
ESTABLECERSE
Fui bienvenida aquí —al oro clarodel verano tardío y del otoño de estreno,
al águila del amanecer asoleándose en el árbol más alto,
a la montaña que se revela sin nubes, a su nieve
teñida de damasco cuando mira al oeste,
paciente en su determinación con el sol incansable
siempre asomando y ocultándose.
Ahora me es dado
probar el gris presagiado por todos,
un gris denso y helado a la vez. Me jacté de que no me iba a importar
porque nací en Londres. Y no me va a importar. Voy a poner
manos a la obra en mis días. No vine de visita, vine a quedarme.
El gris es el precio
de la vecindad con las águilas, de conocer la presencia
enorme de una montaña, véase o no.
ESTADÍAS EN EL MUNDO PARALELO
Vivimos nuestras vidas de pasiones humanas,
Vivimos nuestras vidas de pasiones humanas,
de crueldades, sueños, conceptos,
delitos y el ejercicio de la virtud
en y junto a un mundo carente
de nuestras preocupaciones, libre
de aprensión —aunque sin duda
afectado por nuestros actos. Un mundo
paralelo al nuestro, pero superpuesto.
Lo llamamos “Naturaleza” y solo con renuencia
admitimos ser “Naturaleza” nosotros también.
Cuando perdemos de vista las obsesiones,
los egoísmos, porque nos dejamos llevar por un minuto,
incluso una hora, de reacción pura (casi pura)
a esa vida plácida:
nube, pájaro, zorro, el fluir de la luz, el peregrinaje
danzante del agua, la quietud inmensa
de la efímera, hechizada en el vidrio de una ventana,
las voces animales, el zumbido mineral, el viento
en diálogo con la lluvia o el océano con la roca, el tartamudeo
entre el fuego y el carbón —entonces, algo atado
a nosotros, como un burro a su metro
de cardo y pasto ralo, se libera.
Nadie sabe dónde
estuvimos cuando nos traen
de nuevo a nuestra esfera (adonde, sí, tenemos
que volver para avanzar en el destino)
—pero ya cambiamos, un poco.
delitos y el ejercicio de la virtud
en y junto a un mundo carente
de nuestras preocupaciones, libre
de aprensión —aunque sin duda
afectado por nuestros actos. Un mundo
paralelo al nuestro, pero superpuesto.
Lo llamamos “Naturaleza” y solo con renuencia
admitimos ser “Naturaleza” nosotros también.
Cuando perdemos de vista las obsesiones,
los egoísmos, porque nos dejamos llevar por un minuto,
incluso una hora, de reacción pura (casi pura)
a esa vida plácida:
nube, pájaro, zorro, el fluir de la luz, el peregrinaje
danzante del agua, la quietud inmensa
de la efímera, hechizada en el vidrio de una ventana,
las voces animales, el zumbido mineral, el viento
en diálogo con la lluvia o el océano con la roca, el tartamudeo
entre el fuego y el carbón —entonces, algo atado
a nosotros, como un burro a su metro
de cardo y pasto ralo, se libera.
Nadie sabe dónde
estuvimos cuando nos traen
de nuevo a nuestra esfera (adonde, sí, tenemos
que volver para avanzar en el destino)
—pero ya cambiamos, un poco.
LOS ELFOS
Los elfos no son más pequeñosque los hombres y, como ellos,
caminan sobre este mundo,
pero con más gracia que la mayoría,
y no son inmortales.
Su belleza los aparta
de los demás hombres y mujeres
a no ser que una lleve en sí ese fuego frío
que se llama poesía: con eso
puede verlos y por su luz
la reconocen y no le temen
y las lenguas de plata del amor
parpadean entre ellos.
HABLÁNDOLE A PENA
Ah, Pena, no debería tratarte
como a un perro sin dueño
que viene hasta mi puerta
a pedir un mendrugo, un hueso pelado.
Tendría que confiar en vos.
