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junio 23, 2010

SUPERSTICIÓN




“(…)su madera era un talismán contra el ahogamiento(…)
la crueldad del fresno de que habla Gwion consiste
en lo nocivo de su sombra para la hierba o el grano.”
Robert Graves, La Diosa Blanca.




Antes que la marea anegue mi garganta,
entre tus dos costados se extiende
la piedad de la crucifixión.

Hermano fresno, pura superchería
me enrosca a tu tronco que estrangulo
recuperando antiguas formas.

El cuerpo condenado a arrastrarse
por la ambivalencia de la lengua
por la manzana insípida.

Sea tu sombra la que niegue
a la hierba crecer sobre mi mármol
y tu raíz, la soga que someta
mi peso al peso del mundo
y de los hombres.



Sandra Toro

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