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julio 16, 2010

POEMAS DE CARLOS ARDOHAIN




Lo que no tiene forma




Estar en la boca del borde del mundo
es demasiado para mí, que apenas
tengo un pájaro adentro de la cabeza
vomitando allí todas sus plumas
puede ser que entrar y salir
sean en el fondo la misma cosa
pero eso es demasiado para mí
que sólo alcanzo la talla de la duda
si es cierto que no hay realidad sin persona
debiera considerar el origen de esos términos
que recién empiezan a significar
cuando han terminado de ser dichos
pero antes está la voz que no tiene forma
que sólo llega a ser el contorno del silencio
esto también es demasiado para mí
que sólo tengo un cuerpo
alrededor de mi propio vacío.


Hoy


Hoy la atmósfera es un traje
demasiado estrecho en el que me cuesta entrar
duele la torpeza del movimiento
y duele también la inadecuación
no es cosa del cuerpo pero hay algo
que no debería estar aquí, como
una conciencia ajena que sopesa y mide
las relaciones de la materia, y hay
la conciencia de esa conciencia,
esta sí me pertenece y opina
que la naturaleza no debiera entrometerse
en el desasosiego de sus criaturas.




No debía

No debía ser yo
quien habitara ese pensamiento
intimístico
rayo fugaz de luz
en el borde de la conciencia
el gusto por un orden abstracto
en las relaciones o los acontecimientos
que las propician
la música del azar
sonando alta sonando
estridente
cualquier día te espero
en la puerta de un templo
vacío
cualquier templo cualquier
puerta cualquier
día
de un tiempo
vacío


apariencia

 Fingiremos que no hemos visto
la mirada aviesa el gesto mínimo
fingiremos no haber oído la vacilación
en la voz al nombrar la palabra
que importa fingiremos que no hubo
rictus en la boca antes de sonreír
en forma sugestiva mente tensa
fingiremos que no hemos fingido
ni hemos visto fingir y de veras
será como si no hubiera habido
fingimiento alguno y todo seguirá
su curso pero cuando nos vayamos
el camino y el paisaje y el mundo
se irán borrando detrás nuestro
y todo será comienzo debajo
de nuestros pies en movimiento


más



Tengo una cruz roja pintada
en el pecho de mi camiseta
una  cruz blanca muy notoria como
la cruz de la bandera suiza donde el rojo
está afuera blanca como las cruces
de los cementerios de soldados una cruz
negra más negra que la mentira que la muerte
más negra que la cruz roja que tenía antes
de tener una cruz blanca como la que tengo ahora
otra vez manchándose con la sangre de mi corazón
crucificado poniendo roja la cruz humanitaria
verde de rabia de dolor de clorofila de verdad
que tengo una cruz blanca no sé que hacer con ella
tan pálida que está me da vergüenza me da miedo
parece de hospital cruz de monja de mortaja negra
como la cruz que te espera me espera como la negra cruz
de los montes malditos de la muerte como el ala del cuervo
que nos cubre con su salmo nunca más nunca más
cambiará de color esta cruz roja nunca más
dejará de ser blanca esta cruz negra nunca más
será una cruz la puse a girar como las aspas
de un ventilador en el pecho girando a gran velocidad
este oeste norte sur viento aliento afuera adentro
sentido positivo en tono do mayor rueda de tiempo
de mi camiseta no queda nada de las cruces el recuerdo
rojo blanco negro de lo demás el movimiento vértigo
insolación fermento canto ebrio de corazón irredento

a tu aire



La distancia que media entre mis manos
con los brazos abiertos en cruz
se traduce en centímetros cúbicos de aire
que bebería directamente de tu piel
en el instante mismo de cerrarlos para abrazarte
digo, si fuera el caso que estuvieras aquí
pero en cambio se torna preciso hacer
alguna otra cosa con el aire por ejemplo
activarlo moviendo el torso hacia delante
y hacia atrás en forma continua hasta
generar una cantidad equis de electricidad
estática, se la reconoce porque produce un cosquilleo
en la epidermis y eriza levemente el vello,
esto fabrica un campo de fuerza protector y activo
alrededor del cuerpo, una carga positiva
capaz de atraer otro cuerpo que complete
la intención primera, los brazos en cruz
los centímetros cúbicos de aire bebibles
en la piel contenida en el abrazo, etcétera

Kusho


Un círculo es un camino
que regresa al mismo lugar
después de una parábola perfecta


Yo quería que mi vida fuera así
pero ningún dibujo se parece a otro
y todo tiende hacia la nada.


Parental



Hay un momento
en que padre e hijo crecen
midiéndose uno en los ojos del otro
llega un momento
en que todo padre es pared
que es precisosaltar eludir atravesar
hay un momento
en que el hijo quiere ser el padre
para calzarse sus zapatos
y correr con tranco largo
llega un momento
en que todo padre es niño
y se monta sobre los hombros del hijo
para caminar en los pies de él
hay un momento
en que el padre es un buey
que toca todo lo que ve
y devora todo lo que toca
llega un momento
en que el hijo se vuelve voraz
y se alimenta con la carne
de cualquier buey de todo buey
hay un momento
en que la espalda del hijo
adquiere la forma de la espalda del padre
y ya no soporta más el mundo


CARLOS ARDOHAIN (Mar del Plata, Bs. As, Argentina)
(Todos los textos pescados de la web sin permiso)





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