Debería convencerte
de que entres en mi casa y darte
tu rincón,
una alfombra raída donde echarte,
tu propio plato de agua.
Creés que no sé que estuviste viviendo
en mi porche.
Anhelás que tu lugar definitivo esté listo
antes de que llegue el invierno. Necesitás
tu nombre,
tu collar y tu medalla. Necesitás tener
derecho de espantar a los intrusos,
de considerar tuya
mi casa
y a mí, tu persona
y a vos misma,
mi perra.
como a un perro sin dueño
que viene hasta mi puerta
a pedir un mendrugo, un hueso pelado.
Tendría que confiar en vos.
Debería convencerte
de que entres en mi casa y darte
tu rincón,
una alfombra raída donde echarte,
tu propio plato de agua.
Creés que no sé que estuviste viviendo
en mi porche.
Anhelás que tu lugar definitivo esté listo
antes de que llegue el invierno. Necesitás
tu nombre,
tu collar y tu medalla. Necesitás tener
derecho de espantar a los intrusos,
de considerar tuya
mi casa
y a mí, tu persona
y a vos misma,
mi perra.
LA TERCERA DIMENSIÓN
Quién me creería
si dijera “Me agarraron y
me abrieron
del cráneo a la entrepierna, y
todavía estoy viva, y
me paseo contenta con
el sol y con toda
la generosidad del mundo”. La sinceridad
no es tan fácil:
una sinceridad fácil no es
nada más que una mentira.
¿Acaso los árboles
no esconden el viento
entre sus hojas y
murmuran?
La tercera dimensión
se esconde.
Si los obreros de la calle
parten las piedras, las
piedras son piedras:
pero a mí el amor
me partió en dos
y estoy
viva para
contar el cuento —pero no
sinceramente:
las palabras
lo cambian. Dejá que sea
—acá, bajo el sol dulce—
una ficción, mientras yo
respiro, y
cambio el paso.
si dijera “Me agarraron y
me abrieron
del cráneo a la entrepierna, y
todavía estoy viva, y
me paseo contenta con
el sol y con toda
la generosidad del mundo”. La sinceridad
no es tan fácil:
una sinceridad fácil no es
nada más que una mentira.
¿Acaso los árboles
no esconden el viento
entre sus hojas y
murmuran?
La tercera dimensión
se esconde.
Si los obreros de la calle
parten las piedras, las
piedras son piedras:
pero a mí el amor
me partió en dos
y estoy
viva para
contar el cuento —pero no
sinceramente:
las palabras
lo cambian. Dejá que sea
—acá, bajo el sol dulce—
una ficción, mientras yo
respiro, y
cambio el paso.
Versiones en castellano de Sandra Toro
DENISE LEVERTOV (Inglaterra, 1923-1997)
Hay más en Denise Levertov en castellano
Hermosos poemas,excelentes traducciones,mil gracias San!!!besos!!
ResponderEliminarGracias a vos por visitarme!!
ResponderEliminarBuenisimo el blog!
ResponderEliminarConocés a Jaime Jaramillo Escobar?
Es buenísimo, te lo recomiendo!
Bienvenido, Sergio. Y no, no conozco a Jaramillo Escobar, pero lo buscaré. Gracias por la recomendación y los elogios!!
ResponderEliminarme pregunto si tu sabes en que libro o obra de Denise viene el siguiente poema?
ResponderEliminarLa partida (Denise Levertov)
Ya tienes la luna a salvo,
Por favor aprieta un poco más los hilos,
Mete el pan más adentro,
La luz lo está aplastando,
Una barra de pan de oro tostado y tan blanca
Por dentro como ya no se ven todos los días.
Y por Dios al final, no vayamos a irnos sin el mar.
Y por Dios al final, no vayamos a irnos sin el mar.
Ponlo ahí entre los zapatos,
Y ata la luna atrás, y ata la luna atrás,
Es tiempo de partir, de partir.
Tarde pero seguro:
ResponderEliminar"The Departure" pertenece a "Collected Early Poems. 1940-1960"