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noviembre 11, 2010

POEMAS DE ODYSSEAS ELYTIS



 

HELENA

Con la primera gota de la lluvia murió el verano
Se empaparon las palabras que habían engendrado la claridad
     nocturna
Todas las palabras que estaban solamente destinadas ¡a Ti!
Hacia dónde extenderemos nuestras manos ahora que el tiempo
    ya no nos tiene en cuenta
Hacia dónde abandonaremos nuestra mirada ahora que las líneas
   lejanas naufragaron en las nubes
Ahora que tus párpados se cerraron sobre nuestros paisajes
Y estamos – como si la niebla hubiera penetrado en nosotros —
Solos totalmente solos rodeados de tus muertas imágenes.

Con la frente en la ventana velamos el nuevo dolor
No es la muerte quien nos derribará puesto que Tú existes
Puesto que existe en otra parte un viento para vivirte plenamente
Para vestirte de cerca como te viste de lejos nuestra esperanza
Puesto que existe en otra parte
Una verde llanura más allá de tu sonrisa hasta el sol
Diciéndole confidencialmente que nos encontraremos otra vez
No no es la muerte a quien enfrentaremos
Sino a esta gota de lluvia otoñal
Un confuso sentimiento
La fragancia de la tierra húmeda en nuestras almas que se alejan
   de todo

Y si no está tu mano en nuestra mano
Y si no está tu sangre en las venas de tus sueños
La luz en el inmaculado cielo
Y la música invisible dentro de nosotros oh melancólica
Pasajera de todo cuanto nos retiene todavía en el mundo
Es el viento fresco la hora del otoño la separación
El amargo instante de apoyar el codo en el recuerdo
Que surge cuando la noche viene a separarnos de la luz
Detrás de la ventana rectangular que mira hacia la tristeza
Que nada ve
Porque se hizo ya música invisible llama en la chimenea
   tañido del gran reloj de pared
Porque se hizo ya
Poema verso tras verso sonido paralelo a la lluvia lágrimas
   y palabras
Palabras no como las otras pero también ellas solamente destinadas:
   ¡a Ti!


EDAD DEL RECUERDO AZUL

Olivares y viñedos lejos hasta el mar
Rojas barcas de pesca más lejos hasta el recuerdo
Dorados élitros de agosto en el sueño del mediodía
Con algas o caracolas. Y aquel barco
Recién botado, verde, que lee aún en las serenas aguas
    del golfo Dios proveerá

Pasaron los años hojas o guijarros
Recuerdo a los muchachos, los marineros que partían
Pintando las velas como sus corazones
Cantaban los cuatro puntos cardinales
Y tenían dibujados vientos boreales en sus pechos.

Qué buscaba cuando llegaste teñida por el amanecer
Con la edad del mar en los ojos
Y la salud del sol en el cuerpo –qué buscaba
En las hondas grutas marinas en los vastos sueños
Donde el viento desconocido y azul
Espumaba el sentimiento, grabando en mi pecho su
    emblema marino

Con la arena en los dedos cerraba los dedos
Con la arena en los ojos apretaba los dedos
Era el dolor—
Recuerdo era abril cuando sentí por primera vez tu peso
    humano
Tu cuerpo humano arcilla y pecado
Como en nuestro primer día sobre la tierra
Las amarilis estaban de fiesta –Pero recuerdo
    que te dolió
Fue una profunda marca en los labios
Un profundo rasguño en la piel allí donde el tiempo se graba
    para siempre
Entonces te dejé
Y un hálito sonoro levantó las blancas casas
Los blancos sentimientos recién lavados hacia lo alto
Hacia el cielo iluminado por una sonrisa.

Ahora tendré a mi lado un cántaro de agua inmortal
La forma del viento que sopla libremente
Y tus manos aquellas donde será torturado el Amor
Y aquel caracol donde resonará el Egeo.
                                                      

IMAGEN DE BEOCIA

Aquí donde la desierta mirada sopla sobre las piedras y los
    agaves
Aquí donde se escuchan los profundos pasos del tiempo
Donde se abren grandes nubes como dorados estandartes
Sobre la metopa del cielo
Dime de dónde partió la eternidad
Dime cuál es la señal de tu dolor
Y cuál el destino de la eleminta

