del silencio”.

(20). “Esto calienta al corazón”.

(21). “Por supuesto, se sobrentiende”.




XIV

22/ SEPT/ 1971
Pegado al margen superior, un pequeño recorte que dice:
Every letter is the center of a charming scene (22).
Qué bellos, qué irremediables, qué pujantes, qué dulcísimos, qué inapelables, qué infusos de temor y temblor, qué nacidos de un muy alto brío, qué exaltantes, qué perfectos, qué modo de ser inspirados e inspirantes, queridísima -oh, tanto!- Silvina, son tus poemas de la Revista de Occidente!
Tuya y emocionada, te besa TU
Alejandra

En el lugar del remitente del sobre:
Soyez réaliste,
demandez l' impossible (25)




(22). “Toda carta es el centro de una escena encantadora”.

(23). “Sea realista,
Pida lo imposible”.




XIV

B. A. 31/1/72
Ma très chère(24),
Tristísimo día en que te telefoneé para no escuchar sino voces espúreas, indignas, originarias de criaturas que los hacedores de golems hacían frente a los espejos (cf. von Arnim).
Pero vos, mi amor, no me desmemories. Vos sabés cuánto y sobre todo sufro. Acaso las dos sepamos que te estoy buscando. Sea como fuere, aquí hay un bosque musical para dos niñas fieles: S. y A.
Escribime, la muy querida. Necesito de la bella certidumbre de tu estar aquí, ici-bas pourtant(25) [aquí abajo, sin embargo]. Yo traduzco sin ganas, mi asma es impresionante (para festejarme descubrí que a Martha le molesta el ruido de mi respiración de enferma.) ¿Por qué, Silvina adorada, cualquier mierda respira bien y yo me quedo encerrada y soy Fedra y soy Ana Frank?
El sábado, en Bécquar, corrí en moto y choqué. Me duele todo (no me dolería si me tocaras –y esto no es una frase zalamera). Como no quise alarmar a los de la casa, nada dije. Me eché al sol. Me desmayé pero por suerte nadie lo supo. Me gusta contarte estas gansadas porque sólo vos me las escuchás. ¿Y tu libro? El mío acaba de salir. Formato precioso. Te lo envío a Posadas 1650, quien, por ser amante de Quintana, se lo transmitirá entre ascogencia y escogencia.
Te (les) envié aussi un cuaderniyo venezol-ano con un no sé qué de degutante(26) (como dicen Ellos). Pero que te editen en 15 días (…) Mais oui, je suis une chienne dans le bois, je suis avide de jouir (mais jusqu’au péril extrême)(27). Oh Sylvette, si estuvieras. Claro es que te besaría una mano y lloraría, pero sos mi paraíso perdido. Vuelto a encontrar y perdido. Al carajo los greco-romanos. Yo adoro tu cara. Y tus piernas y, surtout (bis10) tus manos que llevan a la casa del recuerdo-sueños, urdida en un más allá del pasado verdadero.
Silvine, mi vida (en el sentido literal) le escribí a Adolfito para que nuestra amistad no se duerma. Me atreví a rogarle que te bese (poco: 5 o 6 veces) de mi parte y creo que se dio cuenta de que te amo SIN FONDO. A él lo amo pero es distinto, vos sabés ¿no? Además lo admiro y es tan dulce y aristocrático y simple. Pero no es vos, mon cher amour. Te dejo: me muero de fiebre y tengo frío. Quisiera que estuvieras desnuda, a mi lado, leyendo tus poemas en voz viva. Sylvette mon amour, pronto te escribiré. Sylv., yo sé lo que es esta carta. Pero te tengo confianza mística. Además la muerte tan cercana a mí (tan lozana!) me oprime. (…) Sylvette, no es una calentura, es un re-conocimiento infinito de que sos maravillosa, genial y adorable. Haceme un lugarcito en vos, no te molestaré. Pero te quiero, oh no imaginás cómo me estremezco al recordar tus manos que jamás volveré a tocar si no te complace puesto que ya lo ves lo sexual es un “tercero” por añadidura. En fin, no sigo. Les mando los 2 librejos de poemúnculos meos –cosa seria. Te beso como yo sé i a la rusa (con variantes francesas y de Córcega).
O no te beso sino que te saludo, según tus gustos, como quieras.
Me someto. Siempre dije no para un día decir mejor .
Ojo: esta carta tu peut t’en foutre et me répondre à propos des(28) hormigas culonas.
Sylvette, tu es la seule, l’unique. Mais ça il faut le dire: Jamais tu ne rencontreras quelqu’un comme moi –Et tu le sais (tout)
(Et maintenant je pleure(29). Silvina curame,
ayudame, no es posible ser tamaña supliciada -)
Silvina, curame, no hagas que tenga que morir ya.

