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mayo 24, 2019

POEMAS DE ALICIA OSTRIKER (según ST)





Insomnio

Pero en realidad es del miedo de lo que querés hablar
y no encontrás las palabras
entonces te burlás de vos misma

te tratás de cobarde
te despertás a las 2 de la mañana pensando tonta,
fracaso, incapaz de dormir, incapaz de dormir

zumbando en tu colchón con dos almohadas,
y un cubrecama al que le dicen comforter,
lo que implica que el consuelo puede comprarse

y pagarse, para colaborar con el miedo, con el fracaso
tus dos cómodas de nogal se ríen, las bibliotecas se lamentan
los cuadros en las paredes te compadecen, el hombre que duerme

al lado tuyo con un olor como a musgo y hongos consuela
pero nunca bastante, nunca, lo oscuro del plafón en el techo
los pliegues de terciopelo ocultan la ventana

y el ruido del tráfico como un animal vicioso
que anda suelto allá afuera--
fanfarroneás con los amigos que la muerte no te molesta, nada más la agonía

qué mentirosa—
todos los demás miedos, al rechazo, al dolor físico,
a perder el juicio, la vista,

¡son todos parte de este!
¡huellas de este! Tu pelo gruñe en el peine
ese reloj encendido la única luz de la habitación.



La bendición de la anciana, el tulipán y el perro

Estar bendecida
dijo la anciana
es tener tantos
nietos que
el amor de Dios
pase a través tuyo
como la leche a través de una vaca.

Estar bendecido
dijo el tulipán rojo oscuro
es voltearles los ojos
con el golpe de lujuria
implícito en
tu pollera levantada

Estar bendecido
dijo el perro
es tener una pizca
de Dios
adentro
y que todos los demás perros
puedan olerla.


Démeter a Perséfone

Te miré salir caminando del pozo

Todo el día había llovido
en esa zona del sur de Italia

la lluvia golpeaba haciendo charcos en el barro
caía de un cielo enfurecido silbando sobre las piedras

Esperé, y fui paciente
saliste por fin y enseguida estabas empapada

me miraste con tus ojos grandes sin amor
llenos de sexo negro y polvo blanco

pero era eso lo que esperaba cuando te abracé
con tus pechos chiquitos y firmes contra mi amplitud

subí al auto, te dije
y después fue primavera


Después del naufragio

Perdida en la corriente, a la deriva, mientras el sol se vuelca
como un jarabe, hundiéndose en la tarde,

la balsa se mece sin fin, se inclina, y nos decimos entre nosotros:
Acá vamos a guardar la soga, la carne seca, el cuchillo,

el botiquín, las galletitas y la taza.
Vamos a repartir el agua de manera justa y honesta.

Marean las manchas negras del aire.
Alguien levanta la voz y dice: Oigan, sabemos que en alguna parte

hay tierra, en alguna dirección. Tenemos que saberlo.
Y la tierra está ahí, inminente, montañosa, enorme

en el horizonte, ahí en nuestra mente. Después, nada
más la hermosura del océano,

las olas innumerables como cabezas vivas histéricas,
la magnificencia creciente del sol,

un viento del atardecer que nos golpea. Cuando el rocío nos empieza
a cubrir de sal, dejamos de hablar. Tratamos de acordarnos.



En toda vida

En toda vida hay un momento o dos,
en que el yo desaparece, la herida cruel
toma el control, y después otra vez
por momentos estamos llenos de cielo
o de pájaros
o simplemente del té con azúcar que quedó sobre la mesa
dijo la anciana

Sé a lo que te referís en cuanto
a las epifanías dijo el tulipán
por ejemplo un cielo despejado de abril
el acercamiento de una mariposa
con respecto a la desaparición del yo
no
todavía no lo experimenté

Están creando distinciones
que no existen en la realidad
donde “yo” y “no yo” son como la sal
en el océano, la nube en el cielo
el oxígeno en el fuego
dijo el perro filosófico
rascándose las bolas abajo de la mesa.