Oh tierra de Beocia iluminada por el viento

Qué fue de la orquesta de manos desnudas bajo los palacios
De la piedad que subía como humo sagrado
Dónde están las puertas con los antiguos pájaros cantando
Y el choque de las armas que despertaba el terror de los pueblos
Cuando el sol entraba triunfante
Cuando el destino palpitaba en la lanza del corazón
Y se encendían trinos civiles
Qué fue de las inmortales libaciones de marzo
De las líneas griegas en el agua de la hierba

Fueron heridos las frentes y los codos
El tiempo atravesó rosado el ancho cielo
Los hombres avanzaron
Llenos de dolor y de sueños

¡Áspera imagen! Ennoblecida por el viento
De una tormenta de verano que deja sus huellas
Llameantes en las líneas de las colinas y de las águilas
En las líneas que el destino trazó en tu mano

Qué sabes de enfrentar qué sabes de vestir
Vestida como estás por la música de las hierbas y cómo avanzas
Entre los brezos y las salvias
Hacia el punto final de la flecha

En esta roja tierra de Beocia
Al sonido marcial de las rocas desiertas
Encenderás las doradas gavillas del fuego

Arrancarás la mala fertilidad del recuerdo
¡Dejarás un alma amarga en la menta silvestre!


MARINA DE LAS ROCAS

Tienes gusto a tempestad en los labios – Pero dónde vagabas
Todo el día en la dura ilusión de la piedra y del mar
Un viento de águilas desnudó las colinas
Desnudó tu deseo hasta el hueso
Y las niñas de tus ojos tomaron el escítalo de la Quimera
¡Estriando con espuma el recuerdo!
Dónde está la conocida pendiente del pequeño setiembre
En la roja tierra donde jugabas mirando hacia abajo
Los profundos habares de las otras muchachas
Los rincones donde tus amigas dejaban a manos llenas el romero

Pero dónde vagabas
Toda la noche en la dura ilusión de la tierra y del mar
Te decía que contaras en el agua desnuda sus luminosos días
Que gozaras de espaldas el alba de las cosas
O volvieras de nuevo por los campos amarillos
Con un trébol de luz en tu seno de heroína de yambo.

Tienes gusto a tempestad en los labios
Y un vestido rojo como la sangre
En el oro profundo del verano
Y el aroma de los jacintos –Pero dónde vagabas
Descendiendo a las playas a los golfos llenos de guijarros
Había allí una fría y salobre planta marina
Pero en lo hondo un sentimiento humano se desangraba
Y abrías asombrada tus manos diciendo su nombre
Ascendiendo ligeramente hasta la claridad de los abismos
Donde brillaba tu propia estrella de mar.

Escucha, la razón es la prudencia de los últimos
Y el tiempo un febril escultor de los hombres
Y el sol se yergue sobre él como una fiera de esperanza
Y a su lado tú estrechas un amor
Teniendo amargo gusto a tempestad en los labios.

No es para que esperes azul hasta el hueso otro verano
Para que los ríos cambien de curso
Y te lleven hacia atrás hacia sus fuentes
Para que beses nuevamente otros cerezos
Y vayas cabalgando en el viento del Este

Erguida en las rocas sin ayer ni mañana
En el peligro de las rocas con un peinado de tormenta
Despedirás tu enigma.


MELANCOLÍA DEL EGEO

¡Qué coherencia del alma en los alciones de la tarde!
¡Qué calma en las voces de la tierra lejana!
El cuclillo en el pañuelo de los árboles
Y el místico instante de la cena de los pescadores
Y el mar que toca la armónica
La lejana pena de la mujer
De la bella que desnudó sus pechos
Cuando el recuerdo entró en los nidos
Y las lilas regaron con fuego el poniente.

Con el caique y las velas de la Virgen
Partieron rumbo al viento
Los amantes de la extranjería de los lirios
Pero cómo la noche arrulló aquí el sueño
Con vaporosos cabellos sobre cuellos traslúcidos
O en vastos y blancos litorales
Y cómo la áurea espada de Orión
Vertió y esparció en lo alto
El polvo de los sueños de muchachas
Que olían a menta y albahaca.