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Epígrafe de un texto de umor

                                              “TOTAL ESTOY”
                                                                 Tolstoy

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P.S.
Besos a Martha. Cómo está? Ignoro por qué la evoco estos días. Decile que Historia del Arte es, chez nous, una carrera que conduce derechamente a la mierda. Lo averigüé ad hoc - ad joch.
Silvette




(24). “Mi muy querida”.

(25). “Aquí abajo, sin embargo”.

(26). “Desagradable”.

(27). “Pero sí, soy una perra en el bosque, ávida de gozar (pero hasta el peligro extremo)”.

(28). “Poder meterte esta carta en el culo y contestarme acerca de...”

(29). “Sylvette, sos la sola, sos la única. Pero es necesario decirlo: nunca encontrarás a nadie como yo. Y eso lo sabés (todo).
Y ahora estoy llorando”.





(de "Correspondencia Pizarnik", Ivonne Bordelois. Editorial Planeta, Buenos Aires, 1998.)


 

octubre 29, 2012

GOETHE Y CORTÁZAR: DOS TRANSMUTACIONES - VALERIO MAGRELLI



El presente ensayo fue leído por el poeta italiano Valerio Magrelli durante la Semana de la Cultura de la Región del Piamonte, promovida por el Premio Grinzane Cavour y realizada en Buenos Aires en abril de 1997.

      Kennst du das Land wo die Zitronnen blühmen?
"¿Conoces el país donde florecen los limones?" Escrito hace dos siglos, este verso de Goethe fue por mucho el más famoso logo publicitario de nuestra nación, un estribillo, un jingle que ha atravesado el romanticismo para terminar en los manuales escolares de medio mundo. Menos sabido es el inesperado desarrollo que este tuvo en la literatura francesa de ese mismo período.
      Citándolo, a pocos años de distancia, en su novela italiana Corinne, Madame de Staël lo transforma en "¿Conoces el país donde florecen las naranjas?". La mutación todavía no tiene mucha importancia, pero no será así en lo sucesivo. En la primera página del delicioso relato napolitano titulado Graziella, Alphonse de Lamartine creyó oportuno citar la expresión de la escritora. Una vez más, por un juego de palabras mnemotécnico, la referencia terminó por sufrir otro cambio, produciendo un curioso: "¿Conoces el país donde florecen los mirtos?". Como en el juego del teléfono roto, la interferencia desquicia al texto original, encendiendo la mecha de un imparable desmoronamiento de imágenes. Limones, naranjas, mirtos: de esta imprudente multiplicación botánica Italia aparece cada vez más enriquecida por nuevas especies vegetales, pero también abandonada a los cultivos más arbitrarios y diversos.
      Hacia fines de siglo, la parábola trazada por el legendario verso conoció un ulterior y malicioso agregadobajo forma de parodia literaria. El responsable fue Mario Rapisardi(1), que alrededor de 1888 compuso este feroz epigrama: "¿Conoces el país de floridas naranjitas/ que tiene, de cien habitantes, setenta analfabetos?/ ¿El país poético, del aura perfumada,/ que recibe golondrinas al son de fusilazos?".(2) Pareciera haber llegado así al extremo de las posibles variaciones. Y sin embargo, esta historia de descuidos e incomprensiones se ha enriquecido recientemente con otros ejemplos. Todo sucedió cuando, hace apenas unos años, el texto de Lamartine fue adoptado, en el ámbito de un seminario universitario, como test para un examen de traducción. La elección no podía ser más adecuada: prolongando en versiones italianas su obstinado destino de malentendido, la frase sufrió una enésima serie de irresistibles mutaciones semánticas.
      Entre estas, dos en particular merecen ser citadas. La primera, leve error de recepción, hizo escala en un bosque: "¿Conoces el país donde florecen los arándanos?".(3) La segunda, lugar común imperdonable, dio vida en cambio a un resultado inquietante. Víctima probablemente de interferencias periodísticas, atraído a la órbita oscura de nuestras últimas tres décadas de historia, el candidato terminó escribiendo: "¿Conoces el país donde forecen los misterios?".(4)
      Aquí el obstáculo lingüístico se vuelve espía de un verdadero lapsus colectivo, algo que oprime y empuja, desde atrás de las palabras, para salir a la luz con toda su evidencia. En el ingenuo malentendido de un estudiante, la acostumbrada escenofrafía hecha de cítricos o frutos silvestres desaparece, y así Italia revela su naturaleza más oculta para aparecer siendo aquello que verdaderamente es: un jardín, que incluso podría ser de delicias, infestado de infinitos secretos. Y recordamos la visita de Goethe a Villa Patagonia, en los alrededores de Palermo, en ese jardín de monstruos y caprichos barrocos que tanto golpearon su imaginación.