Matisse, también

A Matisse, también, cuando los dedos le dejaron de funcionar,
le funcionaron mejor y más audaces, con los colores primarios celebrando
el casamiento de la inocencia y la gloria, la inocencia y la gloria

Monet pintaba remolinos de furia cuando
las cataratas le velaban los ojos, y cuando recobró la vista
pintó lirios de agua, según afirma Picasso

Yo no busco, encuentro, y me pego a esa historia
acerca de él, y hago que esa historia se pegue.
Al carajo los padres, se trata del desafío.



Ablandar y derretir

El hombre me hizo ablandar y derretir
dijo la anciana

la abeja me hizo temblar como un trapo
dijo el tulipán rojo oscuro

La perra me hizo empujar
dijo el perro



El aniversario

Por supuesto que fracasamos, por tener éxito.
El querube feroz se convierte en su asfixia.
Un corazón avaro se zambulle en un sueño
de poder o verdad, y se despierta maduro
en una sala de conferencias.
Es comer papel en lugar de Dios.
Nosotros dos somos uno, pájaro mío, esto es un casamiento.

Cuando el amor era la guerra, juraste que ibas a quemar
la vida y a morirte a los treinta y cinco, y  yo te dije hasta nunca,
mi chico melenudo y brillante, voy a ganarte, a noquearte,
a hacerte pedazos, sobreviví como la tierra,
con ojos de lechuza, porque quería ver todo
lo negro y permanente, y matarte a vos con tus teorías.
Teníamos la costumbre de despertarnos sudorosos y enredados.

Treinta, el hogar, y el trabajo. Cohabitamos en una máquina que funciona.
Hay violencia, en algún lugar. ¿Esto queremos? Sucede,
El luchador desollado, el chico desmembrado,
los instrumentos en el sótano. Lo debemos querer. Mirá,
entre nosotros hay paz, nuestros bebés son regordetes,
te conozco, te acaricio, te rechazo. Mi fe no se adhiere
a nada. No me dejes, no me dejes.


Canción

Hay quien afirma que el origen de la canción
fue un grito de guerra,
otros  dicen que fue una rima
para indicarles a los granjeros cuándo plantar y cosechar
¿no saben que la primera canción fue una canción de cuna
salida del sueño de una madre?
preguntó la anciana

Un factor
significativo que me produce el placer de estar
vivo esta primavera
es el canto de los pájaros
que me captura como una red amplia
como una lluvia de diamante que nunca
me canso de escuchar dijo el tulipán

vida tras vida
con mis hermanos queridos
salimos de la colina
profiriendo
nuestras canciones hermosas
sedientos de sangre
dijo el perro.



Esperando la luz
                               a Frank O’Hara

Nos convertimos en una especie urbana, Frank,
en este momento muchos millones de seres humanos están
parados en alguna esquina esperando como yo

una señal que nos permita irnos,
una señal que representa a un peatoncito blanco 
que hay que seguir por un mar de luz verde 

no aprovechamos la oportunidad
para sintonizar con lo eterno
rebotamos con impaciencia sobre los dedos de los pies 

Es jueves a la mañana, Frank, y me siento
bastante viva pero necesito algo de belleza
o una teoría de la belleza para reconciliarme

con los bultos de basura que no puedo amar encerrados
en esas bolsas grotescas de plástico brillantes y negras
apiladas a lo largo del cordón de la calle 97, mi calle—

como un recordatorio horrendo del destino que nos espera
dejando que la verdad gruesa y babosa de los desechos
ataque nuestro sentido estético y nuestra alegría de vivir

con confianza cada jueves. Dejame barrer las viviendas de ámbar 
con columnas y cornisas magníficas reflejadas en
las ventanillas de atrás de los coches estacionados, que les 

desee suerte a sus colmenas de intimidad, a la gente
que termina el café de la mañana en la cocina 
y le dice hasta luego a aquellos con los que vive

