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noviembre 29, 2009

OTROS CINCO POEMAS DE DENISE LEVERTOV





ESTABLECERSE


Fui bienvenida aquí —al oro claro
del verano tardío y del otoño de estreno,
al águila del amanecer asoleándose en el árbol más alto,
a la montaña que se revela sin nubes, a su nieve
teñida de damasco cuando mira al oeste,
paciente en su determinación con el sol incansable
siempre asomando y ocultándose.
                                                  Ahora me es dado
probar el gris presagiado por todos,
un gris denso y helado a la vez. Me jacté de que no me iba a importar
porque nací en Londres. Y no me va a importar. Voy a poner
manos a la obra en mis días. No vine de visita, vine a quedarme.
El gris es el precio
de la vecindad con las águilas, de conocer la presencia
enorme de una montaña, véase o no.




ESTADÍAS EN EL MUNDO PARALELO

Vivimos nuestras vidas de pasiones humanas,
de crueldades, sueños, conceptos,
delitos y el ejercicio de la virtud
en y junto a un mundo carente
de nuestras preocupaciones, libre
de aprensión —aunque sin duda
afectado por nuestros actos. Un mundo
paralelo al nuestro, pero superpuesto.
Lo llamamos “Naturaleza” y solo con renuencia
admitimos ser “Naturaleza” nosotros también.
Cuando perdemos de vista las obsesiones,
los egoísmos, porque nos dejamos llevar por un minuto,
incluso una hora, de reacción pura (casi pura)
a esa vida plácida:
nube, pájaro, zorro, el fluir de la luz, el peregrinaje
danzante del agua, la quietud inmensa
de la efímera, hechizada en el vidrio de una ventana,
las voces animales, el zumbido mineral, el viento
en diálogo con la lluvia o el océano con la roca, el tartamudeo
entre el fuego y el carbón —entonces, algo atado
a nosotros, como un burro a su metro
de cardo y pasto ralo, se libera.
Nadie sabe dónde
estuvimos cuando nos traen
de nuevo a nuestra esfera (adonde, sí, tenemos
que volver para avanzar en el destino)
—pero ya cambiamos, un poco.




LOS ELFOS


Los elfos no son más pequeños
que los hombres y, como ellos,
caminan sobre este mundo,
pero con más gracia que la mayoría,
y no son inmortales.

Su belleza los aparta
de los demás hombres y mujeres
a no ser que una lleve en sí ese fuego frío
que se llama poesía: con eso

puede verlos y por su luz
la reconocen y no le temen
y las lenguas de plata del amor
parpadean entre ellos.



HABLÁNDOLE A PENA


Ah, Pena, no debería tratarte
como a un perro sin dueño
que viene hasta mi puerta
a pedir un mendrugo, un hueso pelado.
Tendría que confiar en vos.

Debería convencerte
de que entres en mi casa y darte
tu rincón,
una alfombra raída donde echarte,
tu propio plato de agua.

Creés que no sé que estuviste viviendo
en mi porche.
Anhelás que tu lugar definitivo esté listo
antes de que llegue el invierno. Necesitás
tu nombre,
tu collar y tu medalla. Necesitás tener
derecho de espantar a los intrusos,
de considerar tuya
mi casa
y a mí, tu persona
y a vos misma,
mi perra.


LA TERCERA DIMENSIÓN

Quién me creería
si dijera “Me agarraron y

me abrieron
del cráneo a la entrepierna, y

todavía estoy viva, y
me paseo contenta con

el sol y con toda
la generosidad del mundo”. La sinceridad

no es tan fácil:
una sinceridad fácil no es

nada más que una mentira.
¿Acaso los árboles

no esconden el viento
entre sus hojas y

murmuran?
La tercera dimensión

se esconde.
Si los obreros de la calle

parten las piedras, las
piedras son piedras:

pero a mí el amor
me partió en dos

y estoy
viva para

contar el cuento —pero no
sinceramente:

las palabras
lo cambian. Dejá que sea

—acá, bajo el sol dulce—
una ficción, mientras yo

respiro, y
cambio el paso.


Versiones en castellano de Sandra Toro





DENISE LEVERTOV (Inglaterra, 1923-1997)




6 comentarios:

  1. Hermosos poemas,excelentes traducciones,mil gracias San!!!besos!!

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  2. Buenisimo el blog!
    Conocés a Jaime Jaramillo Escobar?
    Es buenísimo, te lo recomiendo!

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  3. Bienvenido, Sergio. Y no, no conozco a Jaramillo Escobar, pero lo buscaré. Gracias por la recomendación y los elogios!!

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  4. me pregunto si tu sabes en que libro o obra de Denise viene el siguiente poema?


    La partida (Denise Levertov)

    Ya tienes la luna a salvo,
    Por favor aprieta un poco más los hilos,
    Mete el pan más adentro,
    La luz lo está aplastando,
    Una barra de pan de oro tostado y tan blanca
    Por dentro como ya no se ven todos los días.
    Y por Dios al final, no vayamos a irnos sin el mar.
    Y por Dios al final, no vayamos a irnos sin el mar.
    Ponlo ahí entre los zapatos,
    Y ata la luna atrás, y ata la luna atrás,
    Es tiempo de partir, de partir.

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  5. Tarde pero seguro:
    "The Departure" pertenece a "Collected Early Poems. 1940-1960"

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