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junio 04, 2012

ITALIENISCHES LIEDERBUCH - J.R. WILCOCK




3. ¡Cómo enriqueces, cómo me enriqueces!

¡Cómo enriqueces, cómo me enriqueces!
Estaban algunos de los más ricos de Italia
y yo dije: "estoy a su servicio",
y pensaron: "es más rico que nosotros".
Olimpia albergó el más grande de los dioses,
Éfeso a Artemisa criselefantina,
yo tengo un teléfono y llamo a este número
y tú contestas y dices: "soy yo".


5. Sea como sea, este mundo es para ti.

Sea como sea, este mundo es para ti.
Me he preguntado muchas veces
para qué servía, y no servía para nada,
pero ahora, gracias a ti, se vuelve útil.
Haz la cuenta de la mercadería abandonada
por Dios y tómala, la han hecho para ti
milenios de hombres que no te conocían,
pero que trataban de prefigurar
en templos y tumbas de roca y bibliotecas
un estupor, como aquél que infundes
cuando sonríes y haces que el tiempo se detenga,
y todos enmudecen poseídos
y te levantas y dices: "yo me voy a la cama".
Duerme, al despertarte estará allí tu herencia:
una ciudad que fue harto famosa,
un río sucio cantado por los poetas,
el cine donde asesinaron a Julio César,
y en torno valles, montañas, mares, océanos,
y capitales, continentes, selvas,
y pirámides, versos, adoradores
de tu forma externa o interna,
y en lo alto el cielo y el sol, las estrellas y la luna
y sobre la tierra los animales obedientes
a ti que a fin de cuentas vienes a justificar
su extraordinaria variedad.
Todo esto te pertenece y no termina nunca.


7. Me rindo, soy tuyo, puedes tasarme

Me rindo, soy tuyo, puedes tasarme
y venderme en el mercado en un canasto
si quieres, de todas formas de la cesta
volveré a ti como un perrito
a hacerme vender de nuevo, pintado
a rayas o a cuadros, una cosa es segura:
este perro no cambia más de dueño.
¿Cómo es que yo que gozaba al poseer
gozo ahora siendo poseído?
¡Patas arriba, perro, panza al aire,
cola movida en tu paraíso!
¡La divinidad ha dicho tu nombre
y su voz te ha alcanzado la médula!
Ladra, corre, baila: ¡qué victoria
absoluta esta rendición incondicional!.

8. No digo ven conmigo, digo llévame

No digo ven conmigo, digo llévame.
Delante de un santo o de una virgen ¿quién
diría: "ven ¿vamos a Túnez?".
Y si la imagen saliera a dar vueltas
¿quién no querría acompañarla, quién?.
A treinta metros veo muy bien,
quisiera seguirte siempre a treinta metros,
y a veces, cerca de un río o de una fuente,
acercarme a ese fabuloso fulgor,
cuando duermes, reposas o sonríes,
para después a la noche recluirme en la oscuridad
y comprobar que brillo también por mí mismo
y que más allá del grabador
con tu voz registrada en la cinta
se condensan apariencias luminosas
que en otros tiempos se llamaban ángeles,
formas suspendidas, espíritus aprendices
que de ti quieren en aquellos extraños parajes
aprender pureza y ternura,
recato, verdad y otras artes angelicales
jamás vistas juntas, ni en aquellos lugares ni en otros,
o cómo se rinde una nación entera
bajando los párpados simplemente.


17. Déjate ver en tu desnudez

Déjate ver en tu desnudez
el mundo tiene necesidad de tu belleza
para alejar los malos pensamientos
que son siempre pensamientos vestidos,
haz visible lo sublime
sin importarte si provoca escándalo:
no caerá el firmamento cuando caiga
tu ropa interior y tu blusa,
sólo en los países fríos los dioses
llevaban tales indumentos. Después,
en este Olimpo elegido por ti como morada
con las nueve colinas de la Urbe a tus pies
será erigido un palacio lleno de espejos
y en cada espejo una imagen tuya reflejada,
y allí tendrán lugar las ceremonias de Estado,
los congresos, los exámenes finales,
en presencia de la verdad desnuda.


20. No estés mucho tiempo lejos de mí

No estés mucho tiempo lejos de mí
si no quieres que el recuerdo lo invada todo
y no deje más lugar a la presencia,
a menudo te veo bajo los árboles,
te repiten las calles, la bañera,
los cuartos, los discos, y el mar es igual a ti,
te tengo aquí en los ojos como un aparato
ofralmológico de precisión,
y también si subo al techo te veo,
no estés mucho tiempo lejos de mí,
no querrás diluirte en el espacio infinito
de mi vista que se extiende en los años,
cuando estudiabas conmigo en el '39
o cuando te aburrías en la Torre de Londres
llena de hierros negros en el '51,
y ayer en el valle de Caffarella
que ni siquiera te pareció lindo,
no querrás diluirte en el tiempo infinito:
no estés mucho tiempo lejos de mí.