Dejame que levante los ojos hacia el velo azul a la deriva
en medio y por encima del artificio de los rascacielos
y que por fin me deslice por una falla del tiempo

donde la cuerda de luces delanteras blancas que se acercan y la cuerda
de luces traseras rojas que se alejan parecen
llevar una especie de mensaje

quizás el mensaje sea que una cuadra al oeste
el Parque Riverside extiende su longitud
sobre la orilla de Manhattan como el brazo velludo

de un amante tierno, divertido, hermoso,
y después de eso está el río imperecedero
pero esperar la luz se siente como si fuera para siempre



Salmo

Ya no soy lírica
no voy a tocar el arpa
para complacerte

No te voy a hacer un ruido
de gozo, ni
tampoco un lamento

Porque sé que también
te tomás los lamentos
como el vino

Así que repito monótona
me lastimás
te odio

Aparto los ojos de las montañas
No voy a matar por vos
No voy a volver a quererte nunca

a menos que me lo pidas



Versiones en castellano de Sandra Toro


Insomnia

But it's really fear you want to talk about
and cannot find the words
so you jeer at yourself

you call yourself a coward
you wake at 2 a.m. thinking failure,
fool, unable to sleep, unable to sleep

buzzing away on your mattress with two pillows
and a quilt, they call them comforters,
which implies that comfort can be bought

and paid for, to help with the fear, the failure
your two walnut chests of drawers snicker, the bookshelves mourn
the art on the walls pities you, the man himself beside you

asleep smelling like mushrooms and moss is a comfort
but never enough, never, the ceiling fixture lightless
velvet drapes hiding the window

traffic noise like a vicious animal
on the loose somewhere out there—
you brag to friends you won't mind death only dying

what a liar you are—
all the other fears, of rejection, of physical pain,
of losing your mind, of losing your eyes,

they are all part of this!
Pawprints of this! Hair snarls in your comb
this glowing clock the single light in the room



The Blessing of the Old Woman, the Tulip and the Dog

To be blessed
said the old woman
is to have so many
grandchildren
God’s love
washes right through you
like milk through a cow

To be blessed
said the dark red tulip
is to knock their eyes out
with the slug of lust
implied by
your up-ended
skirt

To be blessed
said the dog
is to have a pinch
of God
inside you
and all the other dogs

can smell it



Demeter to Persephone

I watched you walking up out of that hole

All day it had been raining
in that field in Southern Italy

rain beating down making puddles in the mud
hissing down on rocks from a sky enraged

I waited and was patient
finally you emerged and were immediately soaked

you stared at me without love in your large eyes
that were filled with black sex and white powder

but this is what I expected when I embraced you
Your firm little breasts against my amplitude

Get in the car I said
and then it was spring



After the Shipwreck

Lost, drifting, on the current, as the sun pours down
like syrup, sinking into afternoon,

the raft endlessly rocks, tips, and we say to each other:
Here is where we will store the rope, the dried meat, the knife,

The medical kit, the biscuits and the cup.
We will divide the water fairly and honestly.

Black flecks in the air produce dizziness.
Somebody raises a voice and says: Listen, we know there is land

somewhere, in some direction. We must know it.
And there is the land, looming, mountainous, massive

on the horizon: there in our minds. Then nothing
but the beauty of ocean,

numberless waves like living, hysterical heads,
the sun increasingly magnificent,

a sunset wind hitting us. As the spray begins
to coat us with salt, we stop talking. We try to remember.