      En Salvo el crepúsculo, el último libro publicado por Julio Cortázar (Madrid, Ediciones Alfaguara, 1985), aparecen tres curiosos sonetos bajo el título "Tre donne"*, incluidos en la sección "In italico modo". El autor los presentó así: "¡Accidente!, decía Calvino escuchándome leerlos. Me parecía una opinión tan generosa como estimulante, pero también creí oportuno colgar el arpa itálica y allí sigue, del salón en un ángulo oscuro".
   Según Cortázar, en la base de su divertissement está "el recuerdo clásico del italiano macarrónico que Francesco Colonna llevó a su ápice en la ya no famosa Hypnerotomachia Poliphili; me acuerdo de la sorpresa de Italo Calvino una noche en que le mencioné el poema, porque incluso en su país hay pocos que lo recuerdan. Fruto de un Renacimiento cuyos escritores, salvo excepciones, duermen en camas de polvo, léase bibliotecas, a Calvino le asombró que un sudamericano pudiera seber algo sobre el poema de Colonna. Le expliqué que se lo debía a John Aldington Symonds, cuya fantasiosa historia fue una memorable lectura de mi juventud estudiosa y erudizante. Desde luego Symonds sólo transcribe fragmentos de  la Hypterotomachia, pero me bastaron para ver cómo el latín y el italiano eran sometidos a una distorsión que debió enfermar de risa las tertulias de cardenales y letrados de la época".
      Pero detrás de esas notas eruditas, lo que actúa es el placer de manejar una lengua inexistente, aunque profundamente presente en la cultura argentina: "Aprendí un poco de italiano en los años cincuenta, y con nuestra tendencia argentina a parodiar una lengua que practicamos sobre todo en su versión degradada, el cocoliche, nunca me costó inventar largos discursos perfectamente aberrantes para regocijo casi exclusivamente mío".
      Como se sabe, el término designa al personaje que en las farsas criollas representa al italiano americanizado, y por consiguiente también su lengua, en la que el italiano y el español se mezclan con efectos a menudo muy cómicos. A pesar de eso, después de haber evocado al fantasma de esta bizarra y paródica lengua popular (la de tantos inmigrantes del siglo pasado), Cortázar se aleja de ella con decisión: "Lo mío no tiene nada que ver con el macarrónico y menos con el cocoliche; consiste simplemente en sonetos que cuidan el ritmo y la rima para hacer caer al lector en el garlito de la cadencia, y que acumulan frases sin sentido donde se mezclan voces italianas con otras inventadas a vuelapluma, lo mismo que las tres protagonistas y los sentimientos allí volcados. En resumen, lo único verdadero es el soneto como forma, y el resto puro camelo". Pero, ¿qué nos enseña la historia de este camelo, de este pequeño juego literario?"
      Ante este trompe l'oeil lingüístico, el lector italiano queda atrapado, incierto entre la plausibilidad del sonido y la falta de verosimilitud del sentido. Si el universo lírico dispusiese de una jurisprudencia, para un hallazgo como este se podría sin duda hipotetizar el delito de falsificación. Pero la falsificación, aquí, no agraviaría, como en el plagio, un derecho de autor individual, sino una propiedad eminentemente pública como la relativa al patrimonio lingüístico. Igual que en los faux-monnayerus gidianos, Cortázar maneja aquí moneda falsa haciéndola pasar por buena, hasta acuñar un italiano alucinado, extremo, irredimible.
      