En la encrucijada donde se detuvo la antigua maga
Quemando los vientos con tomillo seco
Las esbeltas sombras pasaron levemente
Con un cántaro de agua silenciosa en la mano
Con toda facilidad como si entraran al paraíso
Y de la oración de los grillos que cubrió de espuma los campos
Asomaron las bellas de piel lunar
Para danzar en la era de la medianoche…

Oh señales que pasáis por el fondo
Del agua que sostiene un espejo
Siete nardos resplandecientes

Cuando regrese la espada de Orión
Hallará pobre pan bajo la lámpara
Pero un alma en el rescoldo de los astros
Hallará grandes manos ramificadas hacia el infinito
Algas solitarias últimos retoños del mar
Años verde pedrería

¡Oh verde gema –qué adivino de tormentas te vio
Detener la luz en el nacimiento del día
La luz en el nacimiento de los dos ojos del mundo!


EL MONOGRAMA

IV

Es temprano todavía en este mundo, me oyes
No se han domesticado los monstruos, me oyes
Mi sangre derramada y el afilado, me oyes
Cuchillo
Como un cordero que corre por el cielo
Y quiebra las ramas de los astros, me oyes
Soy yo, me oyes
Te amo, me oyes
Te tengo y te llevo y te visto
Con el blanco vestido nupcial de Ofelia, me oyes
Dónde me dejas, dónde vas y quién, me oyes

Te toma la mano sobre los cataclismos

Las enormes lianas y la lava de los volcanes
Llegará un día, me oyes
En que habrán de sepultarnos y miles de años después, me oyes
Nos convertirán en resplanceciente roca petrificada, me oyes
Para que brille sobre ella la crueldad, me oyes
De los hombres
Y nos arroje en mil pedazos, me oyes
A las aguas uno por uno, me oyes
Cuento mis amargos guijarros, me oyes
Y el tiempo es una gran Iglesia, me oyes
Donde a veces las imágenes, me oyes
De los santos
Lloran lágrimas verdaderas, me oyes
Las campanas abren en el cielo, me oyes
Un hondo vado para que pase
Aguardan los ángeles con cirios y salmos fúnebres
No voy a ninguna parte, me oyes
Los dos juntos o ninguno, me oyes
Esa flor de la tormenta y, me oyes
Del amor
La cortamos de una vez para siempre, me oyes
Y no volverá a nacer de otra forma, me oyes
En ninguna otra tierra, en ninguna otra estrella, me oyes
No existe la tierra, no existe el aire
que tocamos, el mismo, me oyes

Y ningún jardinero fue tan felíz en otros tiempos

Por tanto invierno y tantos vientos, me oyes
Azotando flores, sólo nosotros, me oyes
En medio del mar
Por la sola voluntad del amor, me oyes
Elevamos una isla entera, me oyes
Con cuevas y cabos y floridos acantilados
Oye, oye
¿Quién habla en el agua y quién llora –oyes?
¿Quién busca al otro, quién llama –oyes?
Soy yo que llamo y soy yo que lloro, me oyes
Te amo, te amo, me oyes.


TO AXION ESTÍ (DIGNUM EST)

La Pasión, 1

   He aquí, pues,
al creado para las pequeñas Kores y las islas del Egeo,
   el amante del brinco de las corzas
y adepto de las hojas del olivo,
   el bebedor del sol y exterminador de langostas.
Heme aquí frente
   al traje negro de los fascinerosos
y el vientre vacío de los años, que abortó a
   sus hijos, ¡el grito erótico!
El viento desata los elementos y el trueno asalta la montaña.
   ¡Destino de los inocentes, otra vez solo, allí, en los Desfiladeros!
Abrí mis manos en los Desfiladeros
   Vacié mis manos en los Desfiladeros
y no vi otra riqueza, no oí otra riqueza
   que frescos manantiales vertiendo
Granadas o Céfiros o Besos.
   Cada cual con sus armas, dije:
Abriré mis granadas en los Desfiladeros
   Apostaré los céfiros como centinelas en los Desfiladeros
liberaré los viejos besos santificados por mi anhelo.
   El viento desata los elementos y el trueno asalta la montaña.
¡Destino de los inocentes, eres mi propio Destino!




ODYSSEAS ELYTIS (Grecia, 1911-1996)
(Traducción de Horacio Castillo)               





4 comentarios:

  1. el monograma es enorme, como un acantilado

    el segundo texto tiene erratas


    saludos

    ResponderEliminar
  2. Con respecto a "el monograma", completamente de acuerdo.
    Las erratas...revisé el segundo texto y no las encontré (que no quiere decir que no estén). Si me las señalás, las corrijo. Gracias!

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