In Every Life



In every life there's a moment or two
when the self disappears, the cruel wound
takes over, and then again
at times we are filled with sky
or with birds or
simply with the sugary tea on the table
said the old woman

I know what you mean said the tulip
about epiphanies
for instance a cloudless April sky
the approach of a butterfly
but as to the disappearing self
no
I have not yet experienced that

You are creating distinctions
that do not exist in reality
where "self" and "not-self" are like salt
in ocean, cloud in sky
oxygen in fire
said the philosophical dog
under the table scratching his balls



Matisse, Too

Matisse, too, when the fingers ceased to work, 
Worked larger and bolder, his primary colors celebrating 
The weddings of innocence and glory, innocence and glory 

Monet when the cataracts blanketed his eyes 
Painted swirls of rage, and when his sight recovered 
Painted water lilies, Picasso claimed 

I do not seek, I find, and stuck to that story 
About himself, and made that story stick. 
Damn the fathers. We are talking about defiance. 



Soften and Melt 

the man made me soften and melt
said the old woman

the bee made me shiver like a rag
said the dark red tulip

the bitch made me push
said the dog



The Anniversary 

Of course we failed, by succeeding.
The fiery cherub becomes his smothering.
A greedy heart dives into a dream
Of power or truth, and wakes up middle-aged
In some committee room.
It is eating paper instead of God.
We two are one, my bird, this is a wedding.
When love was war, you swore you’d burn
Your life and die at thirty-five. I said good riddance,
Bright hairy boy, I will beat you, down,
Tear you to monkey shreds, survive like earth,
Owl-eyed, because I wanted to see everything
Black and permanent and kill you with your theories.
We used to wake up sweaty and entangled.
Thirty, home, and work. We cohabit in a functioning machine.
There is violence, somewhere else. Do we wish this? It occurs,
The flayed combatant, the dismembered child,
The instruments in the basement. We must wish it. See,
Between us is peace, our babies are plump,
I know you, I caress you, I fail you. My faith adheres
In nothing. Don’t leave me, don’t leave me.



Song

Some claim the origin of song
was a war cry 
some say it was a rhyme
telling the farmers when to plant and reap
don't they know the first song was a lullaby
pulled from a mother's sleep
said the old woman

A significant
factor generating my delight in being
alive this springtime
is the birdsong 
that like a sweeping mesh has captured me
like diamond rain I can't
hear it enough said the tulip

lifetime after lifetime
we surged up the hill
I and my dear brothers
thirsty for blood
uttering
our beautiful songs
said the dog



Waiting for the Light   
                                            for Frank O’Hara

Frank, we have become an urban species
     at this moment many millions of humans are
          standing on some corner waiting like me

for a signal permitting us to go,
     a signal depicting a small pale pedestrian
          to be followed by a sea-green light

we do not use this opportunity
     to tune in to eternity
          we bounce upon our toes impatiently

It is a Thursday morning, Frank, and I feel
     rather acutely alive but I need a thing of beauty
          or a theory of beauty to reconcile me

to the lumps of garbage I cannot love enclosed
     in these tough shiny black plastic bags
          heaped along the curb of 97th Street, my street—

like a hideous reminder of the fate we all expect
     letting the bulky slimy truth of waste
          attack our aesthetic sense and joie de vivre

reliably every Thursday. Let me scan the handsome amber
     columned and corniced dwellings
          reflected in rear windows of parked cars, let me wish

luck to their hives of intimacies, people
     in kitchens finishing a morning coffee
          saying see you later to the ones they live with

Let me raise my eyes to the blue veil adrift
     between and above the artifice of buildings
          and at last I am slipping through a flaw in time

where the string of white headlights approaching, the string
     of red taillights departing, seem as if
          they carry some kind of message

perhaps the message is that one block west
     Riverside Park extends its length
          at the edge of Manhattan like the downy arm

of a tender, amusing, beautiful lover,
     and after that is the deathless river
          but waiting for the light feels like forever





Psalm


I am not lyric any more
I will not play the harp
for your pleasure

I will not make a joyful
noise to you, neither
will I lament

for I know you drink 
lamentation, too,
like wine

so I dully repeat
you hurt me
I hate you

I pull my eyes away from the hills
I will not kill for you
I will never love you again

unless you ask me


ALICIA OSTRIKER (EE.UU., 1937).










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