      A este primer capítulo de imputación se podría agregar otro, mucho más leve, y es la acusación de haber simulado también la existencia de las heroínas descriptas. De hecho, el autor afirma dos veces que las destinatarias de los poemas deben ser consideradas objetos de pura invención, tan inexistentes como el idioma en que son cantadas. Por un lado, entonces, los nombres de las mujeres amadas; por el otro, el cuerpo mismo de una lengua-fantasma, soñada y recreada y dilatada casi en una duermevela de los sentidos. Raramente la Musa, figura en la que coinciden palabra y feminidad, fue evocada de manera tan explícita: Simonetta, Carla y Eleonora terminan por representar a las vestales y al mismo tiempo el producto de la lengua, ectoplasmas que a su vez aparecen, voces de una pronunciación imaginaria.
      Al final de su nota, Cortázar se refiere a la conveniencia de "poner acentos a la española para facilitar una lectura en voz alta". Aun cuando pueda ser obviable, esta breve indicación constituye (junto con el signo interrogativo invertido en el segundo cuarteto del tercer poema) el único trámite superviviente del pasaje entre italiano y español. Sin el  leve polvo gráfico de los acentos depositado sobre los versos, la lengua de los tres poemas no hubiera traicionado su origen, y habría aparecido como un cuerpo astral, caído del espacio sobre la superficie terrestre. Dicho en otras palabras, lo acentos tienen aquí la función de una contraseña que garantiza y certifica la procedencia del producto.
      Naturalmente, "In italico modo" no permite ninguna traducción. Dado que su secreto reside en una ilusión fonética, en un retraso del significado, sólo podemos recorrer su mecanismo para reactivarlo con cada lectura. En ciertos inquietantes artilugios narrativos de Cortázar, la realidad cotidiana se revela habitada por una realidad ulterior, potencial, alternativa. De la misma manera, los tres sonetos tratan de celebrar el nacimiento de una lengua paralela, idolejo y prototipo: un sosías italiano.
      Si bien nacieron como una broma, las "imitaciones" de Cortázar plantean cuestiones mucho más amplias. Más allá de los aspectos más lúdicos, un procedimiento como ese nos lleva a reflexionar acerca de los modos en que una lengua reacciona en contacto con otra, y, más en general, acerca de los mecanismos de recepción y transmisión intercultural. Cómo suena el italiano a un oído argentino, y viceversa. Y aun más: ¿qué representa Italia para la Argentina, y viceversa?