24. Dos casas tenían por límite un arroyo

Dos casas tenían por límite un arroyo,
de este lado vivía una loca, del otro un niño,
y se hablaban de una orilla a otra.
Léelo, eso es un relato de amor puro
si hay algo puro en el amor.
Hablaban de plantas y de hurones.


27. Y ahora te veo entre las palmeras

Y ahora te veo entre las palmeras
durmiendo en un oasis del desierto
y a tu madre que vela tu sueño
bajo un cielo de nubes que huyen,
y ruega al viento que sacude las palmas
que no te despierte, que tienes el sueño ligero,
quién sabe por qué hacen tanto ruido
esta noche esas ramas en la noche,
la juventud del mundo está durmiendo,
tu madre ruega a los ángeles del aire
que hagan callar esas palmeras salvajes,
mañana el mundo te espera al despertar,
tu madre sabe, y yo también, que eres el día.


30. El sexto mensaje apareció en el cielo

El sexto mensaje apareció en el cielo,
era un anuncio, me parece, de la Firestone
que se erguía solitario en Campo Boario
con la siguiente leyenda: "con este signo vencerás",
pero en verde, porque el verde es mi color.
Y ahora lo veo de nuevo, también de día,
bendigo al Testaccio y sus alrededores
y sobre todo la esquina
donde frente a un semáforo en rojo
me fue concedido esperar el verde:
el sexto mensaje apareció en el cielo
y en aquel momento se fundieron los siglos,
huyó el tiempo con todos sus cadáveres,
miré aquel signo de triunfo y
me enamoré de ti: esta es la historia
de mi -llamémosla así- conversión.


31. Ahora estoy completamente solo

Ahora estoy completamente solo,
ahora que llenas mi universo,
este alegre universo en expansión
con galaxias, cefeidas, supernovas,
y tú detrás de cada grado del espacio,
que una palabra tuya contrae
y concentra en tu sola persona
de nuevo como un astro en pulsaciones:
no tengo más amigos, no tengo más interés por nada,
estoy aquí estudiando tu cosmografía,
tus emisiones de radio, tus sizigias,
más exactamente tu boca y tus ojos,
más exactamente aquello que está en el fondo de los ojos,
y todavía más exactamente, a ti.



3. Come arricchisci, come mi arricchisci!

Come arricchisci, come mi arricchisci!
C'erano alcuni tra i più ricchi d'Italia
e io ho detto «sono al suo servizio»,
e hanno pensato «è più ricco di noi».
Olimpia ebbe il più grande degli dèi,
Efeso Artemide criselefantina,
io ho un telefono, e chiamo questo numero,
e mi rispondi, e dici «sono io».

5. Comunque sia, questo mondo è per te.

Comunque sia, questo mondo è per te.
Mi sono domandato molte volte
a che serviva, e non serviva a niente,
ma adesso grazie a te ritorna utile. 
Fa il conto della merce abbandonata
da Dio e prendila, l’hanno fatta per te
millenni di uomini che non ti conoscevano
ma che cercavano di prefigurare
in templi e tombe di roccia e biblioteche
uno stupore come quello che effondi
quando sorridi e fai fermare il tempo
e tutti ammutoliscono rapiti
e ti alzi e dici, «io me ne vado a letto».
Dormi, al risveglio sarà lì il tuo retaggio:
una città che fu famosa assai,
un fiume sporco cantato dai poeti,
il cinema dove hanno ucciso Giulio Cesare;
e intorno valli, montagne, mari, oceani,
e capitali, e continenti e selve,
e piramidi, e versi, e adoratori
della tua forma esterna o quella interna
e in alto il cielo e il sole e le stelle e la luna
e sulla terra le bestie ubbidienti
a te che infine vieni a giustificare
la loro straordinaria varietà.
È tutto tuo e non finisce mai.

7. Mi arrendo, sono tuo, puoi valutarmi

Mi arrendo, sono tuo, puoi valutarmi
e vendermi al mercato in un canestro,
se vuoi, tutto sommato dalla cesta
io tornerò da te come un cagnetto
a farmi vendere di nuovo, verniciato
a strisce o a scacchi, una cosa è sicura,
questo cane non cambia più padrone.
Ma io che godevo a possedere
come è che godo a essere posseduto?
Giù sulla schiena, cane, pancia all'aria
scondinzola nel tuo paradiso!
La tua divinità ha detto il tuo nome
e la sua voce ti ha raggiunto il midollo!
Abbaia, corri, balla: che vittoria
totale questa resa incondizionata!