      Es el momento de tratar de establecer una conexión entre las transmutaciones involuntarias en el verso de Goethe y éstas, más sistemáticas, de los sonetos de Cortázar. Por un lado tenemos la transformación inconsciente del paisaje, por el otro la imitación consciente de la lengua. Por un lado la traducción errada enciende una paradojal metamorfosis de la representación natural (cítricos-frutos silvestres-misterios), por el otro la parodia produce en cambio una significativa mímesis cultural. A pesar de las diferencias entre los dos ejemplos, tanto en uno como en otro caso está en juego el problema de la identidad de un país a través del prisma de su recepción.
      Tanto el malentendido de la realidad botánica como el pastiche verbal con el que jugó Cortázar, pueden entonces utilizarse de manera negativa, como emblemas de aquellos estereotipos que alteran o impiden la correcta comunicación entre dos tradiciones. Cada vez que pronunciamos una palabra, el Otro (tanto el perteneciente a otra nación como a otra lengua) está listo para "traducirla" en el esquema que preventivamente se ha fabricado de nosotros. Nuestra fisonomía está por lo tanto condenada a ubicarse en el interior de esa que ha estado asignada desde siempre. Somos lo que se considera que debemos ser. Además de su propio sonido, nuestra lengua adquiere otro, un falso gemelo que lo acompaña, lo dobla, lo sustituye; una suerte de cocoliche antropológico, una flora verbal fantástica y abusiva. Es a todo eso que tendrá que sustraerse quien quiera intentar descubrir las raíces de un país y su historia.




Notas:

(1). Poeta italiano (1844-1912), lírico y tradicionalista, autor de Lucifer, Atlántida y Polingenesi, entre otras obras. Su poesía se caracteriza por el continuo halagar de sentimientos como el amor, la patria, el irredentismo y el orgullo por el pasado nacional, entonces muy extendidos, y por su forma expresiva, de una retórica grandilocuente, que respondía al gusto de las clases que producían o consumían literatura.

(2). "Conosci tu il paese dei floridi aranceti/ che ha su cento abitanti settanta analfabeti?/ Il paese poetico, dall'aure profumate,/ che riceve le rondini a suon di fucilate?"

(3). "Conosci il paese dove fioriscono i mirtilli?"

(4). "Conosci il paese dove fioriscono i misteri?"



*                                TRE DONNE - JULIO CORTÁZAR


                                                               Et coruscante gia 
                                                               sopra le cerulee e inquiete undule,
                                                               le sue irradiante come cripulavano
                                                                                     Francesco Colonna, poema citado

Simonetta

Simonetta, la fosca malintesa
chiude le rame inaltri fino al nardo.
Magari i tuoi allunghi di leopardo
móntano al valle, dove sta la chiesa.

O forse no, forse stai muta e resa
da fronte al mare, piggiotando il dardo!
Mi lascerai almeno éssere un tardo
seguitore, lo schiavo che ti stresa?

leri venívano i dolente sprozze
sospirando col giglio e col fenoglio
in mezzo al trimalciónico festaccio;

ma questa sera, Simonetta, nozze
di ombra amaranto e razzi del orgoglio
giúngono furia nel luttuoso bacio.


Carla

Vae Victis, Carla, se le strombe urlante
ti immérgono fra i túrpidi stormenti!
Lo so: supplicherai che ti ramenti
la guancia rotta e le prestiglie umante.

Vai, e lascia che il labbro dell'amante
guarisca i seni tanto blu e mordenti,
mentre le alani dell'estate ai venti
frózzano la svergura palpitante.

Poi sará il calmo, la deserta notte
dove sul ventre cádono le mele
liete di brisa soave e di funghine,

e tu, supino uccello, delle grotte,
verrai alzarsi l'occhio delle mielle
e tutto sará d'ombra e di caline.


Eleonora

Eleonora, la sfuma sopra il letto
sorge come el sorriso fra le schiume
quando la singhia inopia del tuo fiume
diventa mora, scende, o poi va stretto.

¿Perché la notte invade tanto il petto
dove colombe rosse vanno al lume
mente il tuo seno trema, oh Ulalume
un'altra volta sú dal fazzoletto?

La follía, le gombre, le mancanze
giócano sulle spiagge del ricordo
quando ti dai al vento e all'amore,

Eleonora, falcone di mudanza,
mannechino del tempo dove mordo
singhiozzando, giá vinto e vincitore.





Traducción de Guillermo Piro
Fuente: Diario de Poesía N°45, págs.11/12 - Buenos Aires, Argentina, 1998.


VALERIO MAGRELLI (ITALIA, 1957)