8. Vieni con me non dico, dico portami.

Vieni con me non dico, dico portami.
Davanti a un Santo o a una Madonna chi
direbbe, « vieni, andiamo in Tunisia »? 
Ma se l’immagine se ne andasse in giro
chi non vorrebbe accompagnarla, chi?
A trenta metri vedo molto bene,
vorrei seguirti sempre a trenta metri,
e a volte, presso un fiume o una fontana,
avvicinarmi a tanto irraggiamento,
se dormi, se riposi, se sorridi,
per poi la sera chiudermi nel buio
e accertare che splendo anche da solo
e che al di sopra del registratore
col nastro inciso con la tua voce
si addensano apparenze luminose
che in altri tempi si chiamavano angeli,
forme sospese, spiriti apprendisti
che da te vogliono in quei rari paraggi
imparare purezza e tenerezza,
ritegno, verità e altre arti angeliche
mai viste insieme, né in quei luoghi né altrove,
o come si asservisce una nazione
abbassando le palpebre semplicemente.

17. Fatti vedere nella tua nudità

Fatti vedere nella tua nudità,
il mondo ha questo bisogno di bellezza
per diradare i pensieri cattivi
che sono sempre dei pensieri vestiti,
rendi visibile la sublimità
senza badare se desta scalpore:
non cadrà il firmamento quando cadranno
le tue mutande e la tua camicetta,
soltanto nei paesi freddi gli dèi
portavano questi indumenti. Poi,
in questo Olimpo da te scelto a dimora
con tutt’e nove i colli dell’Urbe ai piedi
verrà eretto un palazzo pieno di specchi
e in ogni specchio una tua immagine riflessa,
e lì terranno le cerimonie di Stato,
i congressi, gli esami di maturità,
alla presenza della verità nuda.
 

20. Non stare a lungo lontano da me
 
Non stare a lungo lontano da me
se non vuoi che il ricordo invada tutto
e non lasci più posto alla presenza,
ormai ti vedo spesso sotto gli alberi,
le strade ti ripetono, la vasca,
le stanze, i dischi, e il mare è uguale a te,
ti ho qui sugli occhi come un apparecchio
oftalmologico di precisione
e anche se salgo sul tetto ti vedo,
non stare a lungo lontano da me,
non vorrai scioglierti nello spazio infinito
della mia vista che si estende negli anni,
quando studiavi con me nel '39
o ti annoiavi nella Torre di Londra
piena di ferri neri nel '51
e ieri nella valle della Caffarella
che non ti è apparsa nemmeno bella,
non vorrai scioglierti nel tempo infinito:
non stare a lungo lontano da me.
  

24. Due case avevano per confine un ruscello

Due case avevano per confine un ruscello,
di qua viveva una pazza, di là un bambino,
e si parlavano da una riva all'altra.
Quello è un racconto, leggilo, di amore puro
se qualcosa di puro c'è nell'amore.
Parlavano di piante e di furetti.

27. E ora ti vedo invece tra le palme

E ora ti vedo invece tra le palme
che dormi in un oasi del deserto
e tua madre che veglia sul tuo sonno
sotto un cielo di nuvole che fugonno,
e prega il vento che scuote i palmizi
di non svegliarti, che hai il sonno leggero,
chissà  perchè fanno tanto rumore
questa notte quei rami nella notte,
la gioventù  del mondo sta dormendo,
tua madre prega gli angeli per l'aria
di far tacere quelle palme selvagge,
domani il mondo ti aspetta al suo risveglio,
tua madre sa, e io, che sei il giorno.

30. La sesta lettera comparve nel cielo

La sesta lettera comparve nel cielo,
era un annuncio, immagino, della Firestone
che torreggiava solo sul Campo Boario
con scritto: in questo segno vincerai,
ma in verde, perché il verde è il mio colore.
E adesso lo rivedo, anche di giorno,
benedico il Testaccio e i suoi dintorni
e soprattutto l’angolo di strada
dove davanti a un semaforo rosso
mi fu concesso di sperare il verde:
la sesta lettera comparve nel cielo
e in quel momento si fusero i secoli,
fuggì il tempo con tutti i suoi cadaveri,
guardai quel segno di trionfo e
mi innamorai di te: questa è la storia
della mia, diciamo, conversione.

31. Adesso sono completamente solo

Adesso sono completamente solo,
adesso che mi riempi l’universo,
questo allegro universo in espansione
con galassie, cefeidi, supernove,
e tu dietro ogni grado dello spazio,
che a una parola tua si rattrappisce
e si concentra nella tua sola persona
di nuovo come un astro in pulsazione;
non ho più amici, non ho più interessi,
sto qui a studiare la tua cosmografia,
le tue emissioni radio, le tue sigizie,
più esattamente la tua bocca e i tuoi occhi,
più esattamente quel che c’è in fondo agli occhi,
e ancora più esattamente, te.




Versiones en castellano de Guillermo Piro


(de "Italienisches Liederbuch" - 34 poemas de amor. Editorial Huesos de Jibia - Bs.As., 2010)



JUAN RODOLFO WILCOCK (ARGENTINA, 1919-1